miércoles, 4 de enero de 2017

GOOD MORNING 4-1-17

"Las Películas de hoy en día son muy raras, te hacen pensar" (Britney Spears

Gus morninsss cinéfilos nos dé God

Que me toca a mí este miércoles también intentar que no decaiga, tarea imposible que asumo con estoicismo y con estola (que me he arreglado para la ocasión).  Y como decía el poeta “que tenemos que hablar de muchas cosas…” hay muchas cosas de las que hablar, pero entre las cosas que habría que comentar, a mí no se me ocurre otra mejor (en fin, tampoco se me ocurre demasiado fuera del tema  sexual que tanto me atrapa) que hablar de los Reyes Magos. Y digo los Reyes Magos porque en las fechas que estamos van acercándose con lenta parsimonia a adorar al niño, a adorar al niño, que ha nacido ya.  Vamos que si hacemos caso a las fechas de celebración nació y tardaron 13 días en aparecer por allí con la mirra, el incienso y el oro. Como para unas prisas, que lo raro es que no hubiesen desahuciado ya a la familia del portal cuando llegaron. Sería que en Belén la alcaldesa era Ada Colau. Pero así nos lo cuentan y en los belenes navideños conmemorativos recuerdo que cada día acercábamos un poco más los camellos hasta que llegaba el día grande, el de los juguetes y ya nadie hacía caso al Belén ni a Cristo que lo fundó (en este caso, casi literal).

Y es que a me ha dado por pensar, algo a lo que no soy muy dado,  y he percibido que los pobres Reyes Magos  no han tenido mucho suerte en el cine, que es la cosa con la que disfrutamos todos nosotros. Han salido poco y la mayoría de las veces cumpliendo su función secundaria como le otorgan las escrituras, incluyendo las parodias y mofas  y no me refería ahora al estilismo del año pasado en Madrid.  Porque para los niños españoles (y en otros sitios también) los Reyes magos tienen la misma función ilusionante  que Papa Noel (o San Nicolás o Santa Claus, que da igual el nombre,  que son como el líquido desengrasante un 3 en 1)  y sin embargo no han recibido el mismo tratamiento cinematográfico que el vejete de las barbas blancas y cintura de avispón.

¿Cuántas películas ha protagonizado Santa Claus? Infinitas. De bondadoso solucionador de problemas, de niños ilusionados con su llegada, de niños que dudan de su existencia, de su personificación como el verdadero espíritu navideño, de padre convertido mágicamente en tan fantástico personaje, de viajes en tren a su casa conducidos por un Tom Hanks de mentira, de personas que trabajan disfrazándose de Papa Noel y a las que le suceden cosas…incluso de psicópatas que eligen esa apariencia para cometer sus espantosos crímenes. Y me han dicho que hay alguna película en que Papa Noel disfruta con unas mamás noeles introduciéndose en otro tipo de chimeneas.

Bien ¿Y de los Reyes Magos?, ¿Alguna película siquiera de los que les suplantan en las cabalgatas que se celebran a cientos?, ¿Alguna de algún padre angustiado por no encontrar el Halcón Milenario de Lego que le pidió su chaval?, ¿Alguna de un viaje a Oriente para visitar la fábrica de hacer regalos?. Nada, los tres amigos han sido menospreciados por el cine.
Pero si hay hasta películas sobre los renos que llevan el trineo de Santa Claus y hasta conocemos sus nombres…y ¿Y los Camellos de los Reyes?¿Cómo se llaman?...Vale, alguno dirá que Chapo Guzmán o Pablo Escobar, pero yo me refería a los animalitos jorobados. ¿Y sus ayudantes?  Porque bien que sabemos cosas de los elfos que ayudan a Santa en fechas tan señaladas, pero los pajes de los Reyes se han quedado para la baraja española en forma de sota. Y son 4, no 3 como los Reyes Magos, porque el cuarto es el interino que hace sustituciones por vacaciones, enfermedad, baja maternal…Aquí en España hay convenios y están para cumplirlos, no como en Laponia que como tienen mano de obra a tutiplén da lo mismo 8 que 80.

