martes, 1 de marzo de 2016

Gus mornis, 2/03/16

Guuuud mornins, cinéfilos:

Miércoles 3 de marzo. Ayer nos entristecía a todos la noticia de la desaparición a los 91 años del grandísimo George Kennedy. Al parecer, la defunción se produjo este fin de semana pero no fue hasta anteayer cuando su nieto lo comunicó a los medios. Un tipo genial y un pedazo de actor, uno de los grandes secundarios del cine americano de siempre. Un rostro inconfundible que lo hacía ideal para el villano de turno, o para el amigo cachondo del prota. De sus primeros tiempos, lo recuerdo callejeando por París junto a Coburn haciéndole la vida imposible a la dulce Audrey. También en “El vuelo del Fénix” o “Doce del patíbulo”.

No sé si fue su mejor papel, pero si desde luego el que más recordamos. Y el que le valió un Oscar. Kennedy dijo que lo maravilloso de “La leyenda del indomable” era que empezaba siendo el malo de la película y terminaba siendo bueno. Inolvidable aquella escena de Paul Newman poniéndose tibio de huevos duros en el correccional.

Vaquero, gangster, matón a sueldo, preso, no había papel que no se le resistiera al bueno de George. Sobrevivió a los 70 con su participación en las pelis de catástrofes como “Terremoto” y “Aeropuerto”.  También le recuerdo como antagonista de Clint en “Licencia para matar” que no era una de James Bond, sino de alpinistas.

Todos nos reímos muchos con él y con Leslie Nielsen en las películas de “Agárralo como puedas” (yo al menos que soy así de simple) donde George seguía haciendo gala de ese carisma que le convirtió en alguien tan especial a lo largo de una carrera de varias décadas. Y estuvo trabajando hasta prácticamente antes de ayer cuando lo vimos en “El jugador” al lado de Mark Whalberg y la oscarizada Alicia Vikander. Una vida intensa, un actor irrepetible. Descanse en paz, maestro.

CHARADE
Mat Monro

When we played our charade,
We were like children posing:
Playing at games; Acting out names;
Guessing the parts we played.

Oh, what a bill we mad!
We came on next to closing
Best on the bill;
Lovers until;
Love left the masquerade.

Fate seemed to pull the strings;
I turned, and you were gone!
While from the darkened wings,
The music box played on.

Sad little serenade!
Song of my heart's composing.
I hear it still, I always will.
Best on the bill:
Charade!

Fate seemed to pull the strings;
I turned, and you were gone!
While from the darkened wings,
The music box played on.

Sad little serenade!
Song of my heart's composing.
I hear it still, I always will.
Best on the bill:
Charade!

CHARADA
Mat Monro

Cuando jugamos nuestra charada
Éramos como los niños que se presentan
Jugando juegos, cambiando nombres;
Adivinando los papeles que jugábamos.

Oh, vaya éxito tuvimos!
Llegamos hasta casi el final
La mejor jugada;
Ser amantes hasta;
Que el amor descubrió esta mascarada

El destino parecía tirar de las cuerdas;
Me di la vuelta, y vi que te ibas
Mientras que de unas alas oscuras,
Sonaba una caja de música.

Triste y pequeña serenata!
Canción que compuso mi corazón.
He oído que aún así, siempre lo hará.
La mejor jugada:
Charada

El destino parecía tirar de las cuerdas;
Me di la vuelta, y vi que te ibas
Mientras que de unas alas oscuras,
Sonaba una caja de música.

Triste y pequeña serenata!
Canción que compuso mi corazón.
He oído que aún así, siempre lo hará.
La mejor jugada:

Charada


EL MOSAICO DE HOY


5 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Que grande George...y que alto. Mi recuerdo primero de este hombre fue una serie de televisión en el que encarnaba a un policía de barrio llamado Bomper (o así lo tradujeron en España), caminaba por las calles con su porra e iba resolviendo asuntos varios. Un policia de proximidad se llamaría ahora. Se daba la casualidad de que en mi barrio había un vigilante jurado que también porra al cinto cuidaba una urbanización cercana y unos jardines abiertos a la calle pero que mantenían lños vecinos de la urbanización. Es evidente que de chavales todo espacio abierto es susceptible de ser utilizado para jugar y aquellos jardines con su cesped eran ideales para pensar que estabamos en el Bernabeu aunque hubiese algunos arboles por el medio que estorbaban (¿porque habéis pensado en Arbeloa?) lo suyo. El caso es que aquel vigilante grandote, uniformado y con su porra pasó a llamarse Bomper entre la chavaleria y era verle aparecer y ahcer un "queo" como los del top-manta, recogíamos a la velocidad de la luz y desaparecíamos mientras el hombre seguía con su ruta, en cuanto doblaba la esquina volvíamos a nuestro juego interrumpido.

Luego efectivamente ya le pillé en casi cualquier peli de catastrofes de aquella época, que hizo unas pocas, e incluso en una infumable secuela de "Los 7 magníficos" en la que Kennedy hacía el papel de Chris, que en la original interpretó Yul Bryner. Pero para entonces ya había visto "la leyenda del indomable" y ya sabía que era un enorme actor, no sólo en tamaño. "Charada" la repesqué mucho más tarde en una reposición en versión original cuando yo ya era mayorcito (20 o así), no sé porque se me había pasado sin verla hasta entonces.

El caso es que efectivamente era un tipo de gran carisma y aportaba mucho de eso a esas "Agarralo como puedas" que mencionas, aunque no me hicieran mucha gracía salvo quizá la primera de ellas y en algún gag aislado.

Ve con Paul, George y animad un poco el cotarro de paso.

Abbrazos complices

César Bardés dijo...

