martes, 7 de febrero de 2017

GUS MORNINS 7/2/17

“Yo no lo interpreté como si fuera gay. Lo interpreté como si fuera una mujer. La clave para mí era que el personaje vivía como artista. Mientras investigaba sobre el personaje, una antigua profesora de baile me enseñó a cómo moverme como mujer porque cada personaje tiene sus propios movimientos. Y pasé mucho tiempo en bares homosexuales intentando copiar movimientos. Yo no soy gay, pero muchos de mis amigos sí lo son. Y hubo algo en lo que yo no conseguía funcionar. Un día iba por la calle e iba mirando a una mujer que paseaba un poco por delante de mí y me dije: “Molina no es gay. Es una mujer. Realmente es una mujer atrapada en un cuerpo de hombre”. Ahora muchas veces siento como si yo fuera un actor atrapado dentro del cuerpo de una estrella de cine”.                William Hurt hablando sobre “El beso de la mujer araña”, de Héctor Babenco.

Todo esto viene a cuento de que, de seguir vivo, el director brasileño hubiera cumplido hoy la edad de 71 años. Su carrera no fue maravillosa, ni siquiera fue uno de esos directores a los que hay que evocar de forma nostálgica pero hizo una película que se llamó El beso de la mujer araña, con William Hurt, Raul Julia y Sonia Braga en los papeles protagonistas y eso bien merece un recuerdo.
Más que nada porque, mucho antes de que nuevas generaciones de cinéfilos babeen con algo tan nimio e intrascendente y tan carente de emoción como Brokeback Mountain y otras películas que han querido reivindicar el movimiento gay durante los últimos años (más por postureo que por otra cosa) resulta que en 1969 ya hubo una película que abordaba la temática homosexual nada menos que con Rex Harrison y Richard Burton conviviendo juntos y demostrando la sensibilidad que pueden llegar a tener dos hombres que viven juntos. La cosa se olvidó durante un tiempo salvo para todo un desfile de ridiculeces o de lo que los mismos gays, los de verdad, han llamado “mariconadas”, que no son más que parodias grotescas de sus comportamientos supuestamente afeminados. De hecho, nunca he comprendido muy bien cómo se ha utilizado el día del Orgullo Gay precisamente para subirse encima de unos camiones y hacer un montón de “mariconadas” para reivindicar una condición cuando podría ser una ocasión estupenda para reclamar derechos y normalidades de una convivencia en la que, por supuesto, caben con holgura. Sé de lo que hablo porque, en dos ocasiones, me pilló en medio el tema. Y la verdad, dio un poco de vergüenza ajena (ya, ya sé que esto es políticamente muy incorrecto).
Pero volvamos a lo que significó El beso de la mujer araña. Por fin, el héroe de una película era un homosexual y además demostraba que era más hombre que cualquier otro, incluso que el activista político que compartía celda con él en una imaginaria cárcel de algún país sudamericano. Molina era un personaje sensible, que quería ser amado y que se sacrifica para que Valentín pueda llegar a ver su país libre. Y eso sí que es una reivindicación de la condición homosexual. La película tuvo un impacto tremendo y a William Hurt le dieron el Oscar al mejor actor de aquel año contra todo pronóstico. Recordemos que fue aquella ceremonia en la que Jack Nicholson, nominado por El honor de los Prizzi, se quedó boquiabierto con sus gafas de sol al escuchar el nombre de William Hurt como ganador. Fue también aquella ceremonia en la que la película ganadora fue Memorias de África y que el anuncio de la mejor película del año la anunciaron tres auténticos monstruos del cine como John Huston, Akira Kurosawa y Billy Wilder. Al respecto (y perdonad la disgregación) creo que en mi sitio ya conté esta anécdota pero creo que merece la pena que figure en estas insignes páginas cinéfilas.
Por aquel entonces, John Huston, aquejado de un enfisema pulmonar que sería, al fin y a la postre, lo que le llevaría a la tumba estaba conectado a un respirador artificial; Akira Kurosawa dominaba muy poco el inglés y el que estaba mejor y más lúcido era Billy Wilder así que la producción le encargó a él que vigilara todo el asunto. Tenían apenas un minuto y medio hasta que a Huston le hiciera falta volver al respirador que tenía instalado en una silla de ruedas y Wilder tenía que hacer lo posible para que la estancia en el escenario fuera menor a ese período de tiempo. Así que ahí salen los tres. Dicen los nominados. Huston no está para abrir el sobre. Wilder se lo da a Kurosawa. Y éste…se trastabilla…no consigue abrirlo. Le da vueltas y vueltas y nada. Así que Billy Wilder le suelta por lo bajo:
-. En Pearl Harbor fuisteis más rápidos…
La estancia en el escenario fue de un minuto y cuarenta y cinco segundos. John Huston aguantó y nadie notó nada.
En cualquier caso, la sorpresa de toda aquella noche fue el Oscar a William Hurt por interpretar a Molina, el homosexual de El beso de la mujer araña, basada en la obra teatral de Manuel Puig que fue estrenada en teatro en España con Pepe Martín en el papel de Molina y Juan Diego en el de Valentín.
Lo cierto es que, en el mundo de fantasía que vive Molina, hay muchas referencias a películas, músicas y sentimientos y hay un bolero que recita mientras Valentín duerme. Se trata de “Flores negras”

