martes, 20 de diciembre de 2016

GUS MORNINS 20/12/16

Difícil inventarse un gus para un día como hoy en el que, nuevamente, el terrorismo ha hecho de las suyas. Creo que el homenaje al hombre del que hoy se conmemoran ocho años de su desaparición es una buena forma de combatirlo. El terrorismo, venga de quien venga, jamás está justificado. Y el que diga lo contrario no sabe lo que es convivir.

“Uno es valiente cuando sabe que la batalla está perdida de antemano y lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase”
Matar a un ruiseñor, de Robert Mulligan
Creo que no hay manera de felicitar la Navidad a todos más que recordando esta película y, sobre todo, a su director, Robert Mulligan, que tal día como hoy nos dejaba hace ahora ocho años. Nacido en el Bronx neoyorquino en 1925, Robert Mulligan tuvo que dejar sus estudios universitarios en Fordham para incorporarse a la Marina en la Segunda Guerra Mundial. Cuando regresó del servicio, entró a trabajar en los servicios editoriales de New York Times y, como no le gustaba demasiado, lo dejó para fichar por la CBS como mero “chico de los recados”. Mulligan era observador e inteligente y no dejó de aprender mientras estuvo allí y apenas dos años después ya dirigía series dramáticas para televisión, llegando a ganar un Emmy, años después, con la obra La luna y seis peniques, de William Somerset Maugham, una biografía algo novelada de Paul Gauguin que supuso, además, el primer trabajo para televisión de Laurence Olivier.
Como no podía ser menos, Robert Mulligan también probó suerte en el teatro con el afán de ensanchar sus horizontes profesionales. Lo hizo con la obra Llega un día, de Speed Lamkin con un reparto impresionante que incluía a Judith Anderson, George C. Scott, Arthur O´Connell, Brandon de Wilde y Larry Hagman. La obra fue un completo fracaso (él llegó a decir que tendrían que arrancarle los dedos de una mano para que volviera a intentarlo) pero trabó conocimiento con una figura clave en su vida profesional, el productor y director Alan Pakula.
Fue precisamente Pakula el que le convenció para que se pusiera detrás de las cámaras con una película muy interesante y muy poco conocida titulada El precio del éxito, sobre un jugador de béisbol profesional con problemas mentales interpretado por Anthony Perkins acompañado por el gran Karl Malden. Sin embargo, Mulligan tampoco acabó demasiado contento de la experiencia y volvió a la televisión durante tres años seguidos. Se le presenta la oportunidad de dirigir Perdidos en la gran ciudad, basada en una obra teatral de Garson Kanin y que Mulligan respeta en su casi totalidad con Tony Curtis y Debbie Reynolds en unos papeles ciertamente dramáticos. Repite con Curtis para El gran impostor que, si no la habéis visto, es el antecedente más claro de Atrápame si puedes, de Steven Spielberg y luego realiza esa maravillosa comedia, elegante y sobria, que es Cuando llegue septiembre, con Rock Hudson y Gina Lollobrigida. Más tarde se plantea un cine de aventuras con jungla de fondo físico y mental en la excelente Camino de la jungla, con Rock Hudson planteándose muchas cosas como médico. Y llega, naturalmente, Matar a un ruiseñor que significa su consagración como director, su entrada en la llamada “generación de la televisión” y su primera nominación al Oscar. Impresionante de principio a fin y con el sello marca Mulligan de introducir la inocencia de los niños o de la juventud en sus películas, Matar a un ruiseñor es pura poesía hecha imagen. Mulligan, en un principio, ofreció el papel a James Stewart que lo rechazó por considerar que iba a ser una película “demasiado liberal” y después a Rock Hudson que, con la tranquilidad que le caracterizaba, se negó aludiendo a que no se sentía capaz aún de interpretar un papel como el de Atticus Finch. Finalmente se lo ofreció a Gregory Peck que quedó tan entusiasmado que canceló otros compromisos con tal de poder hacer el papel. No se equivocó, ganó el Oscar al mejor actor con una competencia excepcional que incluía a Peter O´Toole por Lawrence de Arabia; Burt Lancaster por El hombre de Alcatraz; Marcello Mastroianni por Divorcio a la italiana; y Jack Lemmon por Días de vino y rosas.
A partir de aquí el nombre de Mulligan es mundialmente respetado. Entre otros, Stanley Kubrick llega a decir que es el mejor director de su generación mientras él, cargado de modestia, no dudaba en decir que “yo no veo el estilo Mulligan por ninguna parte”. Realiza con Natalie Wood y Steve McQueen esa estupenda película sobre el aborto que es Amores con un extraño, repite con Natalie Wood y conoce a Robert Redford para rodar ese estudio sobre el éxito en Hollywood que es La rebelde; da en la diana con una película tan llena de silencios y tan apasionante como es La noche de los gigantes con Gregory Peck y Eva Marie Saint; obtiene otro gran éxito con Verano del 42 con el juvenil Gary Grimes perdidamente enamorado de la atractiva Jennifer O´Neill; realiza una película de terror sorprendente, basada en un texto del actor Tom Tryon, en El otro; adapta la comedia El próximo año, a la misma hora con dos interpretaciones magistrales y muy divertidas de Alan Alda y Ellen Burstyn y realiza un remake de Doña Flor y sus dos maridos, de Jorge Amado en Bésame y esfúmate, con Sally Field, James Caan y Jeff Bridges en los principales papeles.
A raíz del accidentado y penoso rodaje que experimentó en la discutible Verano en Louisiana (la primera película de Reese Witherspoon), Mulligan anunció su retirada del cine. Padecía de alcoholismo crónico desde mediados de los sesenta y parece ser que eso también acabó por agravarse a primeros de los noventa. Pasó los últimos diecisiete años de su vida retirado en su finca de Connecticut, trabajando ocasionalmente para la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood. Recordemos que en su casa es donde se tomó la famosa foto de la comida que se realizó en homenaje a Luis Buñuel. Ése será nuestro mosaico de hoy.
Pero antes la música. Como el universo de Mulligan se movía entre niños, sobre pérdidas de la inocencia, sobre niños aún no nacidos o niños demasiado muertos, lo justo es dedicar el gus de hoy a un nuevo niño que hay en la ciudad. Al fin y al cabo, eso también es lo que se celebra en la Navidad.
NEW KID IN TOWN (The Eagles)
There's talk on the street, it sounds so familiar
great expectations, everybody's watching you
people you meet they all seem to know you
even your old friends treat you like you're something new
johnny-come-lately, the new kid in town
everybody loves you, so don't let them down
You look in her eyes, the music begins to play
hopeless romantics, here we go again
but after a while you're looking the other way
it's those restless hearts that never mend
johnny-come-lately, the new kid in town
will she still love you when you're not around?
There's so many things you should have told her
but night after night you're willing to hold her
just hold her tears on your shoulder

