jueves, 23 de febrero de 2017

Gus mornins, 23/02/17

"Las mujeres necesitan una razón para tener sexo, los hombres sólo un lugar"
(Billy Cristal)

Guuuud mornins, cinéfilos.

Pues ya veis que no soy calvo ni chicarrón del norte ni tengo acento cantarín ni voy diciendo "ahí  va la ostia" cada dos por tres ni voy cantando por las esquinas "txuri urdin txuri urdin maitea txuri urdin txuri urdin aurrera beti beti maite maitea maitea" Que soy el dex, y es que sí hoy es el día internacional del indiano en el gus, pero mi amigo el guiputxi me acaba de llamar de urgencia y me dice que hoy le es imposible hacer el gus, que ha pinchado la trainera cuando venía hasta aquí. Así que aquí estoy, de suplente de lujo como Gareth Bale (uy perdón, se me ha escapado). Intentaremos capear el temporal como podamos, todo con tal de estar a la altura del titular de hoy para que este se sienta orgulloso de mí.

Y ya que estamos en la semana de los Oscars, me ha dado por recordar que todo empezó cuando la Academia de Jolibu decidió otorgar sus premios anuales en una ceremonia y dar al ganador como recompensa un muñequito dorado con una espada. Cuando una de las secretarias lo vio, le salió del alma decir "Anda, pero si es clavadito a mi tío Oscar". Y con Oscar se quedó. Con ella empezó todo que diría Gerardo. El caso es que las primeras galas consistían en cenas, pero pronto se dieron cuenta de que para cenas aburridas ya estaban las de Nochebuena y decidieron animar un poco la cosa.

Y así nacieron las ceremonias, auténticos espectáculos que al final resulta que son más largos que una cena de Nochebuena. Toda ceremonia necesita un maestro de ceremonias, claro. Maestros de ceremonia ha habido varios a lo largo de la Historia. Mejores, peores, para gustos los colores.  La primera gala televisada de los Oscars se realizó en 1953 y se celebró simultaneamente en Hollywood y Manhattan. Aquel año la ganadora fue "El mayor espectáculo del mundo" que personalmente considero una de las más flojitas vencedoras.

Ah sí, que estábamos con los presentadores. Bob Hope tiene el récord absoluto en cuanto a ediciones presentadas con 18. A este paso, Dani Rovira lo bate en dos patadas.  Puede que el humor de Hope en las películas nos resulte demasiado tontorrón y naif pero presentando Oscars debía ser un hacha. Claro, que quizá por una cuestión generacional yo me quede con Billy Cristal que presentó la gala hasta 8 veces entre 1989 y 2003 (sería reclutado de nuevo en 2012). Esos madrugones de los noventa los guardo a fuego y bajo llave en mi corazón. Impagable. Él fue el pionero en eso de charlar con los nominados nada más empezar el show y sonrojarles a bases de chascarrillos, puso de moda los montajes de las películas nominadas o las canciones en las que repasaba los films del quinteto finalista. Épico. Richard Pryor presentó la ceremonia entre 1976 y 1982 en aquellas galas con un sabor y un color tan especial. Y también famosos de la televisión como el mítico Johnny Carson o más recientemente John Stewart.

Woopi Golderg se convirtió en la primera mujer en presentar la ceremonia oscaril, senda que también siguió posteriormente Ellen De Generes. Anne Hathaway también presentó los Oscars, esta vez acompañada de James Franco, una de las decisiones menos afortunadas que se recuerdan. Poca fortuna tuvo también David Niven en una de las ediciones cuando un espontáneo a punto estuvo de aruinarle el show al salir al escenario como su mamá le trajo al mundo. Hugh Jackman también presentó la gala en una ocasión y además de alegrarnos la vista a algunos/as no lo hizo nada mal (al pobrecito se le ha vuelto a reproducir el cáncer en la nariz ese que tanto le da la lata, muchos besos Hugh). Y para ser tan cargante en las películas, hay que decir que Steve Martin tampoco fue un mal conductor de Oscars.

Este año le toca el turno a Jimmy Fallon, otra estrella televisiva surgida de la cantera de Saturday Night Live que ya fue maestro de ceremonias en 2013. Que tenga suerte, seguro que el lunes nos levantamos con críticas, de que lo hizo mal, de que la gala fue sosa, aburrida y tal. Pero al año que viene volveremos a sentarnos delante de la tele para ver uno de los momentos más genuinos de eso que tanto nos gusta, seguiremos guardándole devoción a San Cine. Y es que, reconozcámoslo, no sé qué tienen, los Oscars pero son irresistibles. Tanto o más quizá que el Gus. Mañana, estrenos.




