lunes, 21 de septiembre de 2015

GOOD MORNING 21-09-2015


Gus mornis cinéfilos.

 

Lunes y Dex sigue dex-aparecido, no sabemos si vió “regresión”, si va a ver la nueva de Alex de la Iglesia, si disfrutó con Darín, Tosar y Cesc, el Gay, no el Fabregas. Como no conocemos su paradero, al menos soñaremos con que esté disfrutando del Festival de San Sebastián que ya nos dirá cuando vuelva donde ha estado y por qué no dijo nada de su ausencia.

En todo caso, y por mantener vuestro disfrute, supliremos en la medida de lo imposible su vacío. “Juego de tronos” aparte, gran triunfadora en los premios Emmy poco hay que añadir sobre la ceremonia, ni siquiera una buena alfombra roja que echarse a la cara, mucho recato y poca sorpresa, ni negativa y eso que estaba Lady Gaga, pero hasta ella mostró un atuendo de lo más convencional. Que del exceso de transparencia (muy agradable a la vista) se ha pasado al modelito formal, demasiado formal, por no haber ni hubo escotes reseñables.

El finde se ha animado mucho con las declaraciones de Fernando Trueba al recoger el Premio Nacional de Cinematografía. Eso de decir “Nunca me he sentido español” en los días que Pau y Cia nos han emocionado es, cuando menos, valiente. Y fijaos que yo pienso que las cosas pueden tener su razón pero hay que saber decirlas (virtud que no me adorna a mi mucho menos, precisamente). Porque yo no ando muy lejos de lo que creo que quiso contar nuestro mejor tuerto. Yo no es que no me sienta español, sino que lo considero un azar. Nací en Madrid porque mi familia estaba aquí, pero pude hacerlo en Berlín, Méjico o Sebastopol (aunque mis padres nunca viajasen a sitios tan remotos, pudiera haber sido que sus circunstancias vitales les hubiesen llevado tan lejos).

Partiendo de que uno nace donde nace, se hace donde vive y eso conlleva un montón de elementos comunes con tu  entorno social. Así, es obvio, que mi personalidad y desarrollo se ve reflejado en parte en algunos de mis congéneres cercanos, por extensión con los habitantes de la ciudad donde vivo, y así vamos sumando y encuentro coincidencias con otros “paisanos” de Andalucía, Cataluña o Bilbao. Y añadiendo extensiones, estoy más cerca de un alemán que de un yanqui o de un sueco que de un aborigen australiano. Siendo todo ello evidente, hemos de reconocer que hay muchos usos y costumbres de un pueblo (el nuestro en este caso) con las que no te sientes en absoluto identificado, de la misma manera que no nos gusta nada reconocernos en muchas personas con las que te une una nacionalidad establecida en términos geopolíticos.

Y ahí es donde entra ese elemento patriótico del que aborrece Trueba. El hecho de nacer en un país no te obliga a idolatrar símbolos nacionales, desde la bandera o el himno hasta el mejor de nuestros escritores, pintores o jugadores de baloncesto. ¿Se puede ser español y decir que te gusta más Chespir que Cervantes?, pues claro que sí, si es cierto. Lo mismo ocurre con Velázquez o con cualquier gloria nacional en cualquier campo. El que se ofenda por algo así realmente es un imbécil.

Y sinceramente, lo de ir con los españoles por el mundo, léase Nadal , Alonso o cualquier selección nacional también es una decisión personal, sin que ello menoscabe cualquier credibilidad. Cierto es que tendemos a asumir como propios los logros de cualquier compatriota (en el sentido de nacido en el mismo país) aunque muchos de ellos se deban a talentos propios o a cuestiones que poco o nada tienen que ver con méritos de la estructura deportiva nacional. Y a mí también me ocurre en general, aunque recuerde épocas, como la de Clemente como seleccionador nacional, que lejos de preferir a la Roja apostaba por otros países que me daban mucho más placer al verles jugar. Alegrarse de los éxitos de los compatriotas por el hecho de serlo no deja de ser una actitud algo pueblerina, de la que no estoy libre, cierto es.

El orgullo de pertenecer a esa entelequia llamada nación es algo que no tiene por qué ser de obligado cumplimiento y ahí admito (como si tuviera sentido no hacerlo) que Fernando o cualquier otro no lo sienta, yo tampoco lo siento en mucha cantidad. Otra cosa es no reconocerse en las raíces históricas del lugar donde dio la casualidad que nacieses. Es obvio que mi vida colectiva viene significada y en parte determinada por haber nacido en España, un país que por su trayectoria histórica imprime una serie de características comunes que no podemos olvidar ni negar.

Que el fundamento de la nación es el catolicismo es indiscutible, Es la raíz histórica incluso anterior a la Reconquista, de hecho la colonización americana se hizo con esa base y así se luchó también contra el protestantismo en Flandes y otros lugares, hasta defender Europa que aún no era tal del imperio turco. La entrada borbónica no modificó gran cosa este axioma y sólo con la invasión napoleónica se puso en entredicho esta cuestión.  Recomiendo el libro “España Inteligible” de Julian Marías (padre de Javier) para ampliar el tema. Otra cosa es que el estado como tal y sus ciudadanos hayan de serlo, pero sí que es su fundamento histórico. Precisamente la Guerra de la Independencia que Trueba lamentaba que ganaremos es la que crea el sistema de las dos Españas, la división fratricida no superada, los liberales contra los monárquicos, la constitución de Cádiz contra el absolutismo reinstaurado. Y de ahí a nuestros días, continua esa división nacional entre buenos y malos según sea quien lo mire de cada parte.  

