domingo, 12 de febrero de 2017

Gus mornins, 13/02/17

“Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay” (Emily Dickinson)

Guuud mornins, cinéfilos.
Si, desde luego tenía mucha razón miss Emily como en tantas cosas en esto de que vivimos rodeados de amor aunque no sepamos exactamente muy bien qué es eso. Y más esta semana marcada por la celebración mañana de San Valentín, motivo por el cual pediría a mis socios y mosqueteremos que dedicásemos los guses de estos días a ese sentimiento tan noble. Y que no todo el mundo es capaz de experimentar. Ayer veía en la tele un reportaje en el que decían que hay más gente de la que imaginamos que tiene el don de amar. Sí, ya sé que hay gente con muy mala virgen pero no me refiero a eso sino a que está demostrado científicamente que a esas personas, en España aproximadamente un 10 % de la población, está impedida para mostrar emociones entre ellas el amor. La vida tiene que ser un infierno sin amor. Lo pienso aún sin estar enamorado a día de hoy y de no haber estado enamorado desde hace… uff, pues si mal no recuerdo en mi última cita la cena la pagué en pesetas.

Así que os voy a pedir que esta semana estemos más sentimentales de lo normal y nos demos más arrumacos que de costumbre. El tema es libre, desde intentar definir eso tan difícil que es el amor hasta contarnos cómo conocisteis a vuestra media naranja (también vale si el zumo se os agrió antes de tiempo pero que os quiten lo bailao). Yo, que a estas alturas ya no sé si esto de San Valentín lo inventó El Corte Inglés o Cine de barrio a base de programar un año sí y otro también el clásico de López Vázquez y Soler Leal, quiero abrir fuego hablándoos de esta mujer que se asoma hoy a nuestro mosaico. Enmanuelle Riva nos dejó el pasado 27 de enero, el mismo día que John Hurt, a la edad de 89 años en París. Y el amor, o mejor dicho l´amour fue una palabra clave en la vida de esta mujer de ojos “color verde lentejuela” como a ella le gustaba definirlos cuando le preguntaban debido a la tonalidad indefinida de los mismos. O al menos en su trayectoria cinematográfica.

Sí, porque la palabra “amour” aparece en las que probablemente sean las dos películas más importantes de su carrera, situadas justo una al comienzo de la misma y otra al final. La vimos en títulos como en “Azul” de Kieslowski y se curtió en el cine y el teatro más arriesgado y vanguardista. Pero sin duda, Riva será recordada por su presencia en “Hiroshima mon amour” de Alain Resnais (1959) y “Amour” de Michael Haneke (2012). La primera, cómo decirlo sin herir demasiadas susceptibilidades, a pesar de su status de clásico siempre me ha parecido algo coñazo, aunque hay que decir que aquí Enmanuelle se nos muestra en toda su discreta belleza (la foto del mosaico pertenece a la película). Por la segunda fue nominada a un Oscar y ganó un Bafta y un César. Es hasta ahora la última película de Michael Haneke, ese señor con pinta de vecino amable y bondadoso que siempre te da los buenos días cuando se te cruza por las escaleras y que nunca protesta por las derramas en las reuniones de la comunidad, pero que es capaz de soltarte unos bofetones a través de la pantalla que te dejan en el sitio. De todas cuantas nos ha dado hasta ahora, tal vez sea “Amour” la más letal y terrible, porque, así como es fácil que pasemos por esta vida sin que unos querubines con cara de angelitos se presenten a la puerta de tu casa para pedirte un par de huevos y luego te hagan la vida imposbile, no es difícil que alguna vez vivamos en primera o tercera persona situaciones como las que vive el matrimonio Riva- Tringtinant en la película.

Y es que amar duele, como bien dice Riva en el film. Por amor somos capaces de hacer las mayores locuras y tonterías y de llegar también al máximo sacrificio. Muchos lo confunden con la gastroenteritis y como decía Groucho, a lo que se curan de la infección ya están casados. En fin, que no sé qué narices es eso del amor. A ver si entre todos somos capaces de resolvernos y de salir de dudas. Os veo el viernes con los estrenos que también desprenderán mucho amor, porque, ¿todo el mundo amaba a Jackie, no? Feliz San Valentín

MY FUNNY VALENTINE
Etta James
My funny valentine
Sweet comic valentine
You make me smile with my heart
Your looks are laughable
Unphotographable
Yet youre my favourite work of art

Is your figure less than greek
Is your mouth a little weak
When you open it to speak
Are you smart?

