jueves, 3 de noviembre de 2016

GUUUD MORNINS 03-11-2016

"De todos los cafés y locales del mundo, aparece en el mío." Casablanca




Goooood mornins cinéfilos. Qué alegre, qué grande, qué fantástica noticia. ¿Que de qué hablo? ¿ De la cobra de Bisbal a Chenoa? ¿Del anuncio de la lista de ministros de Rajoy? ¿De que ya están colocando las luces de Navidad, aunque todavía vayamos en manga corta? No, algo mejor.¡Nuestro compañero Wolf va a publicar su primera novela! ¡Grandioso! 

  "Compás de ceniza". Para empezar, un buen título. Corto y fácil de recordar cuando vayamos a encargarlo a la librería. No hay lugar para excusas como "es que no me acuerdo del título...". 

    Lo que nos contó ayer de la trama parece interesante. Misterio, detective, desaparición de un judío... y Viena. Casi nada. Lo que me intriga es lo de que la música tiene un papel importante. ¿En qué sentido? Habrá que esperar para descubrirlo. 

  Y como hecho tan ilustre no se da todos los días, celebremos el anuncio como se merece. Si en algo coincidimos en éste país es en el modo de festejar los acontecimientos. Seamos de izquierdas, de derechas, de izquierdas convertidas en derechas, republicanos, independentistas, del Madrid, del Atleti o incluso de la Real, aquí a la hora de celebrar todos nos vamos al Bar. 

  El bar, ese lugar donde desconectamos de la rutina y nos alegra el día. No hay nada como entrar a ése bar de tu barrio donde nada más entrar el camarero te mira y ya sabe si vienes alegre o si has tenido un día de perros. Donde puedes conversar con conocidos o extraños de cualquier tema. Te asomas a la barra, pides una cerveza y sueltas: "pues mira que es jodida la vida de los gatos". Esa frase dicha en cualquier otro lugar te señala como loco. En la calle no lo dirías, ni en casa. En el bar, el de al lado te contestará que sí, que los gatos están jodidos, pero que los perros lo tienen todavía peor. Y te dará razones. Y el camarero soltará su frase preferida: "No tenéis ni idea". Y ahí empieza su discurso. Y todos felices, discutiendo sobre la vida de las mascotas. Éso es un bar.


AL CALOR DEL AMOR EN UN BAR (Gabinete Caligari)

Amor 
La noche ha sido larga y llena de emoción 
Pero amanece y apetece estar juntos los dos. 

Bares, qué lugares 
Tan gratos para conversar 
No hay como el calor del amor en un bar. 

Amor 
No he sabido encontrar el momento justo 
Pues con el frío de la noche no estaba a gusto. 

Mozo, ponga un trozo 
De payonesa y un café 
Que a la señorita la invita monsieur. 

Y dos alondras nos observan sin gran interés 
El camarero está leyendo el As con avidez. 

Bares, qué lugares 
Tan gratos para conversar 
No hay como el calor del amor en un bar 

Amor 
Aunque a estas horas ya no estoy muy entero 
Al fin llegó el momento de decirlo: te quiero. 

Pollo, otro bollo 
No me tenga que levantar 
No hay como el calor del amor en un bar. 

Jefe, no se queje 
Y sirva otra copita más 
No hay como el calor del amor en un bar. 

El calor del amor en un bar 
El calor del amor en un bar



MOSAICO DE HOY

  Bares y cine también están unidos. ¿Donde encontraron Luke y Obi Wan a Chewbacca y Han Solo?  En la cantina de Mos Eisley. ¿Y donde se dan las mejores peleas de los wester? En el salón, claro. O que se lo pregunten a Little Bill. Pero si hay un bar de cine famoso, sin duda es el Café de Rick.  Celebremos pues con Rick la publicación de "Compás de ceniza". Felicidades Wolf, hoy el gus va por ti.







6 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Madre mía¡¡¡, ¿pero de donde ha salido este pájaro?, Esto si que es un gus como es debido. Homenajes, buena música, mejor imagen y traer un gran tema para explayarnos como si estuviéramos en...!!!un bar¡¡¡, claro.

