martes, 1 de agosto de 2017

Guuud mornins, 1/08/17

“Nunca he querido ser una estrella de cine porque tu privacidad muere. Y yo soy un escritor, necesito privacidad. No soy una estrella de Hollywood. Quizá ellos puedan soportarlo, yo no” (Sam Shepard)

Guuud mornins, cinéfilos:

Hoy es un día inmensamente triste para todos nosotros. Ayer despedíamos a dos grandes figuras de la pantalla y la escena internacional. A uno y al otro lado del charco lloran la pérdida de dos íconos del arte y la cultura de estos últimos años. Toda una dama de la escena europea,  belleza serena, discreta dotada de una extremada inteligencia y sensualidad. Un intelectual que no quiso ser estrella de Hollywood y que sin embargo nos regaló algunos papeles inolvidables. Ya no están con nosotros, tampoco lo está, por desgracia, César Bardés para encargarse de su obituario. Trataré de estar a la altura de los tres, de don César y por supuesto de Jeanne y de Sam.

Hablemos de Sam Sephard, autor teatral e intérprete incansable, siempre a la búsqueda de nuevos caminos y nuevas respuestas. Él decía que el día que encontrases todas las respuestas tu carrera como creador había terminado. Nacido en Illinois, en 1943, hijo de militar que estaba destinado por entonces allí. Las relaciones con su progenitor nunca fueron buenas debido a la afición de este por la bebida. A pesar de que en su juventud su pasión eran el rodeo y los caballos, se matriculó en la Universidad para estudiar Literatura, y allí descubrió gracias a sus compañeros una tercera pasión: el jazz. Formó una banda y así llegó a Nueva York, donde se produjo la tormenta perfecta. Allí el joven Sam comenzó a escribir piezas teatrales que pronto llamaron la atención de los críticos. Recibió el Pullitzer por su obra El niño enterrado. Su debut como actor se produjo en 1978 y no tardaría mucho en conseguir su primera y única nominación al Oscar por Elegidos para la gloria. En 1982, en el rodaje de Frances conoció a Jessica Lange con la que mantuvo 30 años de tortuoso romance, digno de alguna de sus obras teatrales. Por esa época le regaló a Win Wenders un guión precioso, el de Paris- Texas que estaba inspirado en su propia pieza teatral Crónicas de motel. Después le hemos visto en películas como Magnolias de acero, Black Hawk derribado, Llamando a las puertas del cielo de su amigo Wenders o Blackthorn donde trabajó a las órdenes del español Mateo Gil. Últimamente, le hemos podido ver haciendo de marido de Meryl Streep en Agosto o en Midnight special de Jeff Nichols que ya lo había dirigido en la maravillosa Mud. Acaba de dejarnos a los 73 años víctima del ELA en su casa de Kentucky. Descanse en paz.


A Jeanne Moreau, Orson Welles llegó a calificarla como la mejor intérprete del mundo. Con el genio norteamericano trabajaría en España en la magistral Campanadas a medianoche.  Musa de grandes directores como Buñuel, Truffaut, Antonioni, Malle, Vadim, la lista de sus papeles y películas a recordar es también interminable. Comenzando por una maravilla que protagonizó casi al comienzo de su carrera titulada No toquéis la pasta y siguiendo por Jules et Jim (ay, esa carrerita en el puente), Diario de una camarera, Eva, El fuego fatuo, El otro señor Klein. Pero yo siempre la recordaré paseando su soledad y su angustia por las calles parisinas de la mano de un primerizo Louis Malle. Guiada por los acordes míticos e improvisados de la trompeta de Miles Davis. Jeanne acaba de coger su ascensor para la eternidad. Descanse en paz, señora


EL MOSAICO DE HOY


2 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Joder, como improvisan los buenos...Y no lo digo por Miles Davis. Bardés estará más que satisfecho con los homenajes brindados a dos estrellas distintas a lo habitual, su inteligencia destacaba más en un entorno de caprichosos y veleidades.

De la amiga Jeanne, además de las nombradas, yo señalaría otra peli de Malle un poco distinta, se sumergió en el western para entregarnos a la Moreau y la Bardot en "¡Viva Maria!", la peli no es que me guste demasiado pero aun recuerdo el trailer (nada que ver con lo de ahora) que antecedía al estreno en el cine de programa doble al que yo iba habitualmente: Dos bellas francesas empiezan revolucionando a todos y terminan provocando una verdadera revolución. Habría que mencionar también esa peli preferida del Lobo "El tren" de John Frankenheimer y aunque "Jules et Jim" era mucha tela, para mi lo mejor de la Moreau con Truffaut es "La novia vestía de negro" una peli que se suele olvidar del tito Francois.

En cuanto a Sam, hay que señalar que le tenía cierta querencia a nuestra Pe, en una filmografia corta para tantos años en activo coincidió dos veces con la Cruz, en "Todos los caballos bellos" y en "Bandidas" (sin duda, dos de las pelis más olvidables de Penélope), aunque para recordar a Sheppardsin ninguna duda le podemos poner el rostro del padre de Ryan Gosling, ese que vende su casa para que Gosling construya su nidito de amor soñado en "El diario de Noah".

Dos adioses amargos.

Bueno, no has pedido a Miles Davis que toque "I Ran" y hemos salido ganando, no cabe duda.

Abrazos gloriosos.

Anónimo dijo...

He sentido especialmente la pérdida de Sam Shepard por lo inesperado y porque ha sido uno de mis amores cinematográficos. Un hombre muy interesante, gran actor y con ese aire tan cool que tanto me atraía. Qué decir de la Moreau....bella entre las bellas y enorme actriz. Me gusta mucho en Jules et Jim.

Ayer fue un día muy negro para el cine.

Besos tristones

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