miércoles, 15 de febrero de 2017

GOOD MORNING 15-2-2017

“Lo malo de las películas es que la mayoría de las historias de amor te las dejan a medias” Carpet dixit.

Gusss mornins nos de God


Ahhh, la semana del amor, esa  cosa tan rara que dice la canción. Y si, la mayoría de las veces las películas no te cuentan el final de las historias de amor, nos cuentan cómo se conocen, como se enamoran, como se pelean y como venciendo las adversidades logran unirse… ¿para siempre?...ahí está el fallo, pocas veces sabemos cómo termina la historia. ¿Fueron felices Cary Grant e Ingrid Bergman en los años posteriores a lo que nos cuenta “Encadenados”? ¿Y Audrey Hepburn y George Peppard una vez que encontraron el gato en “Desayuno con diamantes”?

Hace un tiempo cuando yo estaba en el instituto  (1º de BUP, 14 añitos, ayer)  el profesor de religión, que entonces era materia obligatoria, nos pidió un trabajo sobre el amor, casi ná. Una redacción, unas reflexiones, como lo entendíamos, que significaba…Lo que se nos ocurriese. A mí a esas alturas me parecía aquello una montaña de difícil escalada. Pero tuve una idea, preparé una especie de estudio sobre el amor en distintos momentos de la vida. Yo definí  4: la niñez, la adolescencia, la edad adulta y la madurez (entonces vejez).  Expliqué como afectaba, como se sentía y que características creía que tenía el amor en cada una de esas etapas. Cuando el profesor corrigió los trabajos, se acercó y me felicitó por lo que el consideró un trabajo mucho más que notable (me puso un 9,5). Denotó cierta sorpresa, yo también la tenía pues no pensé que lo que hice tuviera tanto valor, me dijo que había huido de los lugares comunes (a mi entonces me costaba entender esa expresión) y que jamás hubiera imaginado que yo pudiera haber hecho algo así (un zasca innecesario). Lo cierto es que yo era el típico mequetrefe pringadete y como mis incipientes ideas ya chocaban bastante con todo lo que tuviera que ver con lo religioso no me mostraba especialmente interesado en la asignatura. No sé si llegó a dudar de mi autoría, pero la nota me valió para mantener su interés y el mío  y ya no bajó en todo el curso.

Y ahora Dex repite la jugada, hablemos sobre el amor, sobre lo que se os ocurra…unos mandan versos, otros evocan a Enmanuelle Riva….¿y yo?. Hombre, pues yo voy a repetir la jugada que tan bién me fue antaño, pero como no tengo copia de lo de entonces me lo invento de nuevo.

EL AMOR EN LA INFANCIA

Los niños (la mayoría) nacen siendo amados, reciben un amor incondicional e inevitable, no tienen ni que merecerlo, ni ganárselo, se les ama por el simple hecho de existir. Es normal en el caso de sus padres, de sus abuelos, de su familia, pero despiertan igualmente sentimientos de ternura y cariño a personas incluso desconocidas o relacionadas lejanamente. Pero ¿Y los niños? ¿Aman? Está claro que como bebés buscan la protección, el calor, la comodidad y por supuesto la comida, es improbable que haya en ellos un sentimiento de cariño diferenciado. Pero según crecen empiezan a sentir más recompensas emocionales cuando están con unas personas que cuando están con otras. Obviamente, siguen sintiendo la necesidad del progenitor  porque les da la seguridad de lo conocido, pero al tiempo yo creo que les va naciendo un sentimiento de reciprocidad, quieren mas a quien más les quiere. Existe una necesidad del otro, un sentimiento de desamparo si  ese otro falta, un bienestar generalizado cuando el otro está cerca, una enorme recompensa si se les muestra cariño y una infinita tristeza cuando se les penaliza un comportamiento. Y eso no es otra cosa que Amor.

Y el cine nos ha dado miles de muestras en ese aspecto, pongo algunas:

El padre como héroe: “El campeón”.



 
La pérdida de la madre: “Un monstruo viene a verme”.




¿Quieres más a papá o a mamá?: “Kramer contra Kramer”




EL AMOR EN LA ADOLESCENCIA/JUVENTUD.