There's talk on the street, it's there to remind you
that it doesn't really matter which side you're on
you're walking away and they're talking behind you
they will never forget you till somebody new comes along
Where you been lately? there's a new kid in town
everybody loves him, don't they? now he's holding her
and you're still around, oh my my
there's a new kid in town
just another new kid in town
Oo-hoo, everybody's talking 'bout the new kid in town
oo-hoo, everybody's walking like the new kid in town
there's a new kid in town i don't want to hear it
there's a new kid in town i don't want to hear it
there's a new kid in town
there's a new kid in town
there's a new kid in town everybody's talking
there's a new kid in town people started walking
there's a new kid in town
there's a new kid in town

UN NUEVO NIÑO EN LA CIUDAD (The Eagles)
Hay un rumor en las calles que suena bastante familiar.
Grandes esperanzas, todo el mundo te mira.
La gente que te encuentras parece que te conoce.
Incluso tus viejos amigos te tratan como si fueras nuevo.
Johnny viene tarde, un nuevo niño en la ciudad.
Todo el mundo te quiere, no les dejes ir.
Tu mirada en sus ojos, la música comienza a sonar.
Románticos desesperados, allá que vamos de nuevo.
Pero después de un rato, estás mirando hacia otro sitio.
Son todos esos corazones que nunca se arreglan.
Johnny viene tarde, un nuevo niño en la ciudad.
¿Ella te amará aunque tú ya no estés?
Hay tantas cosas que deberías haberle contado
Pero noche tras noches, quieres abrazarla
Y sostener sus lágrimas en tu hombro.
Hay un rumor en las calles, y eso te recuerda
Que no importa realmente de qué lado estás.
Te has ido y ellos hablan a tus espaldas.
Nunca te olvidarán hasta que regreses de nuevo.
¿Dónde has estado? Hay un nuevo niño en la ciudad.
Todo el mundo le quiere ¿verdad? Ahora él es quien la abraza
Y tú todavía sigues aquí.
Hay un nuevo niño en la ciudad.
Solo otro nuevo niño en la ciudad.
Todo el mundo habla sobre el nuevo niño en la ciudad
Todo el mundo anda como el nuevo niño en la ciudad.
Hay un nuevo niño en la ciudad. No quiero oírlo.
Hay un nuevo niño en la ciudad. No quiero oírlo.
Hay un nuevo niño en la ciudad.
Hay un nuevo niño en la ciudad.
Hay un nuevo niño en la ciudad y todo el mundo habla.
Hay un nuevo niño en la ciudad y la gente empieza a andar.
Hay un nuevo niño en la ciudad.
Hay un nuevo niño en la ciudad.



Y ahora sí, ese mosaico que resume en una foto toda la historia.
De izquierda a derecha, fila de arriba: Robert Mulligan, William Wyler, George Cukor, Robert Wise, Jean-Claude Carriére (guionista habitual de Buñuel y aún activo) y Serge Silberman (productor)-
Sentados: Billy Wilder, George Stevens, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock, se dejó un hueco simbólico porque John Ford se puso malo durante la comida y tuvo que marcharse, y Rouben Mamoulian





7 comentarios:

INDI dijo...

uau vaya gus, cuándo se aprende leyéndoos, maestro. Y vaya foto de mosaico, genial.

