lunes, 16 de noviembre de 2015

Gus mornins, 17/11/15

Guuud mornins, cinéfilos:
Martes 17 de noviembre. Los duendes de la informática me jugaron ayer una mala pasada y me impidieron estar ayer junto a vosotros compartiendo sin duda una jornada muy especial.  Lo cierto es que el día anterior había tardado bastante en preparar el gus de ayer, se puede decir que no sabía ni cómo empezar. No tenía ánimos de ninguna clase, ni mucho menos me sentía animado ni mucho menos me sentía capaz de contagiar ánimos a los demás. Apenas había alargado un par de “ues” en mi habitual saludo matutino. Y aún así querría haberos saludado, buscado y encontrado porque sé que todo ello me hubiera confortado.

Y aún hoy lo lógico hubiera sido despertaros quejándome contra nuestros amigos de Timofónica por sus impagables servicios. O dedicarle el gus al maestro Martin Scorsese con motivo de su setenta y tres cumpleaños. Pero sencillamente no puedo. Porque después de un finde semana que nos ha pasado a todos por encima sigo sintiéndome literalmente arrasado por dentro. Y sumido en un mar de, como decía mi amigo C.B, desesperanza y de dudas. La primera y principal ¿hasta dónde está dispuesta a llegar la raza humana? ¿cuál es el límite de la estupidez y la barbarie?

Hay más desde luego,  ¿por qué? ¿qué hemos hecho? ¿por qué tenemos que pagar los de siempre que otros, los de arriba, los de siempre,  hagan las cosas tan mal? ¿es la solución pagar con la misma moneda?  En Siria, en Irak, en Afganistán, todos los días son 11 S, 11 M, 13 N, y a nadie parece importarles. Solo nos quejamos cuando nos golpean donde más duele, en los valores en los que siempre nos han hecho creer, la libertad, la igualdad, la fraternidad…. hoy resultan palabras tan vacías Y en otro orden de cosas, ¿qué Dios es ese que merece sacrificar vidas humanas y aún la vida propia? ¿de verdad saben lo que están haciendo? ¿creen en  un dios que permite esas cosas? ¿se plantean que a los de arriba les importa una higa que se inmolen, que andan demasiado ocupados en sus negocios ilegales y pegándose la “vida padre” – yo en absoluto se la cambio por la mía.  No sé, pero de todo esto saco, aunque tal vez no sirva para nada, que la cultura, la educación y el conocimiento son nuestras mejores armas.  Todo el mundo piensa que la cultura y la educación son las primeras sacrificadas en una política de recortes y austeridad ¿No se dan cuenta la de gastos que nos podríamos ahorrar si precisamente se invirtiera más en cultura y educación?

Demasiadas preguntas. Las respuestas, amigo mío, andan flotando en el viento.

Así que en estos días en los que se apela tanto a la unidad, a la solidaridad, con palabras más o menos huecas, solo os diré que es cuanto más unido y solidario me siento con vosotros, con la gente de bien, con la gente a la que quiero. Mañana será otro día, otro gus, hablaremos de otras cosas y cantaremos otras canciones. Hoy solo os puedo decir gracias por estar ahí.  Gracias, gracias.  Hoy sólo hay sitio para cánticos que nacen desde el dolor y la rabia y apuntan directo hacia la dignidad.





EL MOSAICO DE HOY

Quiero agradecerles de forma muy sincera a mis dos djs suplentes las palabras y las imágenes de ayer. Es posible que no haya palabras ni imágenes suficientes para expresar cómo nos sentimos en estos momentos.  Gracias. Es muy difícil encontrar imágenes y palabras en días como estos.


5 comentarios:

César Bardés dijo...

El resto...es silencio.

CARPET_WALLY dijo...

Dicen que cuando comenzó el desalojo el Estadio de Francia, alguien comenzó a entonar La Marsellesa y de forma improvisada se fueron sumando voces para cantar al unísono ese maravilloso himno que tanto une y protege. No sé si será leyenda o no, creo que no. El domingo en Madrid en el acto de apoyo del Ayuntamiento al Embajador francés también se dio un caso similar, ayer los parlamentarios y senadores franceses hicieron otro tanto.