But dont change a hair for me
Not if you care for me
Stay little valentine stay
Each day is valentines day

Is your figure less than greek
Is your mouth a little weak
When you open it to speak
Are you smart?

But dont you change one hair for me
Not if you care for me
Stay little valentine stay
Each day is valentines day
  

MI DIVERTIDO SAN VALENTÍN
Etta James
mi divertido San Valentín
dulce  y cómico San Valentín
me haces sonreír con mi corazón
tus miradas son ridículas

no se te puede fotografiar
aun así tu eres mi pieza de arte favorita

es tu figura menos que griega
es tu boca un poco débil
cuando la abres para hablar
eres inteligente?

pero no cambies de peinado por mí
no si te importo
quédate pequeño san Valentín
cada día es día de san Valentín

es tu figura menos que griega
es tu boca un poco débil
cuando la abres para hablar
eres inteligente?

pero no cambies de peinado por mí
no si te importo
quédate pequeño san Valentín
cada día es día de san Valentín


EL MOSAICO DE HOY


9 comentarios:

INDI dijo...

vaya, nos ponemos en plan romántico, fantástico. Si fuésemos todos un poco más románticos, éste mundo iría mejor. Hasta los abrazos entre Iglesias y Errejón serían más sinceros, y no como el de ayer, que parecía que deseaban apuñalarse por la espalda uno a otro mientras se abrazaban.

Hay muchos tipos de amores, sin duda: amamos a nuestra pareja, a los hijos, a los familiares, a los amigos (os incluyo aquí, ciber-amigos), a las mascotas (tengo una cobaya que creo que es la única que me escucha cuando le hablo en casa, sólo por eso la quiero un montón), amor a tu equipo (si duele cuando pierde, ¿no es eso amor?), amor al prójimo, si, incluso a ése vecino tan pesado, amor a los amaneceres preciosos, a los atardeceres rojizos, amor a la lluvia, amor al olor de la hierba recién cortada, a las pizzas bien preparadas, amor al pintxo de tortilla de patata, a una buena cerveza, amor al trabajo (ése todavía no lo he descubierto, pero dicen que existe), amor al café de media mañana, amor a la luna llena. Y muchos más.

Y está el amor verdadero. Pero cuidado,porque ya lo decía aquel:
"El amor verdadero es lo mas grande del mundo. A excepción de los bocadillos de cordero, lechuga y tomate, cuando el tomate esta maduro y el cordero esta en su punto. ¡Es tan sabroso!"

Abrazos amorosos, como los osos

César Bardés dijo...

Pues por obra y gracia de los miembros de la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood no tengo yo mucho ánimo para el amor después de que me estoy tragando todos los dramas del mundo uno tras otro. Pero bueno, nunca he sido de celebrar demasiado San Valentín aunque en twitter seguro que pongo alguna tontería para solaz y sosiego de las damas solitarias, que también tienen derecho (me acuerdo de la "Señorita Corazón Solitario" de "La ventana indiscreta"). El caso es que por San Valentín nunca he cometido ninguna locura y he tenido siempre una misma costumbre cuando ha sido menester (no lo he hecho todos los años) y es regalar un libro. Me gusta regalar un libro por San Valentín. No tiene por qué ser necesariamente romántico, puede ser incluso un libro sobre los usos y costumbres del gusano de seda en los bosques de Vermont, da igual. Tampoco es que me hayan regalado muchas cosas a mí por San Valentín. En dos ocasiones, una rosa roja. Sí, porque (esto es un secreto, no lo digáis por ahí, chicas), a los hombres también nos gusta que nos regalen flores. Y como bien dice Indi, hay muchas clases de amor. Yo también amo las pizzas, la cerveza bien fría en una mañana caliente, la brisa nocturna del verano, un cigarrillo en soledad, amo la sensación que tengo cuando estoy escribiendo un párrafo y sé que estoy dando en el mismo centro de lo que quiero expresar, amo una buena película, amo una buena pieza de concierto, amo una buena banda sonora, amo un buen libro (recientemente he terminado "Falcó", estupenda incursión negra de Pérez-Reverte en el género de espías para decir bien a las claras y con un par bien puestos que no hubo bandos buenos en la guerra), amo a mi madre y amé mucho a mi padre, amo a mi hijo, amo a John Ford y a Billy Wilder, amo a Stanley Kubrick y a Orson Welles, amo a Artur Rubinstein cuando interpreta a Beethoven y a Oscar Peterson cuando relampaguea su mano derecha, amo el fuet catalán y la paella valenciana, amo a Audrey Hepburn y a Cary Grant, amo a quien amo, amo a los perdedores, a los fracasados, a los que tienen que ser héroes cada día de sus vidas, amo a mis amigos, amo amar...y así seguiría hasta el infinito, poniéndome cada vez más cursi e insoportable. Y como mañana es San Valentín y me va a tocar a mí, precisamente, el día tontorrón pues me vais a permitir que mañana me ponga cursi y hoy lo deje.
Abrazos apasionados, como los plantigrados.

