lunes, 30 de noviembre de 2015

Gus mornins, 1/12/15

Guuud mornins, cinéfilos.
Martes, 1 de diciembre. Sí, como ya os adelantaba ayer hoy vamos a tener un gus muy especial, porque si ayer celebrábamos nuestros 800 guses en la aldea gala, hoy conmemoramos nada menos que el 80 cumpleaños de Mr Allan Stewart Köninsberg, o sea de Mr Woody Allen. Así que hoy nuestro programa va a estar lleno de jazz, de Nueva York de psiconálisis, de risas, y ante todo de mucho cariño. Nuestro gus podría empezar hoy escribiéndose con letras blancas fuente Windsor sobre fondo negro y bajo los acordes de este “Potato Head Blues” que tal y como le decía nuestro homenajeado a su grabadora en una de sus películas es una de las cosas por las que merece la pena vivir.


Y es que hay cosas que hacen que la vida, a pesar de todo, merezca la pena. Como las películas de Woody Allen, por ejemplo. O Woody Allen. Hay quien dice que eso de hacer una película al año no mola, que podía espaciarlas más, currarse más los guiones y los chistes y todo eso. Yo creo que no, sinceramente. El ritual de ir todos los años a ver qué nos regala esta vez el tío Woody es impagable. Lo echaremos de menos cuando no esté. Y luego da igual que la peli sea mala, buena o regular – por malas que sean en todas hay mucho de aprovechable. Pero lo importante es tenerlo ahí, año a año. Ya os conté hace poco que mi relación con Woody comenzó hace ahora unos 30 años en un cine de reestreno viendo “Annie Hall”  una tarde de fin de semana. Las luces se apagaron y de repente apareció él en la pantalla y parecía que sólo me hablaba a mí.




Decía  hace poco el gran Oti, otro alleniano confeso, a propósito de Cesc Gay y de su reciente estreno de “Truman” que “Hay directores con los que conectas más, o antes, no sé, como si hablaran exactamente a la altura de tu oreja”. A mí esto me pasa con muchos, me pasa con el propio Gay incluso, pero con el que más me pasa es con Woody. Puede que no sea el mejor director de la historia (lo de guionista habría que empezar a discutirlo), pero es un tipo que hace que siempre me sienta cómodo con las historias que me cuenta. Es como estar en casa, es como estar con mi tío Woody.




Y no acierto a describir esa conexión tan especial que tengo con este hombre. Nació un 1 de diciembre de 1935 en Brooklyn en el seno de una familia judía de ascendencia rusa y austriaca. Estudió en una escuela hebrea donde aprendió a tocar el violín, aunque más tarde descubriría el clarinete que sigue tocando hasta día de hoy dando conciertos por todo el mundo con su banda. Fue un niño solitario e imaginativo e inició precozmente su carrera como humorista a los 16 años, trabajando como coordinador de espectáculos en un hotel de Nueva York. Al mismo tiempo mandaba sus primeros chistes y ensayos humorísticos a varios periódicos de la ciudad. Después de trabajar en televisión en 1968 debuta por fin como director cinematográfico con “Toma el dinero y corre” a la que seguirían “Bananas”, “El Dormilón” o “Todo lo que usted siempre quiso saber…”, trabajos llenos de comicidad en los que Woody apunta maneras como guionista. Y entonces llegó  Annie, con ella empezó todo que diría Piqué. “Annie Hall” consagra a Woody como un autor “serio” y le hace ganar 4 Oscars, incluido el de Mejor Película. A mí “La última noche de Boris Grushenko” por ejemplo no me parece ninguna tontería ni incluso la propia “Toma el dinero y corre”. La etapa “seria” de Woody continua con la monumental  “Manhattan”, una sentida carta de amor a la capital del mundo. Hace poco tuve la oportunidad de verla en pantallón y hay que ver cómo la gocé y eso que casi llego tarde y me pierdo el prólogo.



Y después los ochenta que prácticamente se inagura con esa obra maestra auténtica llamada "Zelig" que da paso a una nueva época dorada… "Broadway Danny Rose", “La rosa púrpura del Cairo” “Hannah y sus hermanas”- ¡¡¡ Hannah y sus hermanas¡¡¡¡-,  “Días de radio”, “Otra mujer”, “Delitos y faltas”. Yo ya he desistido de nombrar mi película favorita de Woody y ya solo digo la siguiente que me apetece ver. Y ya en los 90 la infravalorada “Sombras y niebla”, “Maridos y mujeres” la desternillante “Misterioso asesinato en Manhattan” o “Balas sobre Broadway” donde John Cusack se convierte en el primer alter-ego del personaje hipocondrias y cenizo que hasta entonces había interpretado Allen en sus películas (hasta la fecha también sigue siendo el mejor). En los noventa Woody pasa del rey de la comedia profunda al príncipe de la ligera, rinde homenajes a los clásicos del cine como a Fritz Lang en la citada “Sombras y niebla”, a Hitch, a Polanski en “Misterioso”, a la screwnball y al cine negro de los 30 en “La maldición del escorpión de jade”, a los musicales en “Todos dicen I love you”. El mejor Woody  también está aquí, sus pelis son como el vino, mejoran con la edad,  nadie echa de menos el pasado. Todo es como en los viejos tiempos.


