martes, 22 de noviembre de 2016

GUS MORNINS 22/11/16

“Cualquier ciudadano que intenta derribar la ley, suprimir la libertad o someter a otros seres humanos a actos que nada tienen de humanos, insulta a sus tradiciones, ignora su educación y traiciona sus obligaciones”.       (John F. Kennedy)

Me veo obligado a recordar esta figura en el día de hoy. Más que nada porque me atreví, muy osadamente, a hacer un libro sobre el cine que se hizo en sus casi tres años de presidencia. Y un día como hoy, el 22 de noviembre de 1963, se acabó con la vida de este Presidente. Muchos diréis que no era para tanto, que Kennedy no era tal, que no era cual…yo solo diré que era una incógnita. Una incógnita hermosa, tal vez, pero la historia le reservó el papel de ser solo una variable irresoluble en el complejo sistema matemático de los ideales. Puede que, de haberse presentado a la reelección, hubiera ganado sin ninguna duda y hubiese sido decepcionante. Puede que, al contrario, hubiese intentado cambiar algunas cosas. Hoy se sabe que pretendía retirar las tropas de Vietnam en su segundo mandato, que el fin de la segregación comenzó con él en la presidencia y que los derechos civiles de los negros también fue una de sus batallas que pretendía ganar solamente por el hecho de tener a un tejano como Johnson en la vicepresidencia. La crisis de los misiles que tuvo al mundo durante trece días al borde de la destrucción total se evitó porque supo rodearse de gente muy inteligente y él creyó en una paz posible. No cabe duda de que fue carismático, un golfo de tomo y lomo (la dinastía de los Kennedy es famosa por ello y no siempre con una buena fama), un brillantísimo orador, un tipo muy consciente del poder de la televisión en una época en la que todavía no era ese medio de comunicación de masas en el que se ha convertido aunque ya era importante. No faltan tampoco quien le pone a caldo, como por ejemplo Indro Montanelli que le echa directamente la culpa de la guerra de Vietnam y de paradigma del político que promete cosas muy por encima de sus posibilidades. Yo no discuto nada de eso. Yo solo hablo de esperanza. Hay luces y sombras en sus tres años de presidencia, por supuesto. Ahí está el desastre de la Bahía de Cochinos (aunque luego él declaró por activa y por pasiva que fue engañado y que, además, fue un tonto por dejarse engañar), o sus escarceos nada privados, algo que a los europeos nos ha dado más o menos igual pero que al americano medio sí le importa. Y hay que recordar que el gesto de Trump de no cobrar por el ejercicio de su cargo fue algo que también John Kennedy puso en práctica. También dicen que fue el primer presidente que llenó de juegos los pasillos de la Casa Blanca porque dedicaba siempre un rato del día a jugar con sus hijos y con su mujer, Jackie. Queda ahí, como enigma, como un rayo de esperanza, como un fulgurante destello que, por fuerza, tenía que durar muy poco. Un poeta boliviano, Javier del Granado, considerado el bardo nacional de Bolivia, le dedicó una poesía al presidente muerto. Con el nombre de

JOHN F. KENNEDY

En aspas de ilusión, su lanza de oro, 
trizó el Coloso, en símbolo idealista; 
amó la libertad y como artista, 
labró su busto en fúlgido meteoro. 

Clavó su esquife, el ancla del decoro, 
en el rugiente pecho del racista, 
y arrebató la esfinge belicista, 
del templo de cristal del mar sonoro. 

Hubo en su ser baluartes de firmeza, 
fulgor de genio, excelsitud de cumbre, 
cantar de paz y olímpica grandeza. 

Fulminó al héroe, trágica centella, 
y en cósmica ascensión de alas de lumbre, 
su alma de flor se convirtió en estrella. 

Muchos, muchos años después, Oliver Stone realizó su mejor película describiendo todas las circunstancias que rodearon su asesinato, uno de los magnicidios más misteriosos de la Historia. Yo sigo sin creerme la imposible teoría de la bala mágica pero no entiendo nada de Física, así que lo mismo digo una barbaridad. Stone, que por entonces contaba y mucho en Hollywood, supo rodearse de un maravilloso plantel de secundarios entre los que se encontraban Jack Lemmon, Walter Matthau, Tommy Lee Jones, Ed Asner, Gary Oldman, Joe Pesci, Donald Sutherland o Kevin Bacon, todos ellos bajo la atenta mirada de Kevin Costner en sus mejores horas. Y en el equipo técnico hubo gente de relumbrón como el montador Pietro Scalia, en uno de los mejores trabajos del montaje moderno, y, por supuesto, John Williams poniendo sentimiento a un momento que, para bien o para mal, nunca debió ocurrir. Una banda sonora para recordar.


