jueves, 8 de junio de 2017

GUUUUUUUD MORNINS 08-06-2017


Guuuuud mornin cinéfilos. Jueves día 8, que rima con bizcocho. Entre el Lobo y Albanta me han destrozado la idea que tenía para el gus de hoy; claro, se ponen todo melancólicos hablando de sus respectivos padres, como para venir yo ahora a hablar de éste o aquel cumpleaños de éste o aquel actor o actriz. Por tanto, sigamos charlando de la paternidad / maternidad. Ser padre es ante todo una responsabilidad brutal, como ya sabéis. De repente, tienes en casa a un ser que depende completamente de ti. Los primeros días son de un subidón total, luego llega la calma y muchas tareas que desconocías. Noches en vela (mi hija mayor no durmió ni una sola noche del tirón hasta que tuvo casi 4 años), preocupaciones, obligaciones... pero ante todo, un inmenso sentimiento de amor que te llena el cuerpo. Las etapas van pasando, ahora mi hija está en ésa de la pre-adolescencia y el chaval pronto llegará. Ya no dependen tanto de tí, van abriéndose camino y tengo la suerte de que son dos personas ante todo buenas, con sus cosas como todos, pero de buen corazón. Hace poco, estábamos mi hija y yo viendo una película en casa cuando a la protagonista una amiga le dice: "el único hombre que nunca te va a fallar en ésta vida es tu padre".    Ella me miró, me cogió la mano y me besó en la mejilla. Sólo por eso ha merecido la pena tanto esfuerzo.

  Bueno, ¿y de mis padres, qué decir? Para mí también son un conjunto, inseparable, como ayer decía Albanta. Han tenido sus mejores y peores etapas, sus problemas, pero siempre han seguido unidos y así seguirán. Mi madre nación en un pueblo del País Vasco francés, pero al poco de nacer se trasladó  con mis abuelos a un caserío de Guipúzcoa. Allí pasó su infancia, ayudando a sus padres con las duras labores del caserío; al ser la mayor de 4 hermanos, apenas tuvo tiempo para ir a la escuela, lo justo para aprender a escribir y a leer. Recuerda aquellos años con cariño, siempre fue una familia feliz, de escasos recursos pero siempre muy alegre. Para ayudar en casa comenzó muy pronto a trabajar de camarera en el pueblo y allí conoció a mi padre. Mi padre suele recordar todas las veces que la acompañó a la salida del trabajo hasta el caserío, a unos 5 km en el monte, de noche. Eso es ser un buen novio, sin duda. Mi padre sí fue a la escuela y su pasión juvenil era el dibujo artístico. Comenzó a trabajar muy joven de ebanista y por las noches acudía a clases de dibujo. Todavía guarda blocks de dibujo de aquella época y son preciosos. Empleó sus cualidades de dibujante en su trabajo, donde realizaba tallas en cabezeras de camas, muebles de salón etc. Como el dueño de la ebanistería era también el dueño del cine del pueblo, m padre trabajaba también de acomodador en el cine durante muchos años.  De ahí que le encante el cine, aunque desde que cerró aquel cine no lo siga tanto. Su mundo cinematográfico se quedó en las películas de John Wayne.  

  Considero que han sido unos buenos padres. Han trabajado como bestias para sacar la familia adelante, nos dieron la oportunidad de ir a la universidad y 2 de los 3 hermanos así lo hicimos. Nos educaron a ser humildes y trabajadores y creo que tanto mis 2 hermanas como yo así hemos resultado. Cuando les tocó cuidar de sus respectivos padres, no dudaron en emplearse en ello con todas sus fuerzas. Crecimos en una casa humilde y feliz, donde ante todo siempre nos hemos apoyado unos a otros ante las adversidades de la vida , y así lo seguimos haciendo. Ahora, ya jubilados, mis padres disfrutan de la vida viendo crecer a sus nietos. Discuten como 2 cascarrabias pero ante todo siguen cuidándose e uno al otro.  Y que sigan.