A mi me parece admirable, aunque como ya dije soy bastante enemigo de patrias no lo soy de aquellas cosas que unen a las personas en momentos necesarios, y hay que decir que nuestros vecinos tienen en su himno un maravilloso elemento cohesionador. Obviamente sería impensable algo así en España, ni tendría sentido que nos pusieramos a tararear nuestro himno, algo que en momenmtos de tensión quedaría muy ridiculo, ni es algo que nos una sino todo lo contrario. Si acaso y en un exceso de pasión podríamos arrancarnos y que nos secundasen sin malas caras con el "Que viva España" de Manolo Escpbar, pero debiera ser una ocasión festiva y no trágica.
Para la tragedia los españoles nos mostramos muy solidarios, olvidamos los rencores y nos desvivimos en atender al de al lado, estamos con él, le protegemos, le acompañamos...se vio en el 11-M, y por ejemplo Blasco Ibañez lo contó perfectamente en "La barraca", con toda la Albufera aocmpañando a la familia intrusa ante el dolor de la pérdida del hijo dejando de lado los odios iniciales. Eso si. Pero no somos muy dados a la cosa de hacer cosas unidos, faltos de costumbre, nuestras iniciativas son individuales aunque sumando unos lleguemos a un gran número. Salvo para la fiesta, que ahí si, nos juntamos hasta con el diablo. En fin, cosas nuestras. Viktor Laszlo lo llevaría claro con nosotros.

Yo te entiendo perfectamente Dex, es dificil hablar de lo que no se entiende, todo lo que uno piensa le parece tan evidente, tan común, tan razonable que la reacción inmediata es deshecharlo para no decir algo que uno cree que piensan todos. Y mo es así, todo lo dicho tiene siempre sentido, lo tenía ayer lo que dijo el lobo y lo tiene hoy lo que dices tu. Y hay que decirlo aunque no lo oiga nadie o aunque todos lo hayamos escuchado ya, porque lo habitual es lo contrario. Ayer en la radio en un espacio dedicado a los aforismos leían este que tiene rabiosa actualidad: "Cuando hablan las armas, las personas nos quedamos en silencio"...a mi me gusta más el antónimo: "Cuando la gente habla, las armas se quedan en silencio". Hay que hablar, siempre.

Y felicidades a Martin y a los Texas que cumplen 25 años en una gira que llega hoy a Madrid y que esta tarde-noche podré disfrutar en directo y como dirían: "Yo no quiero un amanate, yo sólo necesito un amigo"...y cuando vengo aquí cada mañana encuentro unos cuantos.

Abrazos juntos.




Anónimo dijo...

Os confieso que el sábado entré aquí buscando...no sé muy bien qué, pero entré.

Un beso para todos mientras escucho La marsellesa en esa escena de Casablanca que lleva varios días rondando por mi cabeza.

low

INDI dijo...

lo de la Marsellesa durante el desalojo del campo de fútbol se puede ver en varios vídeos colgados en la red por los aficionados. Supongo que cuando más le golpean es cuando a uno le sale desde dentro el grito de aquello que más quiere.

En los momentos duros sale a relucir la solidaridad de la gente, sin duda. Pero al pasar el tiempo tristemente esta solidaridad dará lugar a rencillas políticas y volveremos al mismo punto. Ha ocurrido antes y volverá a ocurrir.

No entiendo a los que cuestionan el porqué de solidarizarnos tanto con esta tragedia y no con otras más lejanas... pues porque cuando más cerca te toca, más se siente. Eso no quiere decir que no lamentemos las muertes de aquellas tragedias que nos quedan a mayor distancia, pero obviamente la sensibilidad no se mide por razones objetivas, sino por sentimientos. Ayer mismo acudí al funeral de la madre de una compañera de mi hija, fallecida el sábado por un cáncer que se la ha llevado en un plazo muy breve desde que se lo detectaron. Como es normal, este fallecimiento nos ha causado un mayor pesar porque nos ha tocado muy de cerca por el tema del colegio. Pues con las tragedias pasa lo mismo.

Se podría debatir el tema de la respuesta que hay que dar a esta sinrazón, o el hecho de que la mayoría de los terroristas sean de nacionalidad francesa, o si los intereses petrolíferos son el causante de toda esta locura... pero prefiero simplemente mandar un abrazo a los familiares de las víctimas y soñar con un mundo mejor.
Abrazos a todos.

Anónimo dijo...

La verdad es que el dolor cuando te da de cerca te duele más. Indi lo ha explicado perfectamente. Por eso la locura de Paris este fin de semana nos ha dado de pleno, porque Francia está muy cerca, demasiado, y eso nos ha atemorizado y aterrorizado mucho, porque sentimos que somos vulnerables y que la seguridad en la que falsamente creemos vivir es solo humo.
Aru