lunes, 9 de marzo de 2015

Gus mornins, 9/03/15


Guuuud mornins, cinéfilos.

 

Lunes 9 de marzo. Y aquí estamos de nuevo tomando las riendas del gus una semana más. Y dando las gracias de nuevo al Dj suplente por su excelente labor de estos días. La verdad es que no podía dar crédito a lo que veían mis ojos al abrir los periódicos este fin de semana y ver las críticas negativas que había suscitado dicha labor. Los titulares de la prensa eran feroces al respecto: “Carpet Wally se suma al aniversario del centenariazo con un gus decepcionante”, “Esperanza Aguirre se ofrece como candidata a Dj suplente del gus tras el último fiasco de Carpet Wally”. Eso por no hablar de la entrevista a Anna Allen que ofrecía uno de ellos en sus páginas interiores: “Ha sido una experiencia maravillosa sustituir a Dexter en el gus durante dos días” decía la chica. Y eso por no hablar tampoco de los artículos de opinión: “No sabía realmente lo que era la vergüenza ajena hasta que leí el último gus de Carpet Wally” o “ El señor Carpet Wally debería saber que el tamaño sí importa, el de nuestra paciencia al menos”. Y Boyero se despachaba a gusto, que hablando de penes no sé yo qué pensar: “la primera media hora entro bien y sin problemas, pero después me salgo y no me interesa nada”. En fin, Carpet Wally, que no sé yo qué rollos os llevaréis entre Boyero y tú, pero te aconsejaría que a la próxima vez le pusieses más esmero al asunto.

Pero hete aquí que hoy entro a esta aldea gala y leo por primera vez los guses del amigo madrileño. “Coño- me digo parafraseando a Pedro Sánchez- pues no está tan mal el comentario este de los penes” (sí ya sé que queda muy vulgar empezar una frase con coño y acabarla con penes, pero es que yo soy asín, un poco como Belén Estebán pero un poco más leído).  Y como resulta que el Carpet os sorprendió comentando un artículo extraído del Heraldo de Aragón, yo voy a hacer lo propio con un periódico de la villa y corte. “El País” se llama, que estos de la capital siempre queriéndolo acaparar todo, un diario que cada día me va interesando menos, de hecho ahora sólo leo la sección de clasificados y las esquelas. El caso es que el otro día reparé por casualidad en un artículo que me llamó la atención. ¿Por qué nos reímos cada vez que alguien se cae” se titulaba. Partía del episodio de la caída de Madonna en los últimos Brits para establecer toda una teoría casi freudiana del asunto. Ríete tú- nunca mejor dicho- de lo de Umberto Eco en “El nombre de la rosa”.

El artículo venía a concluir que la risa procede de lo imprevisto. Vamos, que lo que nos disponíamos a ver era a la Madonna cantando, y de repente la tía como quien no quiere la cosa se pega un hostión que es lo que provoca las chanzas. Hablaba de que los chistes también proceden de lo imprevisto, del giro narrativo que desemboca en la gracia, que dicho así parece que estás analizando el “Ulises” de Joyce en lugar de un chiste. Pero sí, así es. También decía que la cosa hubiese sido distinta si el resultado del trompazo hubiese sido trágico, si Madonna se hubiese muerto. Bueno, actualmente a Twiter no se le pone nada por delante y la red está llena de comentarios sobre gente que acaba de ingresar en los cementerios.  Hablaba de que en efecto nos reímos de ella porque lo que hizo acto seguido fue levantarse y seguir cantando como si nada, lo cual no deja de ser otra tragedia en cierto modo.  En el tema había opiniones de un montón de expertos y estudiosos que habían investigado el tema, incluso Anna Allen aportaba algún comentario. Pero digo yo, que la cosa se hubiese simplificado bastante, si hubiesen recurrido a otro Allen, Woody, que ya hablaba hace tiempo de lo de la tragedia más tiempo y esas cosas. La distancia es clave para estas cosas. Bueno, yo creo que la clave es saber reírse de uno mismo, y luego ya si eso reírnos de Madonna y de cualquier cosa. Que reírse de los demás es muy fácil, lo difícil es hacerlo de uno mismo, y aún más difícil que todo, hacer reír ¿no te parece, Donald?