CANCIÓN DE HOY
VIEJO - MI QUERIDO VIEJO




Es un buen tipo mi viejo
Que anda solo y esperando
Tiene la tristeza larga
De tanto venir andando
Yo lo miro desde lejos
Pero somos tan distintos
Es que creció con el siglo
Con tranvia y vino tinto
Viejo mi querido viejo
Ahora ya caminas lento 
Como perdonando el viento
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo
El tiene los ojos buenos 
Y una figura pesada 
La edad se le vino encima
Sin carnaval, ni comparsa
Yo tengo los años nuevos 
Mi padre los años viejos 
El dolor lo lleva adentro 
Y tiene historia sin tiempo
Viejo, mi querido viejo
Ahora ya caminas lento 
Como perdonando al viento
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo

Yo soy tu sangre, mi viejo

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Otra historia bonita para contar y para recordar. Os dais cuenta que hemos sido unos privilegiados?. Hemos tenido unos padres maravillosos, con sus defectos y sus virtudes, pero que han sido capaces de crear una familia y además han continuado juntos a través de los años. Creo que eso ya es un triunfo.
A mí me ha encantado imaginar a tu padre acompañando cada noche a tu madre hasta su casrío a 5 km del pueblo. Eso es amor.

Besos entrañables

low

CARPET_WALLY dijo...

Joder...sois la bomba. Yo poniendo paridas del 12 (nunca mejor dicho) y vosotros tirando de sentimientos profundos...Qué le vamos a hacer, los payasos semos asín. Mañana en los estrenos me pondré tierno...o no, lo mismo me marco un baile acrobático y comenta los estrenos un tal Gila o algo así. Total que más da, mi impericia para lo sentimental me imposibilita llegar a vuestros niveles y para hacerlo mal...

Son muy bonitas las historias que contáis en 4 párrafos, vivencias que darían en muchos casos para toda una novela. las mejores historias se basan en lo real (recordad lo "Cien años de soledad" de Garcia Marquez) a las que sólo hay que darles una pátina de ilusión para que luzcan hermosas como si fueran únicas. ¿Como si fueran?...Todas son únicas, cada una de las que habéis contado son distintas a pesar de transcurrir en periodos similares. No sólo es el lugar o el estatus del que se partía, es que cada uno de nuestros padres, y de nosotros mismos, componemos una realidad tan distinta que es imposible que ante circunstancias similares se produzcan las mismas reacciones.

Hay, sin embargo, un lugar común. En todos los casos nuestras historias de hijos valoran el esfuerzo, cariño y dedicación de nuestros progenitores en tiempos que consideramos más difíciles. Será común a la humanidad, apreciar cuando eres padre lo que hicieron contigo cuando eras hijo, pues ahora te das cuenta de lo complicado que pudo llegar a ser. También será común que el sentimiento paternal o maternal inherente al ser humano nos lleva a dedicar ese esfuerzo hacia nuestros gañanes (nosotros antes, los nuestros ahora) por encima de todas las dificultades vitales que puedan surgir.

Yo estoy orgulloso de ser vuestro amigo, sois fiel reflejo de lo que hicieron de vosotros y eso habla muy bien de ellos.

Abrazos cabalgando.

Anónimo dijo...

Pues si, no está mal de vez en cuando pararse a homenajear a nuestros padres, rendir tributo a lo que fuimos a través de ello y de lo que seremos, por nuestros hijos.

Es bonito sentirse hija y madre e intentar hacerlo lo mejor posible en ambos casos, en cualquier caso es un honor formar parte de este lugar donde dar rienda suelta a los sentimientos sin pelígro de parecer ridícula, sabiendo que va a ser bien recibido y, sobre todo, compartirdo.

Un lujazo en estos tiempos tan raros.

Besos cariñososos.


Albanta

César Bardés dijo...

Más allá de la peripecia vital de tus padres, Indi, que, por supuesto, tiene un enorme mérito y una mayor constancia además de la prueba indiscutible de que han sido los mejores, me llega especialmente al corazón ese gesto de tu hija contigo. Creo que, si siendo hijos, nos diéramos cuenta de cuánto hacen esos gestos, los hubiéramos prodigado más con nuestros padres. Y muchas veces lamento no haber hecho todo eso con los míos, más allá de los cuidados o de las continuas llamadas telefónicas (especialmente impresionante fue una llamada de mi padre en plena enfermedad, totalmente agobiado porque decía que al día siguiente se tenía que presentar en el cuartel).
En cualquier caso, se me ponen los pelos como escarpias con vuestras experiencias. Y como soy una esponja, sirven como experiencia vital propia y también para, llegado el caso, tirar de ellas en alguna línea perdida que se me ocurra escribir.
Gracias.
Abrazos desde el caballo.