El final de la incomprendida “Un final Made in Hollywood”  en 2002 es toda una declaración de principios. Woody hace las maletas y abandona USA para marcharse a Europa donde su cine es mejor aceptado. La etapa europea de Allen comienza con la… ¿cómo decirlo para que no duela tanto?... emm , rotunda “Match Point” a la que sigue ese lúcido divertimento a reivindicar llamado “Scoop”. Londres, Barcelona, Roma, con una breve escala en Nueva York a la que tanto echa de menos para rodar “Si la cosa funciona”, la prueba más evidente de que a pesar de los pesares, la cosa sigue funcionando. Y París, por supuesto, siempre París.

Uys, qué rollo me ha quedado esto. En fin, yo solo quería hablaros hoy de un tipo que cumple 80 años en este día y lo hace en plena forma. Cuando pasen unos años seguro que valoramos más “Blue Jasmine” o “Magic Moonlight” o ese último “Irrational man” que nos ha regalado en la que un casi octogenario se permite el lujo de hablarnos de Kant y de Dostoievski. Qué nivel, madre mía, yo quiero llegar así a los 80. Y de la vida, Woody siempre nos supo hablar de la vida y del ser humano. Y yo que se lo agradezco. Feliz cumple, Woody, y ochenta millones de gracias por hacernos creer en la magia, y por habernos dado tanto y haber hecho tanto, tanto por nosotros.

YOU DO SOMETHING TO ME
Cole Porter

You do something to me.
Something that simply mystifies me.
Tell me, why should it be
You have the pow'r to hypnotize me.
Let me live 'neath your spell.
Do do that vodoo that you do so well.
For you do something to me
That nobody else can do.
Let me live 'neath your spell.
Do do that vodoo that you do so well
For you do something to me
That nobody else can do.
That nobody else can do

HACES ALGO POR MÍ
Cole Porter


Tú haces algo por mí. 
Algo que simplemente me desconcierta. 
Dime, ¿por qué tiene que ser así? 
Tienes el poder de hipnotizarme 
Déjame vivir bajo tu hechizo. 
que me hagas ese vodoo que te sale tan bien. 
Para hacer algo que 
nadie más me puede hacer. 
Déjame vivir bajo tu hechizo. 
que me hagas ese vodoo que te sale tan bien. 
Para hacer algo que 
nadie más me puede hacer. 
Que nadie más puede hacer


EL MOSAICO DE HOY


4 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Impagable. Cada vez más se define en los gus esa forma de contar las cosas que tiene Dex que me embelesa. Cuenta el dato frio, la cuestión objetiva, la exposición cronográfica, lo que sea...como si fuera un resumen de wikipedia, pero ...ah amigos...lo abriga todo con su corazón, le mete su alma, le da su calidez. Y así mientras te enteras de qué va la vaina sientes su presencia y su conciencia y su amor o su enfado y los datos toman vida y se mezclan con recuerdos y los haces tuyos.
Este repaso a Woody es una prueba evidente de lo que digo, lees donde nció,como empezó, sus primeras películas...y contagiado por como lo cuenta, comienzas a pensar en tus propias sensaciones, la primera peli que viste, la primera que te gustó de veras, la que te hizo que pensaras que era un genio, la que te transporta a otro estado de ánimo siempre que la ves...y las lineas ya no son un repaso biográfico o filmográfico sino un conjunto de emociones primero de quien las cuenta y luego del que las lee.
La frase "que gran gus, Dex" se queda siempre corta. Y hoy mucho más.

Es cierto que Woody Allen es tan distinto a todos que es un género en si mismo, haga lo que haga, drama, comedia, musical o guia de viajes le da ese toque especial que hace que distingas y te situes en otra dimensión. Uno no va a ver la peli de Woody como puede ir a ver "los juegos del hambre", la ultima de Meryl, la pelí de Ridley o el gran éxito de la comedia española del momento...tu situación como espectador es distinta, te exige meterte en ese mundo donde todo transcurre con normalidad pero todo es anormal. Y eso es la pura realidad de cada uno.

