jueves, 9 de mayo de 2013

Gus de media tarde

Buenas y tristes tardes, cinéfilos.

Se nos ha ido Alfredo Landa, amigos. ¿Qué podemos decir? Nada, solo vale enmudecer ante la perdida de uno de los grandes del cine. Porque en mi altar de dioses de la interpretación al lado de James Stewart, de Jack Lemmon, de Marcello, de Von Sydow, está él. Me vais a permitir la autocita pero yo hace unos añitos en el fenecido foro de cinéfilos de terra (que aún puede consultarse en la red:http://chatcinefilosdetrra.mforos.com/) le dedicaba unas palabras. El post se titulaba DON ALFREDO y decía tal que así:

Alguna vez le he oído comentar a Alfredo Landa en tono jocoso que toda su vida y toda su trayectoria profesional ha estado definitivamente marcada por el número 3. Don Alfredo vino a nacer en Pamplona un 3 del 3 del 33, debutó en el cine en el 66 a la edad de 33 años en una obra maestra titulada ATRACO A LAS 3. Creo que aún había alguna anécdota más que emparentaba a Landa con el 3 pero en estos momentos no consigo recordarla. El actor ha elegido este 2.007 para retirarse de una forma definitiva del mundo del cine y de la interpretación. Con su habitual campechanía, Don Alfredo nos anunció que colgaba las botas, que lo dejaba, que ni Martin ni Steven tenían nada que hacer si se les ocurría llamar a la puerta para ofrecerle trabajo en alguna de sus películas. En un año en el que despedimos al maestro Fernán Gómez tenemos que lamentar también la pérdida, menos dolorosa e irreparable eso sí, de otro de los grandes.
Muy pocos actores pueden presumir de dar su nombre a todo un género cinematográfico. Es normal que tal honor corresponda a un director y aún así no es muy corriente. Visto con los ojos de hoy en día, el landismo es un fenómeno tan digno y tan a tener en cuenta como lo puedan ser el neorrealismo italiano o la nouvelle vague. Aquellas viejas películas se ven ahora como auténticas reliquias y piezas de museo, testimonio filmado de una época y de un país que prefería ocultarse las vergüenzas mirando para otro lado ( a éste sólo cabía encontrarse horror y negrura). Y claro, algunas de estas piezas están más amarillas y mucho más cubiertas de caspa que otras, pero qué se le va a hacer. Gracias a Landa, Sacristán y algunos pocos más he conseguido dedicar varias horas de mi vida a ese desvarío absoluto llamado Cine de Barrio, un espacio que en sus muchos años de emisión nunca ha programado ni BIENVENIDO MR MARSHALL ni LA VIDA POR DELANTE ni por ejemplo la citada ATRACO A LAS TRES.
Y de repente va y descubrimos al otro Landa, como si el de antes no hubiera sido el mismo, al Landa dramático, como si en VENTE A ALEMANIA, PEPE no hubiera dado ya rienda suelta a su vis más amarga, al Landa actor, como si el de antes no lo hubiese sido ya. Descubrimos que Don Alfredo puede hacer en pantalla algo más que perseguir suecas o interpretar al españolito frustrado de turno. Landa, que despide esta primera etapa interpretando al homosexual reprimido de la taquillera NO DESEARAS AL VECINO DEL QUINTO, seguirá dando vida al españolito medio algunos años más, pero ya en otro tono (LAS VERDES PRADERAS). El gran salto se producirá no obstante un poco más tarde. La película que nos descubre al "otro" Landa es sin duda LOS SANTOS INOCENTES, la magistral adaptación que de la novela de Miguel Delibes hace Mario Camus a comienzos de los 80. Paco el Bajo y su cuñado, el Azarias conquistan al público y al cielo de Cannes una tarde de mayo del 84. Landa y Rabal consiguen ex aequo una histórica Palma de interpretación masculina y dejan con un palmo- de narices- a los franceses, que ya se sabe los rancios que han sido éstos siempre a la hora de premiarnos. De esta misma época data la que para mí es una de las interpretaciones más entrañables y queridas del actor, la del detective Germán Areta, ese Philip Marlowe de la Castellana que Landa recrea de manera soberbia para EL CRACK de José Luis Garci.
Luego vendrán otras películas, otros reconocimientos, dos Goyas, los dos en títulos de José Luis Cuerda, EL BOSQUE ANIMADO – memorable Fendetestas- y LA MARRANA. Ahora puede conseguir, no me cabe duda de que lo hará un tercero- otra vez el tres- gracias a su interpretación en LUZ DE DOMINGO de Garci, un director al que siempre ha sido fiel. Aunque aún tendríamos que hablar de un cuarto. La Academia ha decidido recompensar al actor con su premio de honor de este año. Se lo merece. Enhorabuena, Don Alfredo, y si me puede oír o por una remotísima casualidad este escrito llega a sus manos, muchísimas gracias por todo.


Pues eso, que muchisimas gracias por todo Don Alfredo. Nunca le olvidaremos.



1 comentario:

Anónimo dijo...

grande Don Alfredo Landa. Siempre bordando sus papeles, tanto en las películas del landismo como en las más "serias". Y emanaba buen rollo, era un bonachón. Hoy llueve sin parar en Donostia, se nos ha ido un paisano que, sin nacer aquí, vivió ente nosotros y se hizo querer. Recibió el Tambor de Oro en el 85. Pero eso es lo de menos.
En la EGB un profesor de lengua nos "obligó" a ver "Los Santos inocentes". Siempre se lo agradeceré.

Indiana