FLORES NEGRAS (Sergio de Carlo)
Me hacen daño tus ojos, 
me hacen daño tus manos, 
me hacen daño tus labios, 
que saben fingir. 

Y a mi sombra pregunto 
si esos labios que adoro 
en un beso sagrado podrán mentir. 

Y aunque vivas prisionera 
en mi soledad 
mi alma te dirá te quiero. 

Nustros labios guardan flama, 
de un beso voraz 
que no olvidará el mañana. 

Flores negras del destino 
nos apartan sin piedad. 
Pero el día vendrá 
en que seas 
para mi no más... no más... 




Y como mosaico...pues vamos a poner a estos tres chicos que sabían un poco de hacer cine, pero solo un poco.



4 comentarios:

dexter zgz dijo...

Qué bonito gus. No sólo porque reivindicas a uno de esos actores indispensables de los ochenta por el que siento debilidad (otro sería Kevin Kline), sino por unas palabras con las que me he sentido muy identificado. Yo también creo que lo del orgullo gay sinceramente es una mariconada y he tardado mucho, pero mucho tiempo en aceptar cómo soy precisamente por culpa de ello. Porque de joven tan vulnerable como eres- yo al menos lo era- te miras en el espejo de lo que ves más inmediato. Y lo que veía más inmediato era a unos tíos subirse a un camión en taparrabos a hacer el canelo. Yo no veía el orgullo y la reivindicación que otros veían. Con el tiempo he podido aceptarlo como algo divertido y lúdico pero jamás lo he visto como un gesto reivindicativo y mucho menos como algo digno de orgullo. A mí lejos de producirme orgullo me producía mucho dolor que he llevado mucho tiempo reprimido. Y es un lastre del que cuesta desembarazarse, no sé si lo he hecho todavía. Hay mucho postureo como dices en todo este tema, y detrás de ese postureo se esconde mucho dolor y muchas lágrimas. De ahí que una película que aborda el tema de una forma tan sincera como la de Babenco me llega al alma (también me emocionan otras como el acercamiento a Harvey Milk que hizo Sean Penn). Además "El beso de la mujer araña" merece reivindicarse como oda al cine y al placer que produce contar historias. También sobre el placer de contar historias hablaba esa otra joya magistral que es "Smoke" con William Hurt precisamente.

Con respecto al trío de vejetes del mosaico, te he oído contar muchas veces la anécdota de Pearl Harbour en los Oscars, pero no me importa. La cuenta usted tan bien. Por cierto, el equivalente actual a estos tres, quién podría ser? Allen, Eastwood, Marty o tío Steven?

Abrazos sin plumas

CARPET_WALLY dijo...

Pues si, gran reivindicación en un gran gus (otro más y van...).

Por cierto hablando de Eastwood y de gays. En el Fotogramas de este mes (en papel, no lo he encontrado en digital) cuentan una anécdota del rodaje de "J. Edgar". Según parece Leo DiCaprio y Arnie Hammer pensaron que en una de las escenas que debían rodar el día siguiente seria conveniente que en un momento dado los dos actores se besaran para incidir en la relación que unía a Hoover y a su compañero. Estuvieron durante la noche hablando y planteando el enfoque de la escena y tal. Cuando llegaron al día siguiente DiCaprio llevó la voz cantante y le explicó a Clint muy detalladamente lo que habían pensado y como eso incidiría en la potencia de la escena y esas cosas. Cuando termino de hablar, Clint que había permanecido mudo, se levanto de su silla y dijo (aprox. que tiro de memoria): Seguramente ustedes saben mucho de cine y si tuviera tiempo cogería un equipo de filmación y me pasaría el día rodando como ustedes retozan, se besan o se dan un baño juntos. Pero lo que íbamos a rodar hoy lo ha preparado un equipo y yo tengo el tiempo medido para rodar una película, asi que pongámonos a trabajar". Y finalmente la escena se rodó tal y como venía en el guión y no hubo ni beso ni nada. Si podéis leedla está mucho mejor contada y es muy reveladora sobre Eastwood ( no por homofobia sino por su forma de dirigir).