Para mi Allen es el aire fresco de cada año (incluso cuando no me gusta) ajeno a modas, a espectaculos y a estrellas. Sus películas pueden tener los mejores actores y un casting soñado por cualquiera, pero no importa, todos son pequeños en comparación con la historia. Porque lo que importa es lo que cuenta, que a veces no deja de ser una anecdota o un chiste o una invención rodeada de personajes y de dialogos. Las películas de Allen, sobre todo las últimas, se pueden contar de principio a fin en un resumen de apenas un par de minutos y sin embargo te hacen vivir el cuento durante casi dos horas.

Para mi es descubrir de nuevo el disfrute del cine clásico (el que yo veía cuando era niño) sentarte frente a la pantalla y entrar en ese mundo durante un largo rato y al terminar la sonrisa si te gustó, el gesto torcido si no lo hizo, o darle una vuelta al dilema existencial planteado y pensar si todo tuvo que ser como fue. Ningún efecto digital que impresione, sólo unas frases y, si acaso, una fondo de pantalla bellísimo para alguna situación. Yo no puedo pedir más.

Felices 80 (parece el título de una obra de teatro revival) a Allen y gracias Dex por este 801 que es maravilloso.

Abrazos emocionados.

César Bardés dijo...

Pues yo descubrí a Allen en el Cine Luchana de Madrid viendo "Toma el dinero y corre" y...hubo algo que no me gustó en aquella película. Yo era demasiado niño, tal vez, como para comprender la profundidad del sentido del humor del primo Woody (para mí ha sido ese primo raro, con el que te lo pasas de fábula, que a veces no comprendes y, en otras ocasiones, es el tío al que te gustaría parecerte). Y la cosa acabó en historia de amor cuando vi en el desaparecido y precioso cine Pompeya de Madrid "Manhattan". Y es que fui arrastrando a mi madre a una sesión de noche de un día de diario, la vi en la última fila de arriba, con una tía más o menos de mi edad (14 ó 15 años) que estaba más buena que comer con los dedos. Fui porque sabía que Gershwin estaba en la banda sonora y salí porque sabía que, si me quedaba, estaría atrapado en las garras de Nueva York y de su más rendido admirador. A partir de ahí, como bien dices Dex, fue una diversión al año. De hecho, "Annie Hall" la pillé en VHS para poder verla porque me pilló su estreno en Brasil y ahí vi menos cine que un ornitorrinco en Alaska. Pero a partir de "Manhattan" ya no me perdí una en el cine. He compartido con Woody sus momentos álgidos y sus momentos más bajos. Le he comprendido mucho y no le he entendido nada. Sé que ha tenido que irse a Europa porque le comprendían más pero...¿sabéis qué? Salvo raras excepciones, el primo Woody, fuera de Nueva York, para mí pierde enteros (sí, sí, salvo en "Medianoche en París" y alguna más). Es como si sacáramos al pez fuera del agua y su humor ya no fuera tan urbano, tan preciso, tan delineado. Lo único cierto es que, probablemente, ninguno de nosotros pueda ya vivir sin él.
- ¿Qué piensas de la masturbación?
- No te metas con ella. Es la única vez que hago el amor con alguien a quien quiero.
Así que, feliz cumpleaños, primo. Ojalá nos veamos pronto en Broadway, o en la calle 42, o en la Quinta Avenida, o en Central Park, o en el Village, o en el Salón de Té Ruso...lo importante, ahora, es seguir viéndote.
Abrazos psicoanalíticos.

Anónimo dijo...

Dex, se nota cuándo disfrutas escribiendo y creo que esta entrada es una de esas veces y ese disfrute lo contagias. Tus letras tienen música, al menos esa es la sensación que sentía mientras iba leyéndote.
Muy grande, bonito y sentido tu homenaje. Si no me equivoco creo que no has mencionado una peli que a mí me encanta, "September". Tiene diálogos maravilllosos, escenas mágicas, como cuando se va la luz, y esa casa en la que transcurre toda la peli...me encanta. Y por supuesto la música.

Felicidades, Sr Allen. POr cierto, con lo hipocondríaco que es y resulta que cumple años el día que se celebra la lucha contra el sida...

low

Anónimo dijo...

La verdad es que es una delicia leerte, Dex. Dices que estar con Woody es como estar en casa. Y yo, cuando te leo, tengo la sensación de que me lo estás contando aquí al lado. Fresco, espontáneo, natural y hasta con los últimos chascarrillos del momento. Como si fuera la pausa del desayuno o una conversación en la cola del cine...sí, un poco como Allen, que te envuelve y te va llevando, te va llevando...

Gran gus!!

Un beso!
Mul