CARPET_WALLY dijo...

Marvellous Dex...¿Que es el amor? ¿Y tu nos lo preguntas?...

Pues intentaremos dar respuesta a tan intrincada cuestión durante esta semana (me molan las semanas temáticas, que me alivian tener que pensar el tema del gus). Yo no la sé, apenas puedo contar mi experiencia con el sentimiento.

Cuando yo conocí a mi chica compartía mi vida con otra muchacha con la que tenía una relación, digamos, muy negativa pero con la que como decía Pablo Milanés : si un día el tiempo no se hacía cargo del fin, yo habría seguido jugando a "hacerla" feliz.

Pero como Farala, tuvimos chica nueva en la oficina y al par de días yo ya sabía que mi corazón le estaba diciendo al tiempo que la otra relación ya había llegado a su fin. El fin ya existía lo que no tenía era el estímulo para dar el paso definitivo. Y el pibón era mucho estímulo. Y eso que por aquellos entonces yo ni soñaba con ser correspondido. Mucho nivel para mi, pensaba. El caso es que yo estaba decidido al asalto, ella tenía novio pero unas cuantas preguntas "bien" intencionadas también me dejaron claro que la suya tampoco era relación sólida en ese momento.
Simpatía, complicidad, confianza, ternura...Todo salía de forma natural en aquel asedio emocional. Y cada pequeña conquista: una frase más cariñosa de lo habitual, una mirada furtiva, un roce casual no rechazado, una sonrisa cómplice, eran momentos de impensable felicidad absoluta.

A los pocos meses llegó una mala noticia, la trasladaban. Pero la mala noticia no fue más que una forma de precipitar la situación. Los angustiosos días predespedida fueron intensificando los acercamientos. Y entonces me quedó claro que era un ahora o nunca, encontré un instante de valentía desconocida y la besé...un mal beso, siempre lo he recordado así, pero absolutamente especial porque comprendí que acababa de traspasar una barrera y que no había vuelta atrás.

Yo aun no sabía que quería compartir toda mi vida con ella. El tiempo entonces tenía un horizonte muy corto, el día siguiente. Y al día siguiente luchaba por el posterior y así sucesivamente. Aun estuve un periodo de gran amigo sin muchas recompensas físicas, mientras ella finalizaba su anterior relación, que era larga y tenía sus anclajes emocionales en la memoria. Y ese tiempo fue duro porque cada avance parecía acompañarse con dos o tres retrocesos. Yo estaba sólo, me costó menos romper con lo ya roto, y mi esfuerzo se concentraba sólo en conseguir el éxito definitivo. Muchas horas libres para pensar sólo en una cosa y mucha angustia al pensar que no iba a conseguirlo. Pero lo hice. Finalmente tomo la decisión (se que para ella no fue cosa fácil) e hicimos un viaje que terminó por cerrar el círculo.

Los dos comprendimos que queríamos pasar nuestra vida juntos, al menos hasta que el tiempo se hiciera cargo del fin. Han pasado 25 años (22 de matrimonio), la cosa no se parece mucho a aquellos días. La pasión parece adormilada, hay más reproches de los deseables, los defectos de cada uno, entonces puntuales, se han convertido en crónicos, lo cotidiano se ha comido a lo especial...Pero aun así, yo sigo mirando al mundo y no encuentro a nadie mejor que ella, una escapada solos se convierte en los mejores días de nuestra vida...y muchas veces la miro de reojo y sigo pensando en la clase de sortilegio que pudo darse para seguir teniendo junto a mi a una persona tan maravillosa, tan especial...y tan guapa.

Si, sigo enamorado...y ya no juego a hacerla feliz, sino que cada día de todo este tiempo su felicidad es un objetivo...aunque desafortunadamente tenga un porcentaje de éxito mucho menor que el que deseo.