De repente, un extraño. Así nos volvemos para nosotros mismos, lo conocido deja de tener el mismo significado, algo en nuestro interior bulle y lucha por salir. Lo que nos importaba, lo que necesitábamos, lo que solicitábamos se convierte en algo que está ahí y por lo que no creemos que sea imprescindible luchar. Hemos aprendido que nos van a querer eternamente sin que sea preciso ganárnoslo. O no, porque ahora empezamos a mirar a los otros con un sentimiento nuevo que no responde a lo conocido. Algunos de los que hasta ahora sólo podían ser amigos o amigas despiertan en nosotros una atracción distinta, queremos lograr ser especial para ellos porque ellos lo son para nosotros. Buscamos su contacto, su aprobación, su compañía y el resto del mundo empieza a resultarnos tedioso, superfluo, cansino. Y todos los esfuerzos se centran en conseguir aquello que anhelamos, que deseamos sin saber aún que es eso.  Quieres convertirte en todo lo que al otro/a le gusta, las poesías y las canciones hablan de ti y de lo que sientes, te enfadas con el mundo si no eres tú el elegido. Y a todo eso le sumamos una nueva sensación: el deseo. Descubrimos que tenemos sexo y queremos usarlo. La recompensa sentimental nos gusta pero nos apetece algo más carnal porque eso lo sublima todo, consigue que el premio sea completo. Y tal vez tenga un corto recorrido pero eso no es otra cosa que Amor.

También el cine ha trillado esta etapa a fondo.

El amor imposible peleado contra viento y marea: “Amor sin fin”




El amor que te obliga a crearte un nuevo yo (incluso a crear una banda de música con tal de conseguir a la chica) : “Sing Street”




El amor que hace que descubras tu sexualidad (sea la que sea): “La vida de Adele”




El amor que viene, lo devora todo y se va: “500 días juntos”.




EL AMOR EN LA EDAD ADULTA.

Ya no tenemos urgencias y el tiempo se va en los acontecimientos cotidianos. La persona que tenemos o queremos tener a nuestro lado aporta sosiego. La ilusión no busca alharacas ni espectáculos circenses salvo en contadas y disfrutables ocasiones. La felicidad la encontramos en las cosas pequeñas, la montaña rusa es ahora un tren de largo recorrido. Valoramos la confianza, la comprensión acumulada. El cariño es tanto o más importante que el deseo. Y los detalles comienzan a parecernos imprescindibles. Lo pequeño es hermoso y apreciamos más un beso fugaz en un momento impensado que una gran fiesta en el día que sabemos señalado.  Con el otro/otra buscamos sentirnos a gusto, haber encontrado nuestro espacio y hacerlo complementario. Nos hemos vuelto previsibles y también previsores, sabemos lo que el otro desea y lo hemos incorporado a nuestra condición como parte de nosotros mismos. Queremos sin apenas notarlo (y a veces tristemente sin hacerlo notar), pero necesitamos a la otra persona para sentirnos felices, tranquilos, vivos. Somos si somos juntos. Si nos faltan estamos desamparados, aburridos, angustiados. Si buscamos lo que no tenemos valoramos más estar a gusto que una ignición repentina de pasión desbordante. Precisamos la compañía pero sobre todo la complicidad. Y eso, amigos, también es Amor.


Y el cine también nos deja no pocos ejemplos.

El amor que aporta sosiego a una vida que lo necesita: “Notting Hill”




El amor que compite fuera y comparte dentro: “La costilla de Adán”



El amor que supera unido las complicaciones: “Calma total”




El amor de toda la vida: “El secreto de sus ojos”




EL AMOR EN LA MADUREZ

El tiempo se acerca peligrosamente al final. Tenemos un miedo atroz a quedarnos solos, el otro es un bastón, un apoyo imprescindible para no caernos, para no morir en vida. El corazón es tan débil como sensible. Sabemos casi todo sobre lo que nos pasa y por eso comprendemos que quien está o nos gustaría que estuviese a nuestro lado es lo mejor que merecemos. No importan ya las cuestiones banales como el físico, la exuberancia, o la simple elegancia formal. Ahora atendemos a las necesidades más urgentes y apreciamos todo lo bueno que hay en el otro porque es todo lo bueno que realmente podemos disfrutar. Los defectos si existen no son valorados, queda poco para pararse en esos detalles.  El contacto tampoco es lo prioritario, buscamos más la sonrisa que nos sitúa en territorio conocido, la frase de siempre, la mirada que nos comprende sin palabras. El hábito es nuestro sustento, la rutina nuestro respiro. No sabemos estar solos, no queremos estar solos, vivimos porque nos necesitamos y porque nos necesitan. Incluso a veces, lo que buscamos es retroceder en el tiempo, alejarnos del previsible final y recuperar las sensaciones juntos. Y eso, digan lo que digan, también es Amor.