George Kennedy es uno de esos secundarios enormes que daban textura a cualquier película. Todo estaba dentro de un marco sólido, rocoso, no había nunca un gesto de más, tampoco era parco en ellos. Su versatilidad le llevaba a hacer de bueno o de malo con la misma solvencia, un gran actor no cabe ninguna duda.
Yo también pienso que el papel de su vida era el de "La leyenda del indomable" porque ahí estaba enorme. Y hay que recordarle por muchos papeles. Desde el Coronel que recomienda al Mayor Reisman para hacerse cargo de los doce del patíbulo y ríe como un condenado al comprobar la victoria de éstos en las maniobras para escarnio del arrogante Robert Ryan, hasta el brutal guardia de la prisión que apalea al salvaje Kirk Douglas de "Los valientes andan solos" pasando por ese Joe Patroni, nexo de unión de todas y cada una de las entregas de los distintos "Aeropuerto" que poblaron las pantallas de los setenta. También fue uno de los investigadores clave para atrapar al estrangulador de Boston, el poli comprometido que pone en marcha "la solución de la silla" tan en boga en todas las películas de catástrofes de los setenta en "Terremoto", uno de los sospechosos de "Muerte en el Nilo" para que Hércules Poirot se rompiera la cabeza o el General George S. Patton en una película que no estaba nada mal a pesar de su bajo presupuesto y sus intenciones modestas que era "Objetivo: Patton". Además dicen todas las malas lenguas de Hollywood que tenía una virtud muy poco común: era buena persona. Tanto es así que, después de una carrera militar que duró bastantes años y graduarse en agrónomos en la universidad, se casó dos veces con la misma mujer.
Abrazos entrañables.

César Bardés dijo...

La serie que citas, Carpet, es "El caballero de azul", en la que sustituyó en la segunda temporada a William Holden. Era muy característico verle con esa especie de malabarismo que hacía con la porra en la presentación jugando con la correa y haciendo que la porra fuera y viniese de su mano. El personaje era "Bumper" Morgan. Es cierto que intervino en una infumable secuela de "Los siete magníficos" haciendo el papel que había recaído en Chris, pero no fue el único que lo hizo. También Lee Van Cleef lo hizo en otra aún más infumable secuela.
Abrazos aclaratorios.

INDI dijo...

Grande George, sin duda. La escena que me viene a la mente es la de la pelea entre George y Newman en "La leyenda del indomable". Ha sido uno de esos actores secundarios brillantes, sin duda.

Por otra parte, acabo de escuchar en la radio que Di Caprio casi se deja olvidada la estatuilla del Oscar en un restaurante, después de la gala. Alguien se debió de dar cuenta y se la llevó al coche ya cuando se marchaba. Vamos a ver, Leo, no sé cómo decírtelo sin que te sientas dolido... ¿Estás tonto o qué? ¿Después de tantas nominaciones, de que nos han dado la tabarra con que al fin iba a ser para ti, de tantos esfuerzos interpretativo para tener la dichosa figura, y te la dejas en el bar??? ¿Os imagináis si el que se la entregó, en vez de hacerlo, se la hubiera escondido debajo de la chaqueta? ¿A cuánto se cotizaría hoy?

Aunque he de decir que tampoco me extraña. En mi experiencia laboral en bares os puedo asegurar que los clientes se dejan absolutamente de todo. Desde lo más típico (paraguas, carteras, móviles, bufandas, bolsos...) hasta lo más llamativo como muletas (¿la bebida le hizo olvidar que estaba cojo?), coches de niño (¿dónde te llevaste al crío?), peluquines (¿no sentías frío en la cabeza?), y hasta las pelotas reglamentarias con las que se iba a jugar una final de pelota mano en un frontón cerca del bar (supuestamente estas pelotas están a recaudo del juez del partido desde 3 días antes de la final en una caja cerrada y sellada, pues bien, a 1 hora del partido las pelotas estaban en la barra del bar sin nadie que las reclamase, se nos pasó por la cabeza dar el cambiazo y poner unos huevos en lugar de las pelotas, pero no tuvimos los ídem de hacerlo, lástima, no creo que haya otra oportunidad como esa para reirnos cuando el juez abriese la caja delante de los finalistas, público, cámaras de tv etc).

Abrazos olvidadizos

CARPET_WALLY dijo...

"El caballero de azul" si señor...y ese malabarismo con la porra...juer que recuerdos. Gracias Lobo.

Eso de recuerdos porque de olvidos en bares...yo tengo uno especial, había quedado con unos amigos a tomar "una" caña (¿sabeís la historia de aquel que le dijo eso a su mujer y fue y se tomó sólo "una" caña?...¿Inquietante, verdad?), pues eso que tomandome esa caña terminé varias horas despues buscando el coche y pelado de frio...¿Frio? ¿Y porque?...si vale estamos en Diciembre ya ha anochecido...pero ¿Y mi abrigo?...pues eso...recorrí alguno de los sitios en busca de un precioso (y caro según supe después) abrigo que hacía pcoo que me habían regalado...Obviamnte no apareció. Me costó que se pasara aquel monumental cabreo del pibón y aun hoy cuando digoq ue he quedado para tomar "una" caña con algún amigo, me lanza..."Pues a ver si encuentras el abrigo esta vez". Sé que lo llevaba cuando salí de casa pero no tengo ninguna idea de cuando me lo quité. Y os aseguro que no iba demasiado mal ni mucho menos, fui capaz de conducir bastante mejor que Leo en "El lobo del Wall Street".

En fin cosas que pasan.

lo del hombre que se tomó sólo una caña, lo he escuchado en un anuncio de la radio...me pareció buenísimo...aunque no tengo ni idea de qué se anunciaba.

Abrazos desmemoriados