Ay, amigos, que injusto ha sido el cine con Melchor, Gaspar y Baltasar. Esto debería arreglarlo alguien. Se me ocurre a vuelapluma un guion a desarrollar, se trata de hacer una película de esas que Britney Spears comentaba:

Melchor es un sabio esotérico de más allá de Bagdag que recibe cartas de niños solicitándoles los más maravillosos regalos que pueden ocurrírsele a un niño ilusionado, como otros años se pone en contacto con su amigo Gaspar, fabuloso mago de más acá de Islamabad, que también ha recibido miles de misivas con las más fantásticas solicitudes. Juntos se unen a Baltasar, maravilloso alquimista de un lugar situado también a tomar por culo. Los tres montan en sus camellos cargados de regalos….esteeee, los tres encargan a SEUR que trasladen los regalos a diferentes puntos de distribución en España y se cogen un vuelo low-cost para venirse a los madriles y desde aquí comenzar el reparto domiciliario de los presentes. Tan barato es el billete que deben hacer múltiples escalas.

En una de ellas, los polizias (con z que no eran españoles) aduaneros retienen a Baltasar por carecer de documentación (los otros dos tampoco tenían, pero no eran negros y les dejan pasar) . Ante este inconveniente y viendo que el tiempo se les echa encima, los Reyes Blancos deciden separarse, mientras Melchor continuaría buscando cumplir su navideño cometido, Gaspar debe dedicarse a conseguir el estatuto de refugiado de Baltasar.

Aquí, la historia se divide en tres relatos paralelos en el tiempo, cubriendo los aconteceres de cada personaje:

 Baltasar es recluido en un CIE y le dejan en pelotas, le ponen un sombrero de cuadros y una toalla verde al cuello y le hacen unas fotos que pronto se hacen virales. En tono dramático, comprobamos como es desposeído de su derecho a la intimidad y a la propia imagen y al resto de derechos que por derecho le asisten a cualquier ser humano. No obstante, su triste historia llega a oídos de una televisión sensacionalista que difunde su caso y consigue que ante el escándalo las autoridades le pongan en libertad, aprovechando su popularidad, se inscribe en un concurso de Telerealidad  y se convierte en una celebrity con más followers que kim Kardasian.

Gaspar comienza un peregrinaje por los estamentos burocráticos con la intención de salvar a su desafortunado amigo y poder reemprender viaje. Todos sus esfuerzos parecen infructuosos y ante la escasez de efectivo tiene que vender su capa de armiño, su corona dorada y finalmente, en una imparable caída en los abismos, su característica barba color castaño a un tipo que hacía colchones con cabello humano,…en su patético deambular parece derrumbarse y se pone a cantar el “I dreamed a dream” de  “Los miserables”  llorando a moco tendido. En ese momento pasa por allí un cazatalentos y maravillado por la voz nasal acongojada de nuestro protagonista le propone grabar un disco. Pensando que podría ser una buena solución a sus problemas, Gaspar acepta y le propone al de la discográfica unos temas que había compuesto tiempo atrás: “Siguiendo al estrella” (“Fologüin de estar”) y “Litlte guater for de camel” (“Agüita pal camello”). La primera es utilizada como sintonía para un spot publicitario y se convierte en un hit, la segunda también alcanza gran éxito al versionarse en reguetón por Pitbull y David Bustamante. A partir de ahí se olvida de su misión inicial y también de la  secundaria, se compra una lujosa mansión y disfruta de una vida de lujos sin igual.