Y podemos buscarlo en el cine:

El amor cuando todo parece olvidado : “El diario de Noah”



El amor repentino cuando todo parece acabar : “Elsa y Fred”



El amor hasta más allá del final : “Up”




El amor que comprende mejor que nadie: “El estanque dorado”



No son las únicas películas, ni obviamente son los únicos amores, ni siquiera lo que cuento de cada tipo tiene porque ser absolutamente cierto. Hay tantos amores como personas y ninguno es igual a otro incluso dentro de la propia vida. Intentar cualquier generalización es un fracaso predeterminado, pero aun así a mi me pareció una buena idea. El desglose podía haber tomado más etapas e incluso abordar otras posibilidades: el amor apasionado, el amor infiel, el amor repentino, la locura de amor, el amor perseguido…hay tantos que daría para muchas redacciones…E incluso os propongo como juego conjugar alguno con los comentados. Podéis incluir otros ejemplos y así los recordamos juntos.

CANCION DE HOY

Muchas canciones vienen al caso, hay incluso una lista de las más buscadas en Internet en estos días tan románticos, pero yo me quedo con una pegadiza tonadilla que recién competía en los Goya.

ENAMORADA (Pedrina y Rio - Bso “Kiki, el amor se hace)

Quiero decirte que te quiero y confesarte lo que siento 
ya me canse de ser tu amiga con derechos sin izquierdos 
yo te quiero completo. 

Quiero decirte mi amorcito y apretarte la manito 
quiero decirle a mi mamá que ya eres oficial 
y poderte presentar como mi novio querido. 

Quiero decirte que estoy tan firme 
como la parte anterior del maxilar superior 
que por ti arrastro el ala 
que me tienes trastornada y muy enamorada 
enamorada, 
enamorada, 
enamorada. 

Quiero decirte que te quiero, 
que yo por ti voy muy enserio 
ya me he pensado en presentar con una anillo a tu papá, 
tu mano no podrá negar. 

 
Quiero tenerte apretadito 
y darte muchos muchos picos 
pero lo quiero hacer sin miedo 
por que yo siento que puedo pedirte de lo que tengo 
y tengo mucho amor por darte. 

Quiero decirte que estoy tan firme 
como la parte anterior del maxilar superior 
que por ti arrastro el ala 
que me tienes trastornada y muy enamorada 
enamorada, 
enamorada, 
enamorada.



MOSAICO

Habría también muchas posibilidades para un mosaico adecuado al tema, pero una de las películas en las que podemos encontrar más historias como las que comentábamos es en ese irresistible canto al amor que es “Love Actually”.



5 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonito repaso a las distintas etapas del amor. Hay que reconocer que esto se le ocurriera a un crío de 14 años tiene mérito porque se sale de la típica redacción. De las cuatro etapas me quedo con el amor en la edad adulta y mirando al futuro el amor en la vejez. Pienso que los amores de adolescencia y juventud son como más descarrilados, mucha ebullición pero poco poso. Los de edad más tardía son más serenos, se valoran otras cosas, menos prisas, más pausas. No sé si se me ha comprendido lo que he querido decir...
Yo añadiría una peli para la edad adulta, aunque también recoge algo de la juventud, Tal cómo éramos. Y ya que estamos con la Riva añadiría a tu lista de pelis en la vejez Amour. No hay amor más grande que el de Trintignant por su mujer.

Besos

low

César Bardés dijo...

