miércoles, 3 de mayo de 2017

GOOD MORNING 3-5-2017


“El 99% de mis calcetines no tienen pareja y no andan por ahí llorando” Anónimo



Gus morninsss cinefilosss nos de God

Tarde otra vez y van…pero los días son cortos y las obligaciones muchas. Hoy era Albanta la que de acuerdo al nuevo reparto semanal debía dar los buenos días, pero anda caminando hacía Santiago con la sana intención de reunirse con un viejo amigo de juventud…el Apóstol.

Así que seré yo el que hoy intente despertar vuestros instintos primarios o al menos busque vuestra sonrisa para que el día sea algo más feliz, ojalá lo consiga. Alban se ocupará el viernes de contarnos estrenos…o eso creo.

 Y voy a hablaros de la chica del tranvía. Si, del tranvía, habéis leído bien. No de “La chica del tren” ni de la horrible película ni del entretenido libro en que está basada. La historia de la chica del tranvía a lo mejor la conocéis pero si no es así os la resumo. Murcia, un chaval vuelve a su casa y en una parada se sube un grupo de chicas, una de ellas le parece muy guapa y se siente muy atraído, por timidez no le dice nada pero no le quita los ojos de encima, busca cruzar sus miradas mientras piensa que le gustaría decirle algo. Las amigas se bajan y aun estando sola el muchacho no se atreve a decirle nada, sigue mirándola pero su timidez se impone, piensa que la chica está triste, tal vez una noche poco agradable y sueña con que quizá él logre sacarle una sonrisa, invitarla a cenar y lograr inundarla de felicidad. No logra decirle nada. Finalmente arrepentido decide colgar carteles en las farolas de la ciudad contando lo que le pasó con la esperanza de que la muchacha se ponga en contacto con él y rompa el hielo que él no pudo deshacer. Hasta ahí todo perfecto, una bonita y romántica historia de amor que pudo haber sido y tal vez lo sea... ¿Es así?, tal vez no tanto.

La chica ha respondido, efectivamente, pero no como se esperaba. Ha mandado su respuesta a través de las redes sociales (aunque no se sabe si es la chica real). Ella ha contado la misma experiencia pero desde un prisma totalmente distinto. Os lo resumo también. Una muchacha vuelve a su casa tras pasar un buen rato con sus amigas, se suben al tranvía y casi al instante se da cuenta de que un tipo la mira intensamente, la situación le incomoda, se siente obscenamente analizada, la cosa empeora cuando sus amigas se bajan del tranvía, el tipo le sigue mirando y ella está cada vez más incómoda y asustada, que haya más gente en el vehículo le da cierta seguridad, pero está algo angustiada. El tipo finalmente se baja del vehículo no sin dejar de mirarla. Ahora ya respira con tranquilidad. Pero al día siguiente se encuentra con la noticia de los carteles en las farolas y se reconoce. ¿Por qué alguien que no la conoce de nada piensa que va a ser el salvador de una situación de angustia que él mismo ha generado? ¿Por qué se erige en príncipe azul que va a salvarla de una pena que no tenía hasta que empezó a mirarla con esa intensidad?  Ella no se sintió halagada sino acosada. ¿Romanticismo? Ninguno para ella. ¿Ganas de conocerlo? Menos aún. Quiere que la dejen en paz, su vida mala o buena es su vida y no necesita a un desconocido mirón que le solucione problemas que no tiene.

Pues esa es la historia. Dos caras de una misma moneda. Ambas reales y sensatas. Roles que uno asume sin darse cuenta. El chico, teóricamente no tenía intención de incomodar, todo lo contrario. La chica, se siente violentada ante la insistencia de alguien que no busca ni necesita. Me pregunto si el cine, la literatura, la televisión, la ficción en definitiva no es en parte responsable de esos roles que ya no se corresponden con la realidad. Un amor romántico en el que el hombre salva a la mujer de las garras del dragón, de las penas, de la infelicidad. En un recurrente anuncio televisivo una niña reivindica la posibilidad de enfrentarse ella sola al dragón sin que sea el príncipe el que deba realizar esa tarea.

Hoy día, aunque no sepamos darnos cuenta la mujer elige su camino y no necesariamente debe contar con nuestra ayuda para ello. Son tan libres o esclavas como lo somos los hombres y eso está muy bien aunque nuestra educación de siglos nos impida verlo tantas veces.

Ea, pues ya está historieta y punto de reflexión, quizá no haya habido sonrisa pero no se puede tener todo. También es verdad que los tres goles de Cristiano de ayer a mi me la dejaron ya casi perpetua.
Y canción a propósito. La mujer que sale de un mundo infernal y…se bebe las cales.

MARIA SE BEBE LAS CALLES (Pasión Vega)
María pensó que el amor
era un mandamiento de dos
y esperando el primer beso
se hace vieja ante el espejo
y limpia su llanto
maquilla sus heridas
y se le va la vida.

Recuerda la primera vez
que él le juró que fue sin querer
y en los hijos que vivieron
prisioneros de su miedo,
María soñaba con ser la princesa
de los cabellos de oro
y la boca de fresa.