Esa es mi historia y así os la he contado.

Abrazos amorosos

Anónimo dijo...

La semana del amor, mi semana. Y no porque se celebre San Valentín, nunca lo celebro no por nada, sino porque en casa de mis padres tampoco se celebraba y esto es una tradición más. Sí es cierto que algún año me han regalado algún detallito el novio de turno, pero no me gusta especialmente ese día. Quién lo diría, verdad? Una románticona como yo...
En cuanto al amor, no concibo mi vida sin él. Creo que he estado enamorada toda mi vida, unas veces correspondida y otras no pero no sé vivir sin amor. Cuando nos enamoramos de alguien creemos que es el amor de nuestra vida, y lo es en ese momento hasta que por el motivo que sea ese amor desaparece y entonces llega otro amor y piensas...cómo pude creer que aquello fue amor. Y así van desfilando amores y desamores por nuestras vidas. Hasta que llega un día en que conocer el Amor así, con mayúsculas, y entonces experimentas una serie de sensaciones y sobre todo, tienes una certeza tal que sabes que ese sí es el amor de tu vida. Y no importa si ese amor va a prosperar o no, tú ya has tenido la inmensa suerte de sentirlo, de olerlo, palparlo, abrazarlo, besarlo y sabes que eres una afortunada porque has amado y te han amado. Uf..vaya, esto de ponerse a hablar del amor una románticona como yo es lo que tiene, las letras fluyen solas.
Decíamos ayer...ah, sí Emmanuelle Riva. Sentí su pérdida mucho porque la adoré en Hiroshima mono amor y me emocionó en esa maravilla de sentimientos y emociones que es Amour.

Besos con amor

low

Anónimo dijo...

Hiroshima mon amour...ahora sí.
Llevo media hora identificando carteles de calles y haciéndolo mal y cuando consigo hacerlo bien...veo lo de "mono"...
low

Anónimo dijo...

Bueno pues toca hablar del amor, según parece. Yo he amado y he sido correspondida pero no he tenido la suerte de otros de encontrar a una persona con la que me hubiese gustado compartir toda mi vida. Pasé muchos años con el padre de mis hijas, que ya son mayores, 18 de casados y cuatro de novios, no fue una relación feliz y me costó mucho poner el final pero hace pocos días, dado que las nenas ya vuelan casi solas y pasan cada vez menos tiempo en casa me planteaba cómo hubiese sido la vida ahora de nuevo solos y sentí un gran alivio y cierto sentimiento parecido a la felicidad al poder haber conseguido seguir el camino sola. Ha habido amores, algunos buenos, con los que aun hoy conservo una especie de amistad y no pasa mucho tiempo sin que nos veamos para ponernos al día de nuestras respectivas vidas y bueno y como soy de natural asertiva y optimista sólo me queda pensar que lo mejor está por llegar. No obstante en esta espera lleno mi vida de amores unos grandes y enormes como el que siento por mis hijas y otros más pequeños pero no menos sólidos como son mis padres, mis hermanos, mis amigos, las cosas que me gusta hacer pasear por Madrid, salir a caminar por el campo, ver películas raras con mi grupo gafapasta, viajar, leer…hace poco me di cuenta de lo afortunada que soy de poder vivir tantas cosas, conocer tanta gente, pasarlo tan bien y ese es, en definitiva,mi gran amor: el amor a la vida.

Y ya sé que no es consuelo pero pienso que Brad Pitt tampoco va a tener regalo de Valentín y oye….pues anima.

Besos Vitales.

Albanta

Anónimo dijo...

Se me olvidó decir que estoy encantada de que la película La la land se haya llevado cinco premios Bafta. En la semana del amor está bien que una peli que rezuma amor haya sigo la ganadora. Amor a la música, amor al cine, amor a la vida y a lo que uno quiere conseguir por encima de todo. Cuánto tiempo sin una peli con todos estos ingredientes.
Más besos
low

INDI dijo...

dar el paso de poner final a una relación tan larga tiene que haber sido difícil, Albanta, pero está claro que si una relación no va bien, no tiene sentido seguir juntos. Ni aunque haya hijos, porque a veces se utilizan como excusa para seguir adelante cuando el camino ya está del todo cerrado. Y ese alivio que sientes ahora quizás sea el premio a lo valiente que fuiste.

Abrazos de corazón

Anónimo dijo...

Muakkssss

Besos, sin más.

Albanta