  

Y de lo que no cabe duda es que el más descriptivo de los retratos que cuelgan de las paredes de la Casa Blanca es el dedicado a John Kennedy. El mosaico hoy, tiene que ser para él.


9 comentarios:

dexter zgz dijo...

Muy bonito post, precioso el mosaico y muy acertadas reflexiones. Kennedy ha quedado en la historia como un referente de lo que pudo haber sido y no fue. Lo de ser una hermosa incógnita que comentas lo pagó muy caro, con su vida nada menos. A los de arriba, y por supuesto que hay gente más arriba que un presidente USA, no les gustan las incógnitas y sí las certezas.

"JFK, caso abierto", una de las pocas películas que he visto subido en un palco de lo llena que debía estar la sala (yo no tenía un amigo que me sacara las entradas y tampoco me gustaba abusar al estilo de Alberto de Miguel). Una excelente película para mí gusto con una documentación tan exhaustiva que te deja sin aliento. Imagina qué hubiese podido hacer el Stone de entonces con una figura como la de Snowden. Ahora hay nuevas películas "presidenciales" a la vista. Lo de Obama y Michelle huele a pastelada de lejos. Pero lo que haya podido hacer el chileno Larrain con Jackie Kennedy me interesa mucho. Y¿ soy yo el único que piensa que el "efecto Trump" puede provocar el voto en masa del académico de Hollywood e inclinar la balanza hacia un segundo Oscar para Natalie?

Abrazos ovales

CARPET_WALLY dijo...

Kennedy. Menudo figura. Y eso aunque parezca peyorativo no lo es, todo lo contrario. Creo que la figura ha trascendido al hombre, no por su asesinato, ya lo hizo en vida. Hay personas tan carismáticas que provocan esperanzas con su sola presencia. Yo creo que Obama es otro ejemplo y en una mucho menor medida creo que también el Felipe González del 82. Son personas que te hacen creer que todo lo que van a hacer es por el bien común, por mejorar la vida de los demás...como siempre, no todo lo que se hace es puramente correcto, ni todo lo que beneficia a muchos mejora a todos. Con luces y sombras perviven la mayoría de los que han tenido ese carisma que hizo creer a tanta gente, en el caso de JFK su asesinato le convirtió además en un mito y trasladó la impresión de que su muerte se debió a que los grandes poderes no iban a permitir más mejoras para la gente. Eso es algo que no cuenta para Obama o para González o para otros cuantos que lograron terminar sus mandatos (todos para los que fueron elegidos) y se puede valorar desde la objetividad y la frialdad sus éxitos, sus fracasos, sus golpes bajos, sus lodos y bajarlos del pedestal y quitarles el aura que les encumbró. Con Kennedy no hubo posibilidad y ahí sigue convertido en el mito sin dar opción a que sus errores (que los tendría) le condenasen.

La película de Stone es sorprendente, porque pese a lo farragosa que puede llegar a ser, repleta de personajes, de nombres, de figuras que entran y salen, tiene un ritmo tremendo que la hace apasionante. Yo creo que es, con permiso de "platoon", la mejor película de Stone, un director tan dado a los excesos que incluso en esta película tan "abundante" parece contenido.

Gran gus, gran mosaico, gran ulado.

Abrazos electos

INDI dijo...

vaya vaya, gran gus dedicado a JFK. Sin duda fue un político de los que dejan huella. Efectivamente su asesinato dejó en incógnita sus pretensiones pero si tantos años después su figura sigue dando que hablar, por algo será.

Altísimo nivel el de los guses de ésta semana, estáis sembrados.


PD: esta noche han encontrado a un bebé abandonado en un contenedor de Donostia. Esta vez ha habido suerte y el llanto del bebé ha alertado a un vecino. ¿En qué mundo vivimos, para llegar a estos extremos? ¿Cómo de desesperada tiene que estar una madre para abandonar a su pequeño?

Abrazos pensativos

Anónimo dijo...

Me pasa como al maño, me gusta todo el gus. Bueno, la poesía no mucho...la verdad, pero tus palabras y la foto de Kennedy mucho. Hace muchos años leí un libro que me apasionó, Los mil días de Kennedy. Os lo recomiendo.