A mi Hurt nunca me gustó demasiado, siempre le veo como con una mirada extraña como de hombre poco de fiar. Aunque en "Fuego en el cuerpo" me lo creo totalmente, que hay que ser muy firme para no dejarte engañar por la Turner ahí, con ese calorazo.

En cuanto a lo del día del Orgullo y las monerías, yo no lo veo como reivindicativo sino como festivo, como los carnavales o la tomatina, gente haciendo el canelo metidos en juerga. Es cierto que en el tema homosexual hay dos tipos muy diferenciados (habrá mil pero yo digo dos porque conviene a mi tesis), el "normal" y "la loca". Los primeros cuyo paradigma podría ser el Rupert Everett de "La boda de mi mejor amigo" es un tipo que no desprende feminidad a cada paso, que no imposta posturas o ademanes, el que vive su sexualidad como cualquier otro, sea hetero o no, sin tener que rezumarla o ponerse un cartel para identificarse. Las locas son aquellos que en un intento de exhibicionismo incomprensible para mi, adoptan amaneramientos, posturas y dicciones que les hacen sentirse mucho más divertidos, ocurrentes y "libres" pongamos como ejemplo al Boris Izaguirre más desatado.

A mi me parecen ambos perfectamente válidos y respetables, aunque encuentro más natural a los "normales" y a los otros les veo más artificiales ( tanto más cuando por ejemplo Boris es un tipo de lo más culto e inteligente y una delicia escucharle hablando en serio), como si necesitasen dar un punto de divertimento a todo lo que hacen o dicen en una necesidad de sentirse lo más graciosos del lugar. Yo no sé si su actitud provoca un perjuicio para la aceptación de una sexualidad que ha estado tanto tiempo reprimida y que sólo se aceptaba como algo folclórico y cachondo (daba más miedo el "normal" no fuera a ser que nos contagiara).

En cualquier caso, creo que no se puede reprochar nada a los que enloquecen e incluso canibalizan el Dia del Orgullo por más que nos guste poco, sería como si en otra fiesta cualquiera nos mosqueáramos con quienes las disfrutan de forma distinta a la nuestra, podemos no participar o no sentirnos representados, pero si la gente lo gaza no seré yo quien se lo afee. Eso si, entendamos cada cosa como lo que es y el Dia del Orgullo, hoy por hoy, es un carnaval, no un acto reivindicativo.

Pero esto es sólo mi opinión y puedo estar perfectamente equivocado, claro.

Abrazos con tanga de leopardo.

INDI dijo...

precioso gus, me ha encantado lo de la anécdota de los 3 directores al dar el premio.

Tampoco entendí nunca lo de la celebración del orgullo gay, pero vamos, que cada uno celebre lo que quiera, qué menos. El debate de la homosexualidad está ya poco a poco superado, aunque siempre quedan retrogrados despistados por ahí.

Cambiando de tema: alguien nos vigila. Lo explico. Ayer, en un programa de la etb que habla de cine para pasar a presentar una película, dedicaron una sección a ERNEST BORGNINE y a continuación, otra a Scott Glenn. Los dos han sido protagonistas de nuestro gus no hace mucho.
¿Casualidad? ¿Espionaje? ¿Ultraje? ??

Abrazos cautelosos

Anónimo dijo...

Yo voy, si puedo, al orgullo y me parece más un sarao que una manifestación reivindicativa.

Me gusta la estética, hay gente con una imaginación desbordante, y me gusta el ambiente desinhibido.

Siempre tendemos a pensar que las cosas se viven como se viven en nuestro entorno y no debemos olvidar que aun hay lugares del mundo en que ciertas opciones sexuales son abiertamente rechazadas y en muchos casos perseguidas por lo que cualquier acto que sirva para poner un punto de atención sobre esto me parece plausible.

Cada uno debe vivir su sexualidad como mejor le parezca y tener el tipo de relación que desee siempre que sea consentida y no intervengan menores, todo lo demás forma parte de la privacidad de cada uno.

Gracias por un Gus que desborda sensibilidad.

Besos amanerados (de la manera que querais cada uno, vaya)

Albanta