EL MOSAICO DE HOY



4 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Pues para ser un gus improvisado no se puede hacer mejor. Tal y como me las vi yo ayer de despreciado por las musas, te ha salido un repaso genial a los maestros ceremoniales.Aunque lo de ir con prisas a veces da lugar a gazapos, el presentador de este año no será Jimmy Fallon ( fallón si se le volviese a estropear el prompter como en los Globos de Oro) sino Jimmy Kimmel que no estuvo nunca en el Saturday Nigth Live, que ese fue Fallon.

es cierto que dicen que Bob Hope fue el mejor (algo así como el Sean Connery-Bond de las galas oscariles), pero era en blanco y negro como casi la mitad de las Copas de Europa del Madrid y nuestra tele no nos ofrecía la ceremonia ni resumida, así que no tengo constancia de la magnitud de su calidad. Yo también recuerdo, como no, a Billy Cristal un tipo que no me gusta nada actuando (ni siquiera en "Cuando Harry encontró a Sally"), pero me parece genial encima de un escenario. También guardo un bonito recuerdo de alguna de las que presentó Whoppy...me recordaba a las de la Sardá en los Goya. El que no me gustó nada, ninguna de las dos veces es Crhis Rock.

la verdad es que ser presentador de una gala así (con esa audiencia) debe dar mucho vértigo pero también llenar de orgullo y satisfacción. No se puede llegar a más, pero la presión es mucha. Y hacerlo medianamente bien es muy complicado. También es cierto que supongo que los presentadores tienen a un equipo de guionistas del copón currándoselo desde hace meses pero debe acojonar.

Ojala a Kimmel (o a Fallon si tiene que improvisar porque el otro se ausenta como Junior) le salga bien y lo disfrutemos tanto como este Gus.

Abrazos al maestro (de todas las ceremonias)

César Bardés dijo...

Pues a mí me parece que Billy Crystal es el mejor presentador de los Oscars precisamente por las razones que aduce Dex. Y tampoco me parece mal actor. No solo tiene "Cuando Harry encontró a Sally", no hace mucho, repusieron una película de acción muy divertida que aún aguanta bien el paso del tiempo que hizo junto al malogrado Gregory Hines en "Apunta, dispara y corre", de Peter Hyams, por ejemplo. Y ese diablo de la cuarta planta que aparece al lado de Woody Allen en "Desmontando a Harry" también es para recordar.
El caso es que hay otra razón por la que también me gustó mucho Billy Crystal presentando y es ése popurrí que hace con las nominadas que evidencia lo extraordinario que es como showman. Él solo llena el escenario y sus letras son fantásticas. Bien es verdad que ha perdido algo en el mismo momento en que ha decidido pasar por el quirófano. Yo no sé, pero debe haber cirujanos plásticos muy mediocres en Hollywood porque no hacen más que destrozos. El otro día, por cierto, leí en una columna de una conocida periodista que ella estaba muy orgullosa de sus arrugas, al fin y al cabo, eran las huellas de todas las veces que se había reído. No puedo estar más de acuerdo.
Creo, sinceramente, que uno de los mejores shows en los que no estuvo Billy Crystal fue el que presentaron Alec Baldwin y Steve Martin. Fue en otro estilo pero tuvieron gracia y oportunidad. Aún recuerdo aquella catarata de chistes en la apertura de la ceremonia en la que dijeron algo así como que Meryl Streep, la gran dama del cine, la señora que tiene más nominaciones de la historia...y Steve Martin apostilló: "Y la que más veces ha perdido". Luego se dirigieron a Helen Mirren y Steve Martin, para presentarla dijo: "The damned Helen Mirren"...silencio sepulcral, murmullos de cómo se había pasado, incluso Helen Mirren puso una cara poética...y Alec Baldwin dijo: "You mean...the dame Helen Mirren...". Una de las pocas veces en las que se interrumpió el duólogo para escuchar aplausos.
Habría que recordar lo rematadamente mal que lo hizo David Letterman, por ejemplo, en una de las ceremonias más aburridas que se recuerdan. Y que en los setenta, por ejemplo, un año en el que falló Johnny Carson, ahí estuvo la extraña pareja Lemmon-Matthau dando una lección de elegancia y de saber estar con diálogos como éste:
J.L: Hay directores que saben perfectamente cuál es la luz que conviene a cada plano, cuál es el objetivo que se debe utilizar, dónde se debe colocar la cámara, cuál será el movimiento de la grúa, en qué momento debe pasar la figuración y en dónde hay que impresionar al público con un travelling...pero no tienen ni idea de cómo dirigir a los actores.
W.M. Por contra, hay directores que se tiran más de una hora diciendo las expresiones que los actores tienen que utilizar, lo que deben sentir, cuánto deben sentir, lo que deben pensar en determinada escena, cuál es el mejor movimiento corporal para que haya elegancia o grosería en el momento, cómo deben besar y cómo deben mirar...pero no tienen ni idea de sujetar una cámara.
J.L.: Esta noche, los que no saben dirigir a las personas y los que no tienen ni idea de sujetar una cámara, están todos aquí.
Abrazos rendidos a la improvisación.

Anónimo dijo...

Si que va rápido el Lobo, ni se despide ni ná, pobre Caperucita.

Doctora...todo bien???

Esperemos que la trainera llegue a buen puerto, aunque sea pinchada.

Dex, eres el rey de la improvisación, como buen español.

Car siempre tan atengo a los fallones.

Sus quiero

Besos ignorantosos de galas de los Oscar.

Albana

INDI dijo...

La trainera llegó al fin al puerto, después de una mañana de marejada en el Cantábrico.

Ante todo, pedir disculpas por mi ausencia en el gus del jueves. Por razones médicas, nada graves, algo así como un ataque agudo de dermatitis, me he pasado la mañana en urgencias con mi hijo, por lo que me ha sido imposible acudir a mi cita semanal.

Gracias al gran Dex por su rápida y genial sustitución.

Abrazos retrasados