Pues yo me quedo más con la sensación que con la etapa. Es decir, sentir que de verdad se ha sido amado es lo mejor que le puede pasar a cualquier ser humano, sea en la etapa que sea. Quizá me atrevería a decir que hay radica uno de los aspectos fundamentales de la felicidad interior. Te sentirás feliz si has sido amado.
Tengo un amigo, un viejo amigo, que hace radio y ha sido guionista de "El club de la comedia". Su máxima en la vida ha sido no tener ningún compromiso amoroso serio. No es demasiado guapo (yo soy más guapo y eso que no merezco más que una chapa del 20) pero hay que reconocer que es muy ingenioso. Tuvo un desengaño en su juventud (no tan joven, con veintitantos) y a partir de ahí cambió su punto de vista sobre el amor. Tanto es así que le llevó a planear cuidadosamente una venganza contra quien, se supone, era el amor de su vida. Volvió a conquistarla, a embelesarla, a tenerla en sus brazos y, cuando se cercioró de que ella estaba enamorándose realmente de él, la abandonó y además le dijo el por qué. Ella salió de su vida (una chica guapa, inteligente y muy especial) y no volvió nunca más. A partir de ahí, mi amigo fue de flor en flor.
No hace mucho, me lo volví a encontrar. Yo estaba esperando en la puerta de la peluquería (aún no habían abierto) y pasó él. Tiene apenas tres años menos que yo (es decir, tiene 48 recién cumpliditos) y se le veía triste. Nos preguntamos qué tal nos iba, cómo escribíamos...y me dijo, algo veladamente, que estaba solo y que no estaba nada seguro de no haber estado solo siempre. Yo le dije lo único que se puede decir a un antiguo amigo. A ver si nos vemos, una cenita, unas alitas de pollo en su terraza o en la mía y ahí quedó la cosa. Se fue. Y ese chico ingenioso había desaparecido. Ya no estaba. Se había ido. Le observé mientras se alejaba y era apenas una sombra. No había sido feliz a pesar de vivir una vida de soltero sin compromiso por propia elección. Probablemente, dentro de muchos años, espero, morirá solo y no solo eso. Morirá con la sensación de haber estado solo. Morirá con la sensación de que hace mucho que murió.
No me quería poner triste pero este ejemplo en negativo sirve mucho para reflejar las sensaciones que uno tiene con respecto al amor.
Abrazos cincuentones.

César Bardés dijo...

"hay radica"....no es que sea un fallo ortográfico, es que es un fallo de pensamiento...otro pensamiento en ese momento iba por "hay muchas maneras de sentirlo...". Sé que es "ahí radica". Pos eso.

Anónimo dijo...

Opciones vitales. Alguien dijo que siempre te acababas de arrepentir de la que tomamos, no se si será cierto.

Quizas tendemos a pensar que tener pareja es el estado ideal, yo no estoy de acuerdo, un día me puse a pensar y me dí cuenta que disfrutaba más de la vida cuando estaba sola y no tenía compromiso y desde entonces no he tenido una relación y probablemente estoy pasando por una de las mejores etapas de mi vida hay personas que, sencillamente, estamos mejor así.

Yo conozco también a parejas que están tristes y parecen cansadas con lo que quizás no es tu "estado civil" sino la actitud en la vida lo que te lleva a los estados de ánimo. Nadie es absolutamente feliz, seguramente, Lobo, volverás a encontrarte con tu amigo y puede que tenga una relación y esté feliz y por reflexionar sobre este caso en concreto alguien que es capaz de vengarse de esa manera de una persona que ha amado y más aun, que lo ama, quizas esté irremediablemente abocado a la infelicidad.

Nadie que siembra rencor recoge felicidad.

Hay que ser buenos.

Besos aleccionadores.

Albanta.

dexter zgz dijo...

Bardés, yo tambén soy disléxico en lo del hay o ahí. Yo no sé si el amor os inspira o qué pero del gus de esta semana están saliendo auténticos novelones. Me ha gustado mucho la historia de tu amigo, vamos que pobre por él, pero está muy bien expresada su historia. ¿Tú escribes libros o algo, no?

En cuanto a mí, espero no morir, dentro de muchos años, diciendo que he estado solo. He tenido dos amores hasta ahora, uno platónico, que no me hizo por tanto ni puto caso, y otro real que para el caso... y con el que aprendí que el amor sin sufrimiento no es amor.

En cuanto a las pelis, habría que añadir otro filón de amores dentro de la etapa infantil, en la que son los propios niños los que se enamoran entre sí. Películas como "Mandy" o "Mi chica". Y en cuanto al amor adulto a mí me gustaría sumar otra peli que me emociona mucho es "Sobran las palabras" con el llorado Gandolfini sobre lo difícil que es volver a amar cuando tu reloj biológico todavía marca las horas pero tú estás convencido de que no. Y hay películas muy curiosas sobre el amor entre etapas, amor infantil hacia un adulto ("Verano del 42") o amor senil hacia un joven ("Harold y Maud).

Gran gus, Meryl, gran gus

Abrazos adultos