María se fue una mañana
María sin decir nada
María ya no tiene miedo
María empieza de nuevo
María yo te necesito
María escapó de su grito
se bebe las calles María...


 

Ella nunca dice que no,
es la esclava de su señor
ella siempre lo perdona
a sus pies sobre la lona,
su patria es su casa
su mundo la cocina
y se le viene encima.

Un día dejó el corazón
abandonado en su colchón
solo piensa en ver su cuerpo
¡ay! del quinto mandamiento
María no tiene color en la sangre
María se apaga y no lo sabe nadie.

María se fue una mañana
María sin decir nada
María ya no tiene miedo
María empieza de nuevo
María yo te necesito
María escapó de sus gritos
se bebe las calles María...

María se fue una mañana
María sin decir nada
María ya no tiene miedo
María empieza de nuevo
María yo te necesito
María escapó de sus gritos
se bebe las calles María...

María pensó que el amor
era un mandamiento de dos.



MOSAICO DE HOY.

Pues ya que estamos de princesas que no necesitan ser salvadas, lo suyo es que traigamos aquí a aquella que se enfrentó sola al dragón. No hay más que decir, Ripley es mucho más de lo que cualquier hombre pudo llegar a ser.





3 comentarios:

César Bardés dijo...

Es curioso lo de la chica del tranvía. Voy a contar algo que es absolutamente cierto.
Durante muchos años, gané el concurso de Literatura del colegio. Llegado determinado momento, el Padre Elío, aún en forma y pegando gritos a los pobres niños incautos aunque por mí siempre ha guardado una gran simpatía, me llevó a un aparte y me rogó que, por favor, no me presentara al concurso más porque les gustaría dar los premios a otros alumnos y que yo llevaba varios años acaparándolos. Los premios no vayáis a pensar que eran nada del otro jueves, eran libros. Cinco o seis de cada vez y de todo tipo. Desde un Atlas hasta "Laura", de Pío Baroja.
Bueno, al lío, que me voy por las ramas. El caso es que creo que el último año que gané, hice un relato que precisamente iba de eso. Un chico se monta en el metro y se da cuenta de que en el banco de enfrente está la chica de sus sueños. Pero él es muy tímido y no se atreve a decirle nada. Sus pensamientos van a cien por hora y trata de buscar una frase con la que parecer brillante y simpático pero la timidez le puede y no llega a decirle nada. Poco después, en determinada estación, la chica se levanta y sale del vagón. El chico se queda pensativo y baraja la posibilidad de llenar la ciudad de anuncios, de pintadas, de avisos, de dibujos, de grafitis, pero cuando llega su estación, todo se evapora. Solo ha sido un sueño. Años después, decide ponerlo por escrito en un concurso universitario de relatos. Mientras lo escribe, aunque solo sea por unos instantes, la chica se le vuelve a aparecer e, incluso, parece que le sonríe. El poder de la escritura. La cárcel de la timidez.
Ahora resulta que esta historia se convierte casi en verdad y la realidad se encarga de poner las cosas en su sitio. Ella contesta lo que tiene que contestar y el chico del metro de mi relato, al fin, tiene su respuesta.
Gracias por hacerme pensar en todo ello.
Abrazos esperando en el andén.

Anónimo dijo...

Ha debido haber algún malentendido, querido Car, ya que creo que quedamos en que como eres tan majo y galante te ocupabas tu del gus de hoy y yo de hacer los repasos de los estrenos de este viernes. Estás senil.

Tienes razón que cada uno vivimos las cosas que nos ocurre de diferente manera a mi personalmente me gustan muchos los libros en los que se cuenta una misma historia desde el prisma de cada uno de los personajes, eso quizás me ha ayudado en la vida a ponerme en el lado del otro y procurar entender a los demás.

En cuanto al tema de las relaciones personales creo que hoy en día estamos presionados por la inmediatez, decía Javier Cansasado que conseguir el teléfono de una chica en sus tiempos de la universidad te podría llevar seis meses, ahora llegas, se hace un grupo de wassap y ya esta!! tienes el teléfono de la chica en cuestión y ya puedes empezar el, como digo yo, pico pala. Y si, esto a veces tiene a resultar molesto, en mi opinión era mejorel sistema antiguo cuando se habian intercambiado señalas que podian dar pie a ir un paso más alla, tema que llevaba tiempo y ahora la gente parece tener mucha prisa.

Ah el amor no correspondido, cuánta incomprensión.

Besos cariacontecidos.

Albanta

INDI dijo...

desgraciadamente estamos en una sociedad en la que ocurren tantas barbaridades que si una chica se siente observada su reacción es pensar que la están acosando. No se si os ha pasado, el ir por la calle a horas que casi no hay nadie y por casualidad delante tuyo va una chica; la chica se da cuenta que tú vas detrás y se siente incómoda. A mí me han dado ganas de gritar: tranquila, que no soy de ésos, que sólo voy por el mismo camino que tú, que no tienes que temer nada. Más de una vez he cambiado de acera y acelerado el paso para adelantarla por el otro lado y pensar que así irá más tranquila.

Pero vamos, que no creo que el chico éste del tranvía tuviera malas intenciones.

Abrazos apresurados