Melchor, en cambio, llega por fin al aeropuerto de  Barajas, pero le han perdido las maletas. En el mostrador le van indicando un lugar donde encontrar el equipaje. Al llegar hasta allí le atiende un extraño personaje que le hace pasar al “cuarto de los sueños perdidos”. Aunque le intenta aclarar que él ha dormido bien durante el viaje y que lo que no encuentra es su maleta, la insistencia le obliga a traspasar una puerta y lo que descubre tras el umbral es un mundo nuevo y maravilloso: Islas flotantes, hermosos vergeles entre nubes, arco iris perpetuos…Entusiasmado con tan mágico paraje es conducido ante la Princesa Ava Delroscon, una estupenda y voluptuosa mujer que le ofrece sus encantos con pasmosa facilidad ya que nada más presentarse le agarra el caracolillo y comienza un sexo oral casi interminable, ofreciéndose después en la postura de perrito, luego la del gatito, luego la del  lémur de Madagascar y después la de algún otro animal fantástico (y donde encontrarlos). Tras 16 interminables orgasmos, la princesa está plenamente convencida del manejo del sable que tiene nuestro amigo y le confía las terrible amenaza que se cierne sobre tan encantador mundo. El malvado y poderoso Lord Cárbon quiere acabar con la luz natural y poner bombillas de led en todo el universo convencido de que con su monopolio tendrá a todo el mundo a sus pies y conseguirá los favores de la virtuosa princesa…La única salvación está en un poderoso guerrero llegado del más allá, que la leyenda había descrito con barba blanca y pinta de estar entradito en años. Melchor halagado y aun alucinado por tan “amable” recibimiento decide ofrecerse para acabar con el mal. Para ello debe encontrar tres objetos: la maza Pan, el polvo Ron y el medallón Smith. Parte en su busca y corre varias aventuras resueltas con más suerte que astucia y valentía. Finalmente armado con tan poderosos objetos mágicos se dirige al castillo del mal a entablar la terrible batalla, pero cuando llega descubre que la princesa Ava está montándoselo con  Cárbon y no parece muy molesta, por lo que decide cerrar la puesta muy despacito (15 minutos en los que podemos observar la emotiva escena y aliviar nuestros impulsos si lo deseamos) y dejar gozar a los amantes de tan romántico momento.   Melchor tiene que tomar la decisión de volver al aeropuerto o vagar para disfrutar de nuevas aventuras por los caminos ofreciendo su espada…y su espadón. Vemos que escoge esta última opción mientras le vemos alejándose sonriendo.

Y ya está…bueno como epílogo os preguntaréis que pasó con los niños y los juguetes…de la mayoría se ocupó Papa Noel cuando se enteró de que los Reyes magos habían desaparecido, el resto…el resto fue cosa de los padres.

Vale, a lo mejor no es la película que Britney y el resto esperábamos, pero Seth MacFarlane se está forrando con menos.


Y algo así podía ser el viaje de aquellos magos de Oriente. Otro viaje mágico fue el que emprendieron un tal Ernesto Guevara y un tal Alberto Granado montados en La Poderosa por Sudamérica. Comenzó un 4 de Enero de 1952 y hace 12 años (en 2004) Walter Salles nos lo contó en la maravillosa “Diarios de motocicleta”. Jorge Drexler le puso voz y música y ganó un oscar.

AL OTRO LADO DEL RIO (Jorge Drexler)
Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
Creo que he visto una luz al otro lado del río
El día le irá pudiendo poco a poco al frío
Creo que he visto una luz al otro lado del río
Sobre todo creo que no todo está perdido
Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, yo soy un vaso vacío
Oigo una voz que me llama casi un suspiro
Rema, rema, rema-a Rema, rema, rema-a
En esta orilla del mundo lo que no es presa es baldío
Creo que he visto una luz al otro lado del río
Yo muy serio voy remando muy adentro sonrío
Creo que he visto una luz al otro lado del río



MOSAICO DE HOY.

Bueno ya he comentado, ellos no eran 3, eran 2. Y no eran reyes (que ni creían en monarquía ni en esas cosas), ni portaban regalos…pero su epopeya se disfrutaba como una verdadera delicia, porque entonces eran como niños cargados de ilusiones, luego se hicieron mayores y ya no fue lo mismo.


1 comentario:

INDI dijo...

vaya gus más delicioso Carpet, si señor. A los pobres Reyes Magos no les han hecho mucho caso en el cine, cierto. Si hasta se los cargaban a tiros en "El día de la bestia". Qué pobres.

Es éstos tiempos en los que Santa Claus, Olentzero o sus equivalentes ganan terreno a sus majestades, yo siempre he preferido a los reyes. Y sigo manteniendo la tradición con mis peques. Hay quien mezcla las churras con merinas y relacionan a los reyes magos con la monarquía... ¿acaso tiene Felipe cara de Baltasar? ¿o viene Leticia a dejarte un regalo, como un par de calcetines o un jersey que nunca te pondrás, por la noche? ignorantes...


Abrazos mágicos