Ya dije hace tiempo que a mi este grupo gusero me recordaba al barecito de los habituales, ese donde vas siempre a comprar tabaco, a tomarte el cafetito, el aperitivo o el cubata si es la hora. Uno de mis escritos que pretendían ser algo más y se quedaron, como todos, en tres capítulitos de una novela que murió nada más empezar tenía como escenario recurrente un bar, ese bar de barrio que se autoalimenta, van siempre los mismos y siempre se toma lo mismo, lo que gana el propietario le da para poco más que para reponer existencias pagar los 4 gastos del local. Todos, clientes y camareros, son amigos de bar y eso une mucho, porque en el bar cada uno cuenta sus historias y dice cosas que no diría ni en el confesionario de la Iglesia (ahí menos que en ningún sitio).

Me come el tiempo y el trabajo. Luego si puedo entrare otra vez.

Abrazos liados.

Anónimo dijo...

Los bares son, si señor, parte de nuestra experiencia vital, allí surgen amores, amistades, encuentros, re-encuentros, en fin...la vida misma.

Como buena madrileña y aficionada a los bares, de entre mis favoritos sin lugar a dudas son esas viejas tabernas de las que cada vez quedan menos con sus barras de estaño, su bermú de grifo, los apretujones, los ruidos, qué bien se está en una taberna...conozco varias que estaría encantada de enseñaros previo a la presentación del libro de nuestro ilustre gusero...ahí lo dejo.

Besos al amor de una barra de bar.

Albanta

Anónimo dijo...

Un ole por Indi! Me parece una manera preciosa de celebrar que al pedantón le publiquen su primera novela. Nada menos que el bar de Rick!. Los bares son pequeños submundos. Ay si alguna mesa de bar hablara... Miradas, confidencias, secretos, risas y alguna lágrima. Y por supuesto, una buena cervecera muy fría.

Te deseo toda la suerte que mereces, pedantón.

Besos con sabor y olor a bar.

Anónimo dijo...

low...soy low

dexter zgz dijo...

Viena, misterio, blanco y negro. Ya decía yo que tenías, Bardés, cara de Holly Martins.

Pero desde luego el que se merece que le publiquen hoy una novela y le bailen un aurresku incluso es nuestro guiputxi favorito. Nos vemos en el bar, chaval, con cruasán relleno y café con leche, por favor.

César Bardés dijo...

¿Dónde estaba metido yo para contestar tan tarde a ese gus que me ha emocionado hasta el punto en que las lágrimas han empezado a asomar cual tarde de frío en la capital austríaca?
Pues aparte de un cambio de horario que me va a afectar durante un par de meses, también estaba haciendo las correspondientes correcciones a la primera galerada del libro que hay que hacerlas. Siempre he dicho que ésa es la parte fea de publicar, las malditas correcciones. Al final no sabes si la concordancia es la que es, la coma va después de determinada palabra o deberías cambiar una frase porque esa te ha quedado a la remanguillé. Y atorado estoy, que yo no llevo.
El caso es que tengo varias cosas que contestar. Siendo Viena la capital mundial de la música clásica...por ahí van los tiros. Quizá puede que haya un jovencito que con 17 años se va a Viena desde su pueblo natal de Alemania para estudiar música y eso tiene mucho que ver con las aventuras de ese detective cuyo nombre os voy a desvelar: Karl Hinterhof. Ése es mi héroe.
Por lo demás, también hay bares en la novela (más bien cafeterías, que los austríacos son muy finos) y yo he tenido un bar en el que me he encontrado durante muchos años con mis amigos de siempre. No está muy lejos de donde vivo ahora. Se llamaba Bar Blanco y allí nos pasábamos las horas muertas hablando de lo divino y de lo humano. Incluso, a veces, cuando había algún partido entre amigos luego nos íbamos allí a pedir nuestro pincho de tortilla con salsa brava. Ahí es donde éste que os escribe recibía unos cuantos elogios. Aún paso por delante de ese bar que en verano sigue poniendo su terracita al aire libre, agradable y aún más porque en esa época te sentabas tú solo y podías terminar la tarde con una mesa de quince o dieciséis personas que se iban agregando y se alegraban de compartir la consabida cañita, o el Bitter Kas, o la Coca-Cola, o el Vermut acompañado de las patatas fritas, las aceitunas o, si el bueno de Argemiro (así se llamaba el camarero) se había levantado de buenas, con algún que otro extra al que invitaba la casa.
Gracias por vuestros deseos. Os iré contando según vayan pasando cosas (os recuerdo que sigo escribiendo ese libro sobre cine español que me está dando también unos cuantos quebraderos de cabeza). Para empezar...¿a quién lío para presentar? Madre, no me llega la camisa al cuerpo, para correcciones estoy.
Gracias, Indi, todo un privilegio que no podría tener mejor escaparate ni reconocimiento.
Abrazos avergonzados.