 

MAKE´EM LAUGH

(OST “Singing on the rain”)

 

Make 'em laugh
Make 'em laugh
Don't you know everyone wants to laugh?
My dad said 'Be and actor, my son, but be a comical one'
They'll be standing in lines for those old honky-tonk monkeyshines
You could charm the critics and have nothing to eat
Just slip on a banana peel, the world's at you feet
Make 'em laugh
Make 'em laugh
Make 'em laugh

Make--
Make 'em laugh
Don't you know everyone wants to laugh?
My grandpa said 'Go out and tell them a joke, but give it plenty of hoke'
Make 'em roar
Make 'em scream
Take a fall, butt a wall, split a seam
You could 
start by pretending your a dancer with grace
Then you wiggle 'till they're giggling all over the place

Then you get a great big custard pie in the face
Make 'em laugh
Make 'em laugh
Make 'em laugh
Make 'em--
What?--
My Dad--
They'll be standing in lines for those old honky-tonk monkeyshines
-------------
Make 'em laugh
Make 'em laugh
Make 'em laugh
Make 'em laugh

 

HAZLES REÍR

(bso : “Cantando bajo la lluvia”)


Hazles reír

Hazles reír

¿No sabes que todo el mundo quiere reír?

Puedes estudiar a Shakespeare y pertenecer a la élite,

Puedes encantar a los críticos, y no tener qué comer

Dormir en una cáscara de plátano y tener el mundo a tus pies.

Hazles reír

Hazles reír

Hazles

¿No sabes que todo el mundo quiere reír?

Mi abuelo me dijo, “ve y diles un chiste, pero metételos en el bolsillo”.

Hazles rugir

Ten una caída, choca contra una pared.

Puedes empezar fingiendo ser un bailarín con cierta gracia.

Y ya entonces no pares hasta que se mueran de risa

Haz que te estampen un pastel en la cara.

Hazles reír.

Hazles reír
¿Que , papa?

Todo el mundo se pondrá en pie en cualquier sitio.
Hazles reír.

Hazles reír
Hazles reír.

 

EL MOSAICO DE HOY

 

No he podido encontrar mosaico más “ad hoc”. Curiosamente, el otro día estuve revisando por ochomilcuatrocientastreintaycincoava  vez “La fiera de mi niña” y por ochomilcuatrocientastreintaycincoava vez me estuve partiendo la caja con ella. Pienso que cualquiera que se ponga a ver esta película – cualquier “screwball” en general”- desde la pura lógica racional,  lo mismo concluirá qué menuda gilipollez le acaban de soltar. Pero es que en la vida no todo hay que tomárselo desde la lógica racional, de vez en cuando hay que dejarse llevar hacia la locura. Solo así uno puede conectar con esta locura de película y puede surgir la carcajada.  La risa surge de lo imprevisto y eso es lo que esta película, improvisación. Y eso que Howard Hawks lo tenía todo medido y bien medido. Solo así puede surgir una obra maestra. Pura magia. Diálogos, situaciones, personajes…. Insuperable todo. Nunca lo elegante y lo absurdo se dieron la mano con más fuerza. Y recordad… todoooo os lo puedo dar menos el amooooor, babies.

3 comentarios:

César Bardés dijo...

Yo tendría unos trece años. Volvía de un recado al que me había mandado mi madre porque había una tienda de ultramarinos en la esquina y creo recordar que quería una botella de gaseosa (sabe Dios para qué). El caso es que allá fui yo. Hacia fresco e iba con una marinerita nueva y con unos zapatos estupendos. Justo a la salida de la tienda (hoy una irritante tienda de decomisos) me resbalé y me pegué el ostión más grande que os podáis imaginar. La botella de gaseosa se rompió, la marinerita se puso hecha unos zorros y los zapatos vieron el cielo por la suela. El caso es que en plena edad de la tontería como estaba me levanté raudo y veloz con una agilidad que ni yo mismo había imaginado que tenía pensando en que todo el mundo a mi alrededor estaría descojonándose de mí. Miré...y allí no había nadie. Pero nadie. Parecía como si fuera el plano famoso de la Gran Vía que Amenábar rodó para "Abre tus ojos". Ni coches pasaban por la calzada. Por supuesto, habida cuenta de que me gasté el dinero de la gaseosa y no aparecí con ella y, además, venía como si me hubiese caído un chaparrón encima, la bronca de mi madre fue épica pero vive Dios que es una caída que recuerdo de vez en cuando. Primero para darme cuenta de que, debajo de estos kilos y de este sedentarismo reluciente, hubo alguien que se levantó con presteza en una situación harto ridícula. Segundo para recordar que, simplemente, la gente no está pendiente de mí (aunque eso lo descubrí a los diecisiete más o menos). Tercero para no olvidarme de que debo una gaseosa a mi madre. Y cuarto y último para asegurarme de que no me pongo nada nuevo cada vez que tengo que ir a un recado, no sea que en vez de gaseosa lleve un par de botes de Titanlux.
Esa es mi tremenda aportación al tema de hoy, quedaos pasmados.
Abrazos patéticos.

