miércoles, 15 de febrero de 2017

GOOOD MORNINS 16-02-2017


Guuuuuus morning cinéfilos. Vaya semana del amor que llevamos. Entre las poesías de Wolf, el estudio sobre la manera de vivir el amor en los distintos momentos de la vida de Carpet y la invitación de Dex a sumarnos a ésta semana de San Valentín, estamos más pastelosos que nunca. Que no decaiga. Para seguir con el tema, os hablaré de ése tipo de  amor  que te llega y no se va, aquel que entra en tu corazón y ahí se queda, pase lo que pase, para siempre. Algunos lo llaman el amor verdadero. Yo lo llamo pasión.

  Os contaré la historia de mi pasión. La conocí hace muchos años, cuando siendo niño te vas dando cuenta de lo que te gusta y lo que no, pero con ella no tuve ninguna duda y sabía que estábamos hechos el uno para el otro. Desde entonces, no nos hemos separado. Ha habido épocas felices, otras más difíciles, incluso tentaciones de irnos con otros, pero siempre nos hemos mantenido fieles. Mirando atrás, veo muchos buenos momentos, otros no tan buenos, alegrías, tristezas, logros, decepciones. Me quedo con los buenos momentos vividos juntos, que han sido numerosos. Aunque también vivimos unos años de auténtico infierno. De aquellos aprendí que en las malas épocas es cuando se ve quien está realmente contigo y quien no. Y ella nunca me falló. Ahora que vivimos una etapa más dulce, miro atrás y doy valor al haber seguido juntos cuando la situación se torció. Alguna locura de las grandes hice por ella, como viajar 1500 km en autobús para poder verla sólo durante unas horas. Por ella lo volvería a hacer, sin duda. Ella es romántica, auténtica, de las que te hacen reir y de las que te hacen llorar. Ella es hermosa, a pesar de que ya tiene sus años, y bella, la más bella de todas. A veces me hace enfadar, la verdad es que más veces de las deseadas, pero en el fondo se que para que haya momentos buenos hay que pasar también momentos no tan buenos. Pasan los años y seguimos juntos, siempre mirando hacia adelante, sabiendo que pase lo que pase ahí nos tenemos el uno al otro. Siempre apoyándonos. Ella es sincera, capaz de lo mejor y de lo peor. Pero no cambiaría nada de ella, porque la quiero como és.Y seguirá por siempre siendo mi pasión. Mi pasión por la Real Sociedad.


CANCIÓN DE HOY

  Bueno, no es una canción, sino un momento. El momento en que tocamos el cielo, en Gijón, en 1981. Yo apenás tenía 7 años. Recuerdo a mi padre pegado al transistor, escuchando el partido. La bandera txuri-urdin colocada en el balcón.  Minuto 90, perdemos 2-1. Otra vez se nos escapa la liga en la última jornada, como la temporada pasada. En Madrid celebran ya la victoria.  Pero ésto no ha acabado. Campo embarrado, pelea sin cuartel, y ahí están los txuri-urdin, dándolo todo hasta el último suspiro. Arkonada, Celayeta, Lopez Ufarte, Satrustegui y los demás. Y llegó el gol. El gol de Zamora. Delirio, júbilo, felicidad. Ya éramos grandes, aunque pensándolo bien, siempre lo habíamos sido. El más grande entre los pequeños.




10 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy es de esos días en que no consigo conciliar el sueño y se me ha ocurrido pasarme por nuestro rincón para releer poemas, comentarios, vivencias de unos y otros y he aquí que me encuentro con la sorpresa de que Indi ya ha publicado su gus. Qué bien lo he pasado leyendo tu pasión futbolera y qué bonito lo has contado. Me ha venido a la memoria aquella maravillosa escena de la peli El secreto de sus ojos en la que mi querido Sandoval habla de las pasiones que todos llevamos dentro, entre ellas el fútbol, tú pasión, Indi. Y qué bonito es poder sentir una pasión.
Besos pasionales.
low

César Bardés dijo...