Mal día para hablar de paz y armonía cuando en éste mundo tan loco se
atenta atropellando gente con camiones o disparando a embajadores cuando inauguran exposiciones. También es verdad que nos duele más cuando más cerca ocurren éstas barbaries, y no debería de ser así.

Mulligan se movía en el mundo de los niños. Hoy en día, hay adultos que envían a sus niños a morir, con bombas adosadas a sus cuerpos inocentes intentando buscar el mayor número de víctimas posibles. Por lo menos podrían ser valientes e ir ellos a morir, dejando a las pobres criaturas en paz.

Abrazos lacrimógenos

CARPET_WALLY dijo...

Bueno, bueno...El gus es un gusazo, pero esa foto es...impresionante.

Que colección de talento, más que de oscares incluso y hay unos cuantos.¿Podría darse una reunión así hoy? Steven, Coppola, Martin,...Uff, imposible. Se nos desfleca a poco que compares.

Del repaso que haces de Mulligan se ve claramente una cosa, puedes hacer muchas cosas buenas, pero si una de ellas es superlativa todo lo demás se queda muy pequeño. Viendo "Matar a un ruiseñor" uno comprende que obras tan geniales como "La noche de los gigantes" o alguna otra de las que mencionas queden en un segundo plano.

Hace poco leí que se estaba estudiando prohibir la novela "Matar a un ruiseñor" y "Las aventuras de Huckelberry Finn" para menores de edad en el Estado de Florida. La razón era la protesta de una madre que exponía que su hijo adolescente había sufrido verdadera angustia al leerlas (lo habían impuesto como tarea escolar). Decía la mujer que no dudaba de la calidad literaria de las obras, pero que sus página estaban llenas de lenguaje ofensivo y despectivo hacia los negros (el chaval es hijo de un matrimonio interracial), lo que le había provocado un shock (no creo que anafiláctico). De nuevo lo políticamente correcto se impone a la cordura. Y de nuevo el exceso de proteccionismo hacía la infancia y la adolescencia lleva a tomar medidas absurdas. Es obvio que las cosas que contaban Twain y Harper Lee estuvieran plagadas de desprecios e insultos hacía la minoría racial, precisamente eso es lo que cuentan y presentan a sus protagonistas como ejemplos integradores...pero no, "cariño, tu no sufras, no sepas lo mal que trataban a los negros hace muchos años". Se nos va la cabeza y además creo que estas provocan un retroceso grave. luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando hay gestos de racismo e intolerancia...con más cultura mejor nos iría.

Y culto es el autor del gus y un disfrute que nosotros podamos saborear sus conocimientos.

Abrazos maravillados

Anónimo dijo...

Cierto que este es un mundo de locos. El horror por cercano no debería ser más horror.

Ayer mientras veía el telediarío pensaba qué pasaría si cada vez que hay un ataque con muertos en paises como Siria, Irak, Etiopia y un largo y penoso etc., se interrumpiese la emisión. La respuesta nos deja sin respiración.

Tenemos al cine para evadirnos de todas estas miserias mundiales "Matar a un ruiseñor" nos enseña que hay hombres bueno en el mundo, lástima que sean tan pocos.

Abrazos espantados.

Albanta

dexter zgz dijo...

Estoy muy liado, muy liado, pero no quiero perder la oportunidad de asomarme a felicitar y a darle las gracias al otro CB por un gus tan especial. Y el mosaico, uff, eso es un dream team y no el de Zidane.

"Atticus decía que no conoces realmente a una persona hasta que no te has puesto sus zapatos y has caminado con ellos". Pues sí, en estos tiempos algo mejor nos iría si nos aplicáramos algunas de las sentencias del sabio Atticus. Lo de prohibir el libro en las escuelas... Pero es que nos estamos volviendo tontos o qué?

Abrazos tolerantes

Anónimo dijo...

La semana pasada mi hija estuvo visitando mercadillos navideños en un pueblo precioso de Alemania, Tubingen. Tanto a la ida como a la vuelta en el aeropuerto la sacaron de la fila de pasajeros en la zona de control y le pasaron por todo el cuerpo un detector de explosivos. Le extrañó porque no fue el típico cacheo que te hacen alguna vez. Y ayer ocurrió el horrible atentado, otra vez...
Yo sí creo que hay más hombres buenos que malos en el mundo, pero por desgracia los malos hacen más ruido. Yo creo en los Attikus Finch porque tuve uno en mi vida.
Preciosa peli, preciosa canción y gran fotografía.

Besos temblorosos

low

Anónimo dijo...

Se me coló la k...Atticus!

INDI dijo...

Atikkus con K, definitivamente low tienes genes de vasca! :)