CARPET_WALLY dijo...

Bueno, antes de entrar en profundidad al tema de hoy quisiera hacer una observación sobre lo que no puede ser más que una sesgada mirada hacía mis dotes de Dj suplentiles. Porque si bien es cierto que la ironía crítica de algunos incultos ha rechazado mis guses con cierto escarnio, también es verdad que han habido multitud de críticas positivas que Dex ha tenido a bien obviar por no sé qué aviesas intenciones ya que no puede alegar desconocimiento por ser ampliamente difundidas.

New York Times: "Estos días en el gus se ha sentido el aire fresco que necesitaba un espacio en que abrumaba el olor a naftalina"

El Parnaso literario:
"Por fin algo inteligente,
se convierte en referente,
Leyendo el Gus ya se siente
lo que interesa a la gente,
agrandándonos la mente
con las medidas del frente.
Es muy bueno y diferente
lo que ha hecho el gran suplente"

Folleto publicitario de AhorraMás:
"Estos dos días, coincidiendo con nuestra oferta del kilo de cebollas a un Euro, hemos podido leer un giro literario de gran calidad en el Gus mornis, esperemos que se mantenga el nivel"

Revista especializada, "La papiroflexia en el WC":
"Afortunadamente, el gus sólo se publica en formato digital, sería una pena que obras maestras como las publicadas estos días de suplencia se perdieran en pliegues y dobleces para formar un oso hormiguero de Origami".

No quisiera indicar más reseñas porque seguro que las habéis leído todas y porque tampoco creo que merezca la pena resaltar lo evidente. Aunque creo que exageran un poco quienes me proponen para el Premio Nobel, supongo que el Príncipe de Asturias sería más apropiado.

CARPET_WALLY dijo...

Y bien, una vez resuelto el inciso, pasemos a comentar el tema de hoy...No, lo de felicitar a la mujer trabajadora y a su lucha por conseguir ser unas pringadas cobrando cuatro perras en vez de cinco como los pringado de los hombres, no,...lo de las caídas.

Mi mayor ostión (por decirlo en plan culto) fue cuando corrí para no perder el autobús que había de llevarme al facultad. Un pequeño charco situado justo a la altura de la puerta delantera del vehículo impidió que frenara adecuadamente y elevó mis pies a una altura inimaginable para Bruce Lee, Van Damm y otros karatekas saltarines. El tiempo se detuvo y permanecí en vuelo horizontal por encima de cualquier listón que haya sobrepasado Ruth Beitia en el mejor día de su vida. Tiempo tuve de sacar los apuntes y echarle un vistazo previo al examen que había de hacer ese día, antes de que la gravedad se empeñase tercamente en demostrar la ley de Newton, pero como quiera que yo no descendía nunca, fue la tierra la que se acercó a mí a gran velocidad. Enfadada por que yo había roto las reglas físicas, la naturaleza, fue a buscarme con violencia y algo de mala leche pues me golpeó duramente con su dura superficie cuidándose de aplicar con mucha puntería el charco que había provocado mi alzamiento en los mismísimos glúteos.
Se juntaron entonces varias sensaciones al unísono: Mi desconcierto por no comprender por qué en vez de estar subido al autobús estaba tirado frente a él. El dolor con el que mi cuerpo me recordaba el descomunal costalazo. La humedad que inundaba mi trasero sin que yo recordase haberme puesto el pantalón recién cogido de la lavadora. Y finalmente mis oídos captando una brutal carcajada que profirió el conductor del autobús que preocupado por las consecuencias médicas de mi bestial caída, cerró las puertas del autobús y arrancó el vehículo dejándome allí tumbado, desolado y descoyuntado.
No fue necesaria la presencia del SAMUR, ni de una UVI móvil porque pronuncié a tiempo las palabras mágicas : “¡Me cago en tu madre, hijoputa!”, venganza atroz de la que aun me arrepiento porque la pobre señora no se había reído ni nada parecido, al menos que yo sepa. El caso es que me sirvió de proverbial ungüento y pude levantarme, recoger todo el desparrame de papeles y apuntes que se habían dispersado y esperé al próximo autobús con el culo empapado y con pocas ganas de bromas.
Así que puedo decir por experiencia propia que no siempre las caídas provocan hilaridad, mucho menos en quien las sufre.

Feliz día.
Abrazos de carcajada