¿Condiciona esta historia mi calidad de ser humano independiente?  Pues efectivamente es así, por mucho que mis posicionamientos quieran evitar estos arcaísmos no podemos negar que nuestra educación y nuestra forma de estar en el mundo vienen determinadas por todo lo que de cultural tiene arraigado nuestro entorno. Por tanto, el bueno de Trueba tiene derecho a no sentirse español, pero no puede evitar serlo. No es criticable por tanto que exprese lo que siente, ni debe ofender a quien no lo sienta.

Y una vez soltado todo este rollo entre mil ciento cincuenta interrupciones. Vamos a proseguir con la cancioncita del día que visto lo visto y estando en el día que estamos no puede ser otra.

 

EL FINAL DEL VERANO ( Dúo Dinámico)

El final
del verano
llego,
y tu partiras,
Yo no se
hasta cuando,
este amor
recordaras.

Pero se
que en mis brazos,
yo
te tuve ayer,
eso sí
que nunca,
nunca yo
olvidaré.

Dime dime dime dime amor
dime dime que es verdad
lo que sientes en tu corazon
si es amor en realidad.
Nunca nunca nunca nunca más
sentiré tanta emoción
como cuando a ti te conocí
y el verano nos unió.

El final
del verano
llego,
y tu partiras,
Yo no se
hasta cuando,
este amor
recordaras.

Pero se
que en mis brazos,
yo
te tuve ayer,
eso sí
que nunca,
nunca yo
olvidaré,
nunca yo
olvidaré.

 

 

 

 

 

MOSAICO DEL DIA: Pues si la triunfadora de los premios televisivos fue la que fue, tendremos que homenajear a Ned Stark y sus contemporáneos. Un Sean Bean que nos dio una sorpresa similar a la de Janet Leith en cierta peli.

 

 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo estoy también bastante de acuerdo con Trueba y contigo, Car. Hija de inmigrantes, no soy andaluza en Andalucía, ni catalana en Catalunya. Todos estos asuntos me los miro con desafección y distancia, lo que no sé si es ventaja o inconveniente. Por lo menos, como decía Eric Fromm en "Miedo a la libertad", sintiéndote parte de algo puedes escapar de ese feroz sentimiento de sentirte absolutamente solo ante el mundo. Es algo que forma parte tan esencial de nuestra naturaleza que ha sido bien aprovechado por todos los ideólogos de ésta y de todas las llamadas patrias para conseguir....bueno, a la vista está y bien clarito y no quiero extenderme más. Sólo añadir que no quisiera ofender a nadie con mi comentario pero estos últimos días, mi localidad ha sido invadida por banderas de esas con la estrellita y me pregunto si seré la única que se siente empachada de una exhibición que algo en mis adentros me dice que no puede traer nada bueno.

Espero que hayáis pasado todos un buen verano.

Besos!
Mul

INDI dijo...

Fuentes de plena confianza confirman haber visto en Donosti a un individuo, se cree que maño de nacimiento, corriendo de sala en sala, como si le persiguiese el mismísimo diablo, intentando ver tantas pelis como sea posible, sean iraníes, búlgaras o nueva zelandesas. Incluso se le ha visto en diferentes salas a la misma hora sin saber cómo es posible. Con su acreditación al cuello, su bloc de notas en la mano y su mochila con el kit de supervivencia a la espalda, es temido por los porteros de los cines de toda la ciudad por reventar las colas y entrar como un pulpo en un garaje llevándose por delante los puestos de palomitas y refrescos. Mientras ve las pelis aprovecha el tiempo y saca de su mochila los pinchos de chaca y tortilla de patatas y la botella de txakolí para llenar su estómago y no desfallecer cuando vaya corriendo hacia la próxima sala.

Aunque no está confirmado, se cree que fue este individuo el que intentó raptar a Hugo Silva cuando el actor desfilaba por la alfombra roja del Kursaal. La ertzaintza consiguió evitar el secuestro, pero el individuo huyó entre la muchedumbre. Minutos después, en otro punto de la ciudad, fue Benicio Del Toro la víctima del individuo. En este caso consiguió llevarse al actor a una barca y llevárselo a la isla Santa Clara. Durante unos 30 minutos nada se supo de ellos, hasta que Benicio consiguió saltar al mar y nadar hasta la playa de La Concha. Interrogado sobre lo que pasó durante su cautiverio, el actor reconoció haber pasado el mejor momento de su vida... ¡hablando sobre cine con el individuo! Reconoce no haber encontrado nunca a nadie que sepa tanto del mundo del cine y Del Toro confesó estar planteándose dejar a su esposa e hijos para ir en busca del individuo y quedarse a vivir con él. A este fenómeno se le empieza a llamar "Síndrome Donosti", nueva variante del síndrome Estocolmo.

A estas horas la ciudad está aterrorizada, en las salas de cine hay 7 ertzainas en cada puerta y se han suspendido todos los actos que puedan poner en peligro a los actores.

Seguiremos informando.