Pues mira por dónde, doctora, yo también me acordaba de esa escena maravillosa de Franchella en el bar mientras leía el relato de la pasión de Indi. La verdad es que yo, en cuanto al fútbol, casi llego a ser profesional (sí, es que he hecho muchas cosas en mi vida y muy pocas bien) con el Real Madrid, concretamente. Cuando ya iba a dar el salto al Castilla desde el juvenil, entonces filial del Madrid que, probablemente estaba ya en segunda, mis padres me dijeron esa famosa frase que todavía tengo grabada:
- ¿Vas a estudiar o vas a seguir haciendo tonterías?
Eso me hizo recapacitar y reconducir mis pasos hacia la Facultad. Desde luego, aunque tampoco fue una decisión maravillosa, no me arrepentí porque sabía que lo de ser futbolista estaba reservado a unos privilegiados físicamente a los que las lesiones iban a respetar, que dependía de en manos de quién cayeras, que podían ocurrir muchas cosas (ya estaba experimentando las amenazas habituales que se dicen en el campo y eso, quizá, cuando eres profesional te resbala, pero cuando eres tan joven y tan inmaduro...lo mismo no tanto) y que desde luego el fútbol suele ser un deporte de caballeros practicado por brutos.
En cualquier caso, ya me dediqué al fútbol puramente como aficionado, con períodos un poco más serios y otros más relajados y, de hecho, en un campeonato del distrito Centro de Madrid, fui elegido el mejor en mi puesto y seleccionado (por una vez en la vida) para jugar un partido contra el distrito Sur (ahora hay muchos más distritos). Quedamos 2-1 a favor y las malas lenguas dicen que tuve una gran actuación.
Sin embargo, os cuento esto y resulta que, sí, que puedo entender bastante de fútbol (más de lo que ocurre en el campo que de nombres, situaciones de equipos varios y demás). Mi hijo se queda bastante maravillado cuando vemos un partido juntos porque adivino algún cambio o preveo lo que va a pasar. Pero nunca he llevado mi pasión para club alguno. He disfrutado muchísimo con la selección incluso cuando aún no eramos más que la selección de cuartos (y ahora volvemos a serlo, con suerte) pero nadie me ha arrastrado a la pasión por seguir una trayectoria ni nada de eso. Quizá los años dan algo de serenidad, no sé. Tal vez eso ha permitido que mis juicios sean algo más tranquilos que los de mi entorno.
Y hay otra cosa que quitó el sitio al fútbol. El cine. Aún recuerdo cómo, estando en el Madrid, me escapé una tarde que no tenía ganas de estudiar para ir al Cine Cid Campeador y disfrutar con mis amigos habituales.
Abrazos balompédicos.

CARPET_WALLY dijo...

Corrijo, en Madrid celebraban la victoria los aficionados, los jugadores Juanito, Santillana, Stielike, Del Bosque, y los Garcia: Garcia Navajas, Garcia Hernandez, Garcia Cortés (un equipo muy flojo, la verdad) lo celebraban y luego lo lloraron en Zorrila, el estadio de la pulmonía, que les dejó tan helados cuando se enteraron (tarde) del empate de Zamora.

Lo cierto es que visto ahora el fútbol (como espectáculo) ha cambiado mucho y para bien. Aquella liga y las 3 siguientes (otra para La Real y dos para el Bilbao) fueron bastante truño, se jugaba a no perder (el triunfo eran 2 puntos) y la calidad de los jugadores era muchísimo menor. Ahora es cierto que se ha disparatado y que impera el dinero, pero viendo un partido la mayoría de las veces se disfruta de un juego rápido, mucho más técnico y bastante espectacular. Aquella Real Sociedad que comentas tenía cierta calidad en Lopez Ufarte, Zamora y poco más...Uralde, Idigoras, Perico Alonso, Gorriz o Cortabarria...no jugarían ahora posiblemente ni en 1ª, vamos probablemente ni en el futbol inglés...como tampoco lo harían Isidro, Sabido, Pineda (que luego se fue al Zaragoza) que entonces eran titulares en el Madrid.