Indi, con todo mi cariño no estoy de acuerdo contigo cuando dices lo desesperada que debe estar una madre para abandonar a su crío en un contenedor. Hay otros sitios en los que puedes abandonarlo si la desesperación o el motivo que sea te lleva a tomar esa decisión. En un contenedor le espera la muerte segura a no ser, como es el caso, que el llanto del bebé alerte a alguien....

Besos indignados.

low

Anónimo dijo...

Gran Gus y grandes reflexiones.

El propósito de mejorar las condiciones de vida de los más necesitados como decía el de la mancha "cambiar el mundo no es cuestión de utopia ni de locura sino de justicia", algunos seguimos creyendo que es algo posible si no en su totalidad sí que debería haber menos desigualdades...aysss qué dificil.

Lo que es mejor para muchos no es igual para todos...gran reflexión querido Amigo desconocedor de botones vitales para las artes amatorias.

Vivo en el barrio de Hortaleza de Madrid tristemente célebre últimamente por la presencia de una pandilla de niños y jóvenes que habitan a la intemperie en un conocido parque del barrio. Son todos menores y viven esnifando pegamento y robando con violencia a las personas que hasta ahora hemos habitado en un lugar tranquilo, apenas sin historia. Anoche pensaba que a pocos metros del confort de mi casa estos chicos están viviendo en el más absoluto desamparo. Hay dos corrientes que se están levantando contra esta situación una de ellas partidarias de la justicia individual y están pesnando en organizarse para acabar con estos chicos con su propia arma, la violencia. Otra, a la que me sumaré, está organizándose para buscar una solución que proporcione por lo menos un techo a los chicos y un acceso a la educación.

El mundo no tiene sentido, como no tiene sentido que aparezca un bebé en un contenedor. Y me enternece tu pensamiento sobre cómo se debe sentir una madre para hacer eso.

Quedará esperanza? Espero que si.

Gran Gus, Maño, que nos hace reflexionar sobre este mundo sin sentido.

Abrazos.

Albanta

INDI dijo...

low, creo que no me he expresado bien. Estoy absolutamente de acuerdo en que debería de haberlo dejado en cualquier otro lugar, para que alguien lo recogiera y no dejarlo en un contenedor donde lo más probable es que muera. Por suerte no ha sido así. Dejarlo en un contenedor es un acto cruel.

A lo que me refiero es que para que una madre decida abandonar en un contenedor a su pequeño su situación debe de ser absolutamente dramática.

Abrazos explicativos

Anónimo dijo...

Sigo opinando que nada excusa esa acción, pero entiendo tu reflexión Indi. La puta desesperanza que por desgracia habita en tantas familias.
Besos
low

CARPET_WALLY dijo...

Pues tenéis tanta razón en todo lo que decís...(salvo en que haya alguien por ahí poco ducho en las artes amatorias que no sabe tocar cosas con botones).

De lo dicho por Alban sobre los menores sin techo que tanto preocupan, la cosa tiene ciertos bemoles, porque como bien dices son noticia en los últimos días y se han convertido en un problema al que nadie parece poder echar mano. Y son un problema precisamente porque violentan la paz del barrio, si los muchachos anduvieran buscándose la vida de forma menos delictiva pocos hubieran considerado su situación de desamparo o al menos no de la misma forma. Ahora son un problema porque precisamente son "un problema" para la gente.

Y es un problema complicado, porque como son menores hay que internarlos en casas de acogida pero se escapan porque no quieren aceptar las normas disciplinarias (luego están las denuncias de malos tratos y los que amplifican la acusación sin comprobar, habría que investigar antes de condenar como siempre, pero...). Como no hay grandes delitos no se les puede juzgar o encausar o incluso expulsar...Y el problema se agrava y la solución se complica.
Obviamente la solución pasa por la opción difícil, que es la que elige nuestra amiga anorgasmica que acusa a los demás de sus carencias sensitivas. La otra, si tuviese éxito, sólo lograría que el problema se mudase a otra zona donde aun no se hubieran organizado.

Y lo de la desesperación, pues muy de acuerdo, no hay justificación, pero seguro que la mujer que lo hizo pensó que era la única solución factible. Hay mucha gente que no tiene ni siquiera la posibilidad de informarse de las posibles salidas ante situaciones tan trágicas.

Abrazos esperanzados

Anónimo dijo...

La única solución factible? Sigue sin servirme ese argumento, lo siento. Y no estoy juzgando el hecho de que una madre abandone a su bebé. Mejor lo dejo aquí

low