jueves, 16 de julio de 2015

Gus mornins, 16/07/15


Guuuud mornins, cinéfilos.

 

Jueves, 16 de julio. Hoy le vamos a dedicar el gus como no podía ser de otra forma a los hombres del mar. No, a los que están tumbados a la bartola en la arena al borde de una playa, a esos no. A los hombres – y mujeres- que pasan el año faenando entre jureles, caballas y redes de pesca. Y por eso me he traído hoy hasta el mosaico, a este simpático marinero, que fue unos de los héroes de mi infancia. Yo no sé si fueron esos músculos con ese ancla tatuado, o ese mentón prominente tan sexy, pero este chico siempre me puso. Y no sólo él, también Olivia, Cocoliso e incluso Brutus. Luego vinieron Robert Altman y el llorado Robin Williams y la fastidiaron, pero esa es otra historia. La verdad, para Popeyes de cine me quedo con Gene Hackman. A veces, también, cuando recuerdo a Popeye me suelo acordar de Faulkner. Que me consta que lo que en este sitio se siente por Faulkner es pura devoción, oiga.

Hoy también felicitamos a las Cármenes, Carmelos, y Karmeles, para que pasen un buen día. Ah, y si alguno de vosotros ha profanado la tumba de Murnau, y se ha llevado su cráneo, que lo devuelva inmediatamente, que esas cosas no se hacen y además están muy feas. Eso sólo ha podido ser obra de un descerebrado, nunca mejor dicho. Ni al mismísimo Fronkistein se le hubiera ocurrido, y mira que tenía pocas luces el chico. En fin, que buen día a todos.

TATUAJE

Concha Piquer

Él vino en un barco, de nombre extranjero.
Lo encontré el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga, había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.

Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor:
Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.

Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.

Él se fue una tarde, con rumbo ignorado,
en el mismo barco que lo trajo a mí
pero entre mis labios, se dejó olvidado,
un beso de amante, que yo le pedí.
Errante lo busco por todos los puertos,
a los marineros pregunto por él,
y nadie me dice, si esta vivo o muerto
y sigo en mi duda buscándolo fiel.

Y voy sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga mi dolor.
Escúchame marinero,
y dime que sabes de él,
era gallardo y altanero,
y era más rubio que la miel

Mira su nombre de extranjero
escrito aquí, sobre mi piel.
Si te lo encuentras marinero
dile que yo, muero por él


EL MOSAICO DE HOY

2 comentarios:

César Bardés dijo...

Protesto!! y protesto enérgicamente!!! Popeye...fui fan de niño de sus aventuras. Me encantaba Pilón con sus hamburguesas. Pero, posiblemente, fue una de las decepciones infantiles más grandes que haya tenido nunca. Popeye siempre estaba tomando espinacas que le daban mucha fuerza. En los dibujos parecían apetitosas, maravillosas, frescas (aunque eran de lata) jugosas...insistí a mi madre para probarlo...y...qué decepción, qué cosa más triste, qué sosería más verde...Eso sí, luego crecí y me dí cuenta de que estaban bien buenas y echas con piñones ya es un "bocati di cardinale". En fin, Dex, qué inventiva más maravillosa para poner encima del tapete cosas que nos traen recuerdos siempre acompañados de una sonrisa. Aquí César Bardés, un amigo, un admirador, un esclavo, un siervo...
Abrazos anclados.

Anónimo dijo...

Popai de sailor. Que asi se dice en ingles incurtos. A mi tb me gustaba de niño aunque aun nosabia lo q eran las hamburguesas, que en esta España solo habia filetes rusos como correspondia a la etapa poñitica de entonces.
Tampoco era muy fan de las espinacas, algo mas de las zanahorias del amigo Bugs Bunny. Ek tiempo como a Bardes puso las cosas en su sitio y el verde gano al naranja.

Desde la orilla ...abrazos marinos.

Carpet