En fin, si efectivamente las pasiones que decía Sandoval como bien ha comentado Low, y son de esos amores incondicionales y absurdos a los que no puede uno renunciar. Afortunadamente hoy, yo puedo sonreír (aunque no tanto como me gustaría) no sólo mi pasión ganó su partido sino que a la canalla que de vez en cuando nos toca los huevecillos le dieron un baño en París, la ciudad del amor. No es que me alegre de las desgracias ajenas es que me alegro mucho de la felicidad de los parisinos, jejeje.

Abrazos de alirón

dexter zgz dijo...

Es bonito sentir una pasión tan sana como la que describe Indi. Lo cierto es que en el mundo del fútbol hay mucho descerebrado suelto hoy en día. Por eso subrayo lo de pasión sana.

Hoy venía oyendo en la radio la noticia de que un colegio ha decidido retirar de la competición a uno de sus equipos (no sé si infantiles, alevines o cadetes) porque tras lograr una victoria ante un rival, los jugadores se habían mofado de los perdedores con comentarios soeces en twiter. De verdad, que alguien pare esto.

La Real siempre me cayó bien (López Ufarte tuvo mucha culpa) y los equipos del norte en general (mi padre y mi tío se hicieron del Atletic cuando casi todo el mundo off Madrid y Barça era del Atletic)

Esta muy mal, Carpet, alegrarse de las desgracias ajenas. Ah ¿qué es por lo de Luis Enrique? Nada, Carpet no he dicho nada

Abrazos blanquiazules

Anónimo dijo...

En mi casa también somos futboleros y somos del Madrid.

Mi Jefe, que era del Atleti, siempre decía que los del Madrid no sentiamos igual y yo le decía que eso era una solemne tonteria...es como decir que un rico no puede estar enamorado de su mujer. Yo no sé lo que sientes tu por el atleti, sé lo que siento yo por el Madrid y si, se parece mucho al amor, aunque quizás es más una gran pasión.

Creo que un periodista le dijo a Luis Enrique que su padre era Amunique y se puso como loco.

11 besos europeos.

Albanta

INDI dijo...

bueno, Carpet, no estoy de acuerdo en que las ligas ganadas por la Real y el Athletic fueron bastante truño. Siguiendo ése razonamiento, ¿todas las ganadas anteriormente por el Real Madrid o el Barcelona también fueron un truño? ¿o sólo estas 4? Era el fútbol de aquella época y en aquella época fueron los mejores. No sólo ganaron esas ligas, también tuvieron actuaciones destacadas en Europa, como aquella semifinal de la Copa de Europa en que el Hamburgo eliminó a la Real injustamente. Está claro que aquellos jugadores hoy en día no tendrían lugar en primera, igual que muchos de los jugadores de hoy no tendrían lugar en aquellos equipos. Imagínate a alguno intentando hacer sus bicicletas delante de Gorriz o Kortabarria (con K, por favor). No lo veo. No creo que sea ni mejor ni peor, es diferente. Y los Lopez Ufarte, Zamora, Celayeta y compañía tenían mucha calidad, aunque fuera diferente a o que hoy se entiende por calidad. ¿Arkonada tampoco tenía calidad?

Abrazos realistas

CARPET_WALLY dijo...

A ver, que se me entiende mal. Las 4 que comento fueron un truño porque se premiaba mucho el empate y La real entonces y el Bilbao después jugaron a defender mucho y atacar poco, pero tenían tipos rápidos : Satrustegui e Idigoras y un gran pasador Lopez Ufarte.

Las anteriores también algunas bastante aburridas, aun recuerdo un Real Madrid-Atletico de Madrid sin un sólo tiro a puerta. Por no hablar de los Barsa-Madrid cuyos mayores espectaculos eran Tarzán Migueli y Olmo frente a Roberto Martinez y marañón (luego en el Español), un horror. También hubo alguna posterior muy aburrida pero lo cierto es que lo de los 3 puntos fue un acierto. Penaliza el empate y así la búsqueda de la victoria dura casi los 90 minutos (en algún caso 90 y Ramos). No hay color aunque puntualmente algún equipo se conforme con un resultado igualado, no pasa como antaño donde en el minuto 50 se dejaba pasar el tiempo (también a veces lo hacía el Madrid, las cosas como son).

Pero lo dicho, no eran truños porque las ganasen quienes las ganaron sino por el sistema de juego que se empleaba entonces para obtener un alto rendimiento. Y también te digo que salvo un par de jugadores, la plantilla de la real de entonces era mejor que la blanca, que mucho canterano pero calidad poca (entonces iba al campo de vez en cuando y había cosas que horrorizaban).

¿Bicicletas frente a Gorriz y Kortabarria (con K de canario)? Pues claro, los centrales de entonces eran troncos con menos cintura que una lata de coca-cola. Los de la real, los del Bilbao, recuerda a Goico o Goiko como tuvo que parar a Maradona (si con que le hubiera enseñado unos polvitos hubiera bastado) pero no te digo nada del mencionado Benito, Salguero (luego en el Sevilla) Fraile (luego en el Zaragoza)...tipos fuertes, con mucho juego aereo, pero pesados, muy estáticos y agradecidos de que los delanteros de entonces fueran referencia fija, que no intercambiaran posiciones, que no apareciesen por un lado o por otro. De hecho, Satrustegui era un rara avis porque pese a no ser un dechado técnico era un tipo bastante móvil que aprovechaba el espacio, jugaba mucho sin balón y tenía mucha rapidez.

Arkonada (o Arconada Komo se decía entonces) era un gran portero, un portento de reflejos y colocación. Mucha calidad sin duda. Aunque ahora a los porteros se les exija un plus, porque no es lo mismo estar siempre bajo palos con una defensa aguerrida y ordenada, que juega como hombre de cierre con una defensa zonal que te obliga a estar medio partido fuera de la portería. Algunos utilizan el punto de penalty para conocer su posición en el área y corregirse si están descolocados , ignoro por que no lo hizo Keylor.

No desmerezco los triunfos donostiarras, sólo digoq ue ahora el fútbol es mucho más espectacular y bonito. Koño, que ya no se juega con esos campos embarrados asquerosos que no se podía ni hacer avanzar la pelota.

Abrazos Kariñosos

INDI dijo...

Cómo me pone discutir contigo de fútbol, Karpet.

Es evidente que no nos vamos a poner de acuerdo en éste tema, por lo que lo dejo aquí.


Otro día discutimos sobre el por qué todos escriben bien Schwarzenegger pero sin embargo a los apellidos vascos muchas veces se les cambia la k por la c.

Abrazos con z

CARPET_WALLY dijo...

¿Pero no se escribía Suachenager?...En todo caso, si yo tengo que escribir el nombre de Suache o el de la Rene Zelle...eso, lo miro en interné e intento ponerlo bien, pero si tengo que escribir Carlos Garaicoechea, por ejemplo, me sale tal cual y no consulto si es Karlos o Carlos o Karra, no es por españolismo o menosprecio, es por hábito.

Se (o creo saber) que no ofendí...no hubo mala intención.

¿Un vasco que da por finalizada una discusión? ¿Cuando vas perdiendo? Tu no tienes Rh vasco, reconocelo Junior.

Abrazos como panes

INDI dijo...

no iba perdiendo, simplemente creo que nuestras opiniones sobre las ligas ganadas por la Real son tan dispares que no creo que merezca la pena seguir con el tema.

Y sobre lo habitual que es ver cambiada la k por la c, es curioso ver cómo a nadie se le ocurre cambiarla para escribir Kovacic, Kirchner o Karpin, a diferencia de lo que ocurre con los apellidos vascos.

Al igual que los comentaristas de la televisión, que llaman "Chavi" a Xabi Alonso o a Xabi Prieto.

Pero sí, son sólo